03 de octubre de 2016
03.10.2016

Medalla al ejemplo deportivo

La Asociación Avapace Corre recibe el reconocimiento de la ciudad de Valencia por su labor en favor de la inclusión de las personas con parálisis cerebral en la sociedad a través de las carreras populares

03.10.2016 | 04:15
Medalla al ejemplo deportivo

Una lesión cerebral en el seno de una familia es algo así como una tormenta perfecta que dinamita los resortes vitales al uso y deja a todos sus miembros a merced del destino. La dureza de la situación es de tal magnitud que solo cabe actuar de dos maneras: corriendo hacia dentro o hacerlo hacia afuera.

La primera de las opciones es autodestructiva y condena al óxido irreversible a toda la familia. La segunda es la carrera de la vida, la que te hace conocerte tal como eres y la que te enseña que no corres solo. Ésta es la manera en que la Asociación Avapace Corre entiende la vida, y por eso la Fundación Deportiva Municipal le ha concedido este año „junto al Club de Atletismo Poblats Marítims y la entidad sin ánimo de lucro Nosotras Deportistas„ la medalla al mérito deportivo.

Esta aventura empieza cuando se modela el sentimiento que convierte el sufrimiento en esfuerzo, la pena en autoestima, el miedo en arrojo y lo mío en tuyo. Así comienza la andadura de la asociación que preside Benito Velasco y que está rompiendo los moldes del deporte popular valenciano. Porque ellos, como antes lo hizo el corredor Josele Ferré para llamar la atención sobre el síndrome de Rett, están presentes ya en todas las carreras populares con sus carros técnicos de tres ruedas y sus niños, que viven y preparan las pruebas con la intensidad del que disfruta del sol y el viento en la cara y con la ingenuidad de desconocer hasta qué punto son importantes para la sociedad, porque son indicadores básicos de la salud de una comunidad comprometida.

Benito Velasco, en representación de los más de 185 socios de Avapace Corre, se siente orgulloso de sacar la parálisis cerebral a la calle, de mostrar al mundo que todo puede ser distinto. Es un policía local con tal vocación de servicio que, convencido del efecto mariposa, sabe que el sutil batir de sus alas puede provocar un huracán en otra parte del mundo. Es su solución al caos materialista y a la ceguera del individualismo imperante. Pequeñas acciones pueden crear grandes cambios. Y así se muestran en cada prueba de larga o media distancia en las que participan.

Los corredores de Avapace saben bien que el esfuerzo de acabar un maratón empujando un carro con un joven de 40 kilos equivale a hacer un maratón y medio. Pero el esfuerzo es directamente proporcional al ejemplo. Y así las reacciones en carrera son sorprendentes.

Los «runners» valencianos son los primeros que interiorizan su esfuerzo, por ello el primer reconocimiento es el de ellos, que saben lo duro que es acabar una carrera. Pero la presencia de los carros de Avapace por las calles cala especialmente en el público familiar. Los más pequeños que conocen bien el medio preguntan por qué llevan a un niño en carrera. Los padres, muchos de ellos con la voz entrecortada, contestan mientras aplauden a su paso. Los hay que animan con estruendo y sin pudor y los hay que paralizados miran a los ojos y asienten, sorprendidos o admirados, dando por buena la comunicación, porque el mensaje es el ejemplo como la base es el fondo.
El atleta que participa con Avapace Corre es desprendido y solidario, pero no altruista. Su esfuerzo de corredor recae en los niños con parálisis cerebral, pero su acción revierte sobre su propia estima y crecimiento personal. Les reconcilia con la vida y con la sociedad y lo hacen a través del deporte.

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