09 de junio de 2016
09.06.2016

Joan Calabuig y Ramón Vilar abordan con los comerciantes un «ajuste fino» del IBI

Se plantea una reforma orientada a la justicia social y a homologar la situación de Valencia con otras ciudades

09.06.2016 | 07:50

El primer teniente de alcalde y concejal de Desarrollo Económico Sostenible, Joan Calabuig, y el delegado de Hacienda, Ramón Vilar, mantuvieron ayer una reunión con representantes de CECOVAL, dentro de la ronda de contactos con empresarios, hosteleros y comerciantes para analizar la actualización del Impuesto de Bienes Inmuebles. Se planteó ayer una reforma impositiva orientada a la justicia social y a homologar la situación de Valencia «con otras grandes ciudades, porque se estaba produciendo un desequilibrio inaceptable», afirmaba Calabuig .

El responsable del área de Desarrollo Económico ha señalado, además, que la recaudación es «necesaria para llevar a cabo políticas sociales y atender a la ciudadanía, pero es evidente que cuando se toma una medida de carácter general tiene consecuencias concretas en determinados sectores». En esta línea, trasladó a los representantes de CECOVAL la «disposición» del Ayuntamiento a «dialogar para analizar las consecuencias que tiene su aplicación, desde la perspectiva del apoyo al pequeño y medio comercio».

«Estamos plenamente dispuestos a escuchar los problemas que nos trasladan y entendemos que, en este proceso de diálogo, tiene lógica emprender los ajustes y las reformas necesarias para evitar las dificultades especiales que se pueda haber generado en algunos comercios», exponía Calabuig, tal y como comentó el alcalde hace unos días respecto a los establecimientos expositores de muebles. Calabuig planteaba que el tripartito «desde el diálogo» promueva «un ajuste fino» porque el IBI sea «un impuesto cada vez más justo».

Por su parte, Ramón Vilar señalaba: «vamos a enmarcarlo dentro de una reflexión general sobre si se puede aplicar al sector del comercio». Igualmente resaltaba que la delegación de Hacienda tiene la «voluntad» de «atender en lo posible, y sin que suponga una gran pérdida de ingresos, las peticiones tanto de la hostelería como del comercio y de los empresarios, y de estudiar un ajuste en el IBI para los usos comerciales».

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