El presunto asesino de Ineta era cliente del salón de juegos de Catarroja desde hacía dos años

La Guardia Civil identificó al sospechoso tras analizar la lista de personas que iban al local entre
las dos y las tres de la tarde, cuando ocurrió el crimen

 

TERESA DOMÍNGUEZ VALENCIA
El presunto asesino de Ineta Bukiene, la mujer de 31 años asesinada a golpes el pasado 27 de mayo en el salón de juegos Mediterráneo de Catarroja donde estaba empleada, es un cliente del establecimiento. El sospechoso fue detenido la semana pasada en Andalucía por la Guardia Civil de Valencia, tal como adelantó ayer en exclusiva Levante-EMV.
Se trata de un joven de unos 28 años que acudía a ese salón a jugar siempre en la misma franja horaria, lo que acabó siendo la clave para que los investigadores del grupo de Homicidios de la Guardia Civil lo situaran a la cabeza de la lista de sospechosos.
Según fuentes próximas a la víctima, el presunto asesino llevaba yendo a jugar al salón Mediterráneo al menos dos años y jamás se había mostrado violento, ni había ocasionado problemas. El hecho de que quemase el ordenador que almacenaba las grabaciones de las cámaras de seguridad internas del local fue una de las pistas que llevó a la Guardia Civil a sospechar que podía tratarse de un cliente fácilmente reconocible en cuanto el personal del salón viese las cintas.
Las citadas fuentes aseguraron que los agentes investigaron a todos los clientes que solían frecuentar el establecimiento, sobre todo en la franja horaria en la que se produjo el crimen: entre las dos y las tres de la tarde. Se trata de un período muy específico y con muy poca clientela habitual, lo que cerraba la horquilla de sospechosos.
Otra de las razones que situó al ahora detenido, de origen magrebí, en el punto de mira de los investigadores fue el hecho de que no regresase al salón después del crimen, pese a que lo frecuentaba desde hacía dos años.
Aún así, las fuentes consultadas explicaron que no fue el único cliente en dejar de acudir al establecimiento, ya que el asesinato generó "miedo e incomodidad" entre quienes lo visitaban habitualmente.
Además, hay otras pruebas que apuntan al sospechoso, pero que no han trascendido, ya que el caso continúa bajo secreto sumarial, a la espera de que el juez de Instrucción número 5 de Catarroja tome declaración al inculpado en los juzgados de ese municipio de l'Horta Sud.

Apresado en Sevilla
Tras varios meses de intensas investigaciones para tratar de localizar al sospechoso, éste realizó determinados movimientos que delataron su posición, explicaron las fuentes antes mencionadas. Así, tras averiguar que se había trasladado a Sevilla, agentes de Homicidios de la Guardia Civil de Valencia viajaron a la capital andaluza para detener al presunto asesino. Tras ponerlo a disposición del juez de guardia de Sevilla, éste ordenó su ingreso en prisión. Ahora está a disposición del juez de Catarroja, que lo citará en breve a declarar.
Las fuentes antes citadas no supieron aclarar si el detenido se encontraba en una mala situación económica y hasta qué punto influyó en el atraco su afición a las máquinas tragaperras.
Ineta recibió una brutal paliza supuestamente para hacerle confesar la contraseña que permitía abrir las dos cajas fuertes del local, y que ella desconocía. Finalmente, el delincuente logró acceder al interior de una de ellas y se llevó el dinero que había: dos mil euros. Después, prendió fuego al ordenador y a la mesa del despacho principal del salón de juegos, y escapó dejando a la mujer agonizante y abandonada. Fueron los bomberos quienes la encontraron instantes antes de expirar.
El asesinato de Ineta Bukiene era el último de los ocurridos este año en demarcación de la Guardia Civil que quedaba por resolver, lo que eleva al cien por cien la estadística de delitos esclarecidos por parte del grupo de Homicidios de ese cuerpo en 2010.

El marido de la víctima se muestra "satisfecho"

El marido de Ineta Bukiene se mostró ayer "satisfecho" tras la detención del presunto asesino de su esposa, aunque no quiso ofrecer más detalles sobre el caso. "No quiero hablar. Estoy más tranquilo, pero no quiero hablar", se limitó a decir Ramone. Tras el brutal asesinato de Ineta, el hombre se ha quedado solo con la hija del matrimonio, una niña de once años. La pareja, que es originaria de Lituania, residía en Llaurí desde 2007, municipio de la Ribera Baixa al que se trasladaron después de haber vivido precisamente en Catarroja. Desde que Ramone e Ineta se trasladaron al barrio Poble Nou Aldea del Señor de Llaurí, se habían granjeado la amistad y la simpatía de sus vecinos. Todos los que conocían a Ineta coinciden en describirla como una mujer "trabajadora, afable y muy buena persona". t. juan llaurí

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