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Las primeras gafas de 3D para ciegos son de Castelló

Eyesynth desarrolla un dispositivo que aumenta la autonomía personal de los invidentes al proporcionarles toda la información del entorno

Las primeras gafas de 3D para ciegos son de Castelló

Las primeras gafas de 3D para ciegos son de Castelló

Ninguna tecnología puede devolver la vista a una persona invidente, pero sí le puede facilitar la información necesaria para desenvolverse con autonomía en cualquier situación. Ese es el objetivo de las gafas para ciegos que ha desarrollado la empresa castellonense Eyesynth. Es el primer dispositivo que convierte las formas en sonidos, alcanzando un nivel de identificación de objetos inédito.

El creador de las gafas y fundador de la compañía, Antonio Quesada, ideó el proyecto inspirado por un amigo que tiene un hijo invidente. «Pensé que era una pena que no se aprovechara la cantidad de tecnología que existe hoy en día para ayudar a estas personas», asegura el responsable de Eyesynth. La idea se concretó en un algoritmo de software que permite al usuario interpretar objetos.

Hasta ahora, todos los inventos que habían surgido para asistir a personas ciegas, como bastones y gafas de ultrasonidos, se basaban en una tecnología similar a la del sensor de aparcamiento de un coche: sólo proporcionan información de la proximidad de los objetos. «Son dispositivos caros y no muy útiles», señala Quesada. Sin embargo, las gafas creadas por la compañía castellonense permiten al invidente conocer no sólo la distancia a la que se encuentran los objetos a su alrededor, sino también el tamaño, la posición y la forma de éstos.

El dispositivo escanea el entorno en tres dimensiones y transforma la información en sonidos abstractos, no verbales, que el usuario percibe a través de auriculares cocleares, cuya ventaja radica en que transmiten el audio por el hueso craneal dejando así los oídos libres para escuchar cualquier otro sonido externo, desde conversaciones hasta los ruidos de la calle.

El concepto que subyace en esta tecnología es el del sentido aumentado, es decir, alimentar otros sentidos con información suficiente como para compensar en gran medida el que está dañado. Las gafas de 3D para personas invidentes presentan varias características que las hacen únicas. Por un lado, no se sirven del idioma para proporcionar información al usuario, «por lo que funcionan en cualquier país», explica el fundador de la compañía. Además, permiten seleccionar distintas distancias de medición (0,5, 2 o 6 metros), de manera que se adaptan a la situación del invidente: si está sentado a una mesa puede ubicar una botella, un vaso o un plato, y si pasea por la calle localizará cualquier elemento lejano.

El dispositivo es, de momento, un prototipo. Se espera fabricar el primer lote entre febrero y abril de 2016 y entregar las primeras unidades a partir de mayo. El precio rondará los 1.400 euros. «Queremos ajustarlo al máximo y hacerlo asequible», asegura Quesada, quien advierte de que algunos aparatos para invidentes que hay en el mercado actualmente cuestan hasta 15.000 dólares. «Ha habido mucho oportunismo con este tipo de productos y ahora tenemos que luchar contra esa mala fama», admite el empresario. Su mayor satisfacción ahora es que todo el que ha probado las gafas le ha dado el visto bueno.

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