18 de junio de 2017
18.06.2017

Las vicisitudes del PSOE

18.06.2017 | 04:15
Las vicisitudes del PSOE

La historia del PSOE ha sido pródiga en acontecimientos. Un siglo largo de actividad política, desempeñando en distintas fases un papel protagonista e incluso dominante, depara necesariamente momentos y giros que constituyen hitos en una trayectoria. Si además, como es el caso, la organización ha tenido una vida interna ajetreada y cambiante, no debe extrañar que concite el interés general y, en particular, el de informadores y analistas. La producción bibliográfica denota que el PSOE se ha convertido en los últimos meses en el centro de atención de la política española, relevando en esta consideración a Podemos, que había acaparado la curiosidad de los publicistas desde su fundación hasta el desenlace de las últimas competiciones electorales celebradas.

Hay dos visiones del PSOE. Durante algún tiempo, fue percibido como un partido coherente y unido, el representante de una España moderna e innovadora, que recibía el impulso reformista de la población joven y urbana, con un nivel educativo alto. Desde que fuera apartado del gobierno, por el contrario, ofrece la imagen de un partido en declive, abandonado por sus votantes, sin rumbo y enfrascado en peleas domésticas, ajeno a las demandas de los ciudadanos. La ruta seguida por el PSOE es la que lleva del éxito a la derrota. Así son las cosas en la política, donde, lo mismo que en el fútbol, el resultado es la medida de todas las cosas.

Los autores de los libros aquí citados se asoman a la vida interna del PSOE y cuentan lo que han visto. El conjunto compone una panorámica que ayuda a esclarecer la situación del partido. Jordi Sevilla aporta documentos inéditos y testimonios de gran valor. Desvela que Pedro Sánchez barajó la abstención, bajo condiciones, y de repente la descartó. El suyo es el relato de lo que pudo haber sido y no fue, de no haberse producido de nuevo la confluencia objetiva de intereses, por no hablar de pinza, entre la izquierda más a la izquierda y el PP. Enumera los seis portazos dados por Podemos a una coalición progresista entre las elecciones de diciembre de 2015 y mayo del año siguiente. Su conclusión es que hemos aprendido una lección equivocada: el problema político de España no es el bipartidismo, sino la partitocracia.

Josep Borrell confiesa que se puso a escribir deprisa por la indignación que le causó escuchar la acusación contra Pedro Sánchez, basada en mentiras, de haber llegado a un acuerdo con los soberanistas catalanes. Opina que el PSOE, como sus homólogos, padece falta de credibilidad por la respuesta a la crisis económica. Con una argumentación algo más sofisticada, da cobertura a los sanchistas y encuentra la salida en una coordinación de la socialdemocracia a escala europea.

La crónica de Jesús Maraña se detiene en las actuaciones del PSOE y de Podemos, a los que hace avanzar como líneas paralelas, sin converger nunca. Describe escenas conocidas y añade el resumen de algunas conversaciones, como aquella que mantuvo en abril de 2016 en la que Susana Díaz le reconoció que un día habría que reconocer que España era un estado plurinacional. A Sánchez lo retrata en unos cuantos apuntes como el chico de los encargos, dispuesto a todo y veleidoso, que está a la espera de su oportunidad.

Los tres autores coinciden al señalar los hechos decisivos del año en que el país estuvo con un gobierno en funciones y el PSOE se vino abajo. Difieren en la interpretación de algunos de los sucesos, pero comparten la impresión de que la crisis de los socialistas consiste en una endiablada lucha por el poder del partido y no tanto en una división ideológica. Lo que sí es cierto es que la confusión entre la pugna por el liderazgo y las diferencias políticas, menores y más difusas, ha desfigurado por completo al partido, que parece condenado a estar roto mientras ello dependa de Sánchez o de Díaz.

Explicar la situación actual del PSOE obliga a echar la vista atrás y entender bien los avatares del partido a través de su periplo histórico y, muy en particular, el liderazgo de Felipe González. El apego emocional ha impedido hasta la fecha un cuestionamiento de ese período, pero si el PSOE aspira a ser un partido consistente y equilibrado debe someterse a él y el paso del tiempo ya permite tomar distancia y hacerlo. Juan José de la Fuente procura aclarar las oscilaciones del PSOE posterior a la guerra civil entre el radicalismo y el reformismo, y la fórmula de Felipe González para finalmente reducirlas, y el intento fructifica.

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