11 de octubre de 2017
11.10.2017

FALLERAS MAYORES DE VALÉNCIA

Su señoría la fallera mayor Rocío

Rocío Gil, licenciada en derecho y en preparación del máster de abogacía, es la elegida por el jurado para representar a la fiesta- Pertenece a la falla de la Merced, que ya tuvo una fallera infantil en 1990 - Su elección se celebra también en Segorbe

17.10.2017 | 19:16
Vídeo: Arturo Iranzo
Fotos: G. Caballero/M. A. Montesinos

18 de diciembre de 1989. El casal de la Merced, el de la calle Aluders, vivía un episodio inusitado: una de sus falleritas, Belén Medina Martín, subía a lo más alto de la fiesta como fallera mayor infantil. Han pasado muchas cosas en la histórica comisión desde entonces. Estuvo a punto de ganar la Sección Especial, tuvo que abandonar el que había sido su espacio natural, descendió a los infiernos hasta el punto de estar a punto de desaparecer y ahora, con la moral reconstruida, con un grupo de falleros nuevos, incluyendo muchos procedentes de otras comisiones, cada vez más activos y cada vez más convencidos, celebraron anoche, 28 años después, la repetición del éxito en versión adulta. Rocío Gil Uncio, su fallera dede 26 años, licenciada en derecho y estudiante del master de abogacía, llegada a la comisión hace unos pocos años, tras haber pasado toda la vida en Espartero-Maestro Plasencia, fue la escogida por el jurado como fallera mayor de València 2018.

Con su nombramiento finaliza el episodio más asombroso de la historia del cargo representativo. Ya se ha dicho que las infantiles de 2001 han sido un caso excepcional: seis de ellas han repetido en mayores. Pero con su nombramiento son una (Carmen Sancho), dos (Begoña Jiménez) y tres (Rocío Gil) las que suben a lo más alto. Ayer varias de ellas acudieron, una vez más, a celebrarlo.

Alegría en Segorbe
Vivió en Segorbe de pequeña (tiene orígenes allí y en Altura) y hace un mes acudió a cumplimentar a la reina de las fiestas de Segorbe en su calidad de fallera mayor de la Merced. Ahora reside a tiro de piedra de la recoleta falla a la que ha encumbrado.

De rojo y deslumbrante. Su nombre ganó enteros en la parte final de las pruebas y ayer ya estaba rodeada de ese aura que las envuelve en cuanto cambia su vida. «Ha sido un día con muchos nervios. Quería hacer muchas cosas para tener el tiempo ocupado y al final ha sido el día más feliz de mi vida. Es el sueño de cualquier familia fallera. Y yo lo soy desde que nací».

La sonrisa ya no la abandonará en todo el año. «Soy una fallera muy entregada, me entrego mucho en la comisión y como fallera mayor voy a hacer lo mismo con todos los falleros. Espero llegar a todos los rincones. Los falleros somos trabajadores, luchadores, y merecen que me entregue por ellos».

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