El arte del recambio

30.11.2013 | 01:52

Vicente Bau

La palabra «recambio» se puede emplear para muchas más cosas. En el fútbol, sin ir más lejos, la podemos utilizar para comparar, para medir la capacidad de acierto entre dar bajas y dar altas. ¿Un ejemplo? Soldado, sin ir más lejos. La baja, la venta millonaria, fue un acierto para un club arrinconado por las deudas: un chollazo. Pero el alta, los fichajes realizados para cubrir la vacante del goleador, convierten el tránsito en un drama. Ni Pabón ni Postiga están a la altura... al menos hasta ahora. Es más, ni siquiera tienen garantizado el puesto de titular... lo que es sinónimo de una gestión errática. Buena venta y mal recambio.
Braulio y Rufete.
Se marchó un más que discutido Braulio y ha llegado Rufete de forma pintoresca. ¿Buen o mal recambio? Pues miren, en este caso el recambio es el natural: a presidente nuevo director deportivo nuevo. Pero llega tarde. Salvo debió ungir a Rufete como manager general nada más acceder él a la presidencia. Rufete era (y es) su hombre de confianza. Braulio era (y es) un regalado envenenado (y blindado) que le dejó Llorente a Don Amadeo. Bien, críticas al margen, ahora el recambio es una realidad. Y en este caso, al menos por ambición y por mando en plaza, da la impresión de que el recambio es positivo... aunque insisto, algo tardío.
Gracias Laudrup.
El técnico del Swansea, el genial Laudrup, quiso tirar una flor al Valencia tras el partido pero acabó por ponerle una soga al cuello al preparador físico de Djukic. Dijo Laudrup: «Me ha gustado el Valencia en la primera parte. Luego bajó en intensidad». Faltan fuerzas, floja preparación física, es necesario un cambio (recambio) en la forma de trabajar... y en ello está Rufete, desde el primer día.
Llega Osasuna.
Mañana Mestalla destilará morbo. El rival será un incómodo Osasuna. Durante el partido todas las miradas estarán puestas en la barbilla de Djukic... esa que tiene una mano permanente «cosida» a ella (a la barbilla, me refiero). Una derrota puede suponer su despido. Y cuando hay una baja, ya saben, hay recambio. Este diario adelantaba ayer el nombre de Luis Milla. ¿Buen o mal recambio? El tiempo lo dirá... a no ser que el duelo ante Osasuna signifique el principio de una gran reacción y se quede todo como está. Algo dudoso.



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