21 de abril de 2017
21.04.2017

Al servicio del pueblo

El médico alcireño Leopoldo Serra ejerció su profesión y fue concejal y diputado provincial Alzira asigna una calle al cronista Goig Company

20.04.2017 | 23:19
Al servicio del pueblo

n El callejero de Alzira ha añadido recientemente nombres de hijos ilustres que vale la pena recordar como el médico Leopoldo Serra Villanueva o el cronista Jaime Goig Company.

Leopoldo Serra fue médico de Asistencia Pública domiciliaria en Alzira, director del Hospital Provincial de València, médico de la plaza de toros de València e Inspector Municipal de Sanidad. Nació en Alzira en el útimo tercio del siglo XIX. Estaba casado con Joaquina Casterá Aparici, con la que tuvo cuatro hijos: Leopoldo, Narcisa, Isabel y José. Fue concejal del Ayuntamiento de Alzira entre 1903 y 1915, en las legislaturas de los alcaldes José Bolea Villanova y Rafael Gisbert de Alzamora y Manso de Zúñiga.

El 10 de junio de 1931, el doctor Serra fue nombrado médico de Asistencia Pública Domiciliaria en su pueblo, dejando el cargo en 1936. Falleció en el curso de la más incivil de las guerras.

El doctor Serra Villanueva era un respetable hombre de ciencia que, al cursar los estudios de Medicina, ya manifestaba poseer cualidades muy aptas para el ejercicio de la misma. Luego, en la práctica, confirmó ese juicio que se había formado de su personalidad.

En el campo profesional se distinguía tan dignamente que en la convivencia social le sucedía lo propio; es lógico que se solicitara su concurso para actuar en la vida pública, siendo elegido diputado provincial por el distrito de Alzira y en pro de cuyos intereses laboró como representante de la corporación de la capital de la Ribera Alta, mereciendo su intervención la aprobación unánime de los habitantes de todo el territorio.

Leopoldo Serra fue un buen ciudadano que mostró sus mejores deseos de ser útil a la colectividad, poniendo para ello sus facultades y mereciendo por ello consideración y el reconocimiento de sus coprovincianos. El doctor alcireño fue médico de la plaza de toros de València.

El actor alcireño de teatro valenciano, Enrique Pellicer Ferrer, autor además de varios articulos en los «llibrets» de las fallas de su pueblo; fallero de la comisión de Doctor Ferran, estaba casado con Concepción Serra Fita, nieta del médico Serra.


Otro reconocimiento

El que fue cronista de Alzira, maestro y poeta Jaime Goig Company, nació en en la villa de Alzira -puesto que hasta 1876 no fue ciudad- en 1829 y falleció en su pueblo natal el 24 de diciembre de 1896, a los 67 años. Estudió Magisterio, ejerciendo la docencia como maestro de Instrucción Pública y profesor superior de Primera Enseñanza. Como escritor fue galardonado en diversos certámenes literarios. Autor de las obras «El siglo XIX, Siglo de María Inmaculada», una leyenda histórico-religiosa, en verso, editada en Madrid en 1868; «Los dos Césares», romance histórico-religioso, agraciado con mención honorífica en el certamen celebrado por la Ilustración Popular Económica, en Valencia en 1871; «La epopeya infantil», cuadros bíblicos, religiosos, sociológicos, nacionales, científicos y recreativos, que sirvió de lectura para los alumnos más adelantados de las escuelas y colegios e «Historia de los ilustres mártires de Alzira, Bernardo, María y Gracia» (1880). Ese año se celebraron en Alzira festejos extraordinarios con motivo del VII centenario del martirio de los patronos de la ciudad y fue nombrado cronista de Alzira.

Aureliano Lairón, cronista oficial de Alzira, presentó una comunicación en el Congreso de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales, celebrado en Cáceres en el 2013, en la que trataba sobre los cronistas de Alzira Jaime Goig Company, Vicente Pelufo Corts, José María Parra Ballester, el propio Lairón y el que suscribe, Alfonso Rovira Marín, con su correspondiente «curriculum vitae».

Abría la comunicación con una cita sobre los cronistas, que dice: «Los cronistas a la búsqueda del eslabón perdido», de Francisco Cardells: «Silenciosos, profesionales y honestos, son los guardianes del mejor tesoro de nuestros pueblos, aquel que configura la memoria local, aquel eslabón perdido entre cada uno de nosotros que nos une y hace más nuestros, sociales y, por qué no decirlo, más humanos».

Un volumen original de «Martirio de los Santos Patronos de Alzira, Bernardo, María y Gracia» fue donado al Archivo Municipal por el párroco de la Virgen de Lluch Ramón Martín, editado por la imprenta Muñoz, que se ubicaba en la plaza de Alfonso XII -hoy Constitución- y su precio era de tres reales.

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