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La reacción de las bases

"El partido está incendiado. La gente no entiende la doble vara de medir"

La dirección provincial «calma» a los presidentes comarcales y alcaldes «rusistas» mientras el Palau aguarda «la reacción del ejército de Rus»

"El partido está incendiado. La gente no entiende la doble vara de medir"

"El partido está incendiado. La gente no entiende la doble vara de medir"

Dentro de la gestión de la crisis, el principal temor ayer en el Palau de la Generalitat era ver «cómo reaccionaban el ejército de Rus». Y es que el poder orgánico del ya expresidente provincial del PP de Valencia se basa precisamente en la fidelidad absoluta de la gran mayoría de alcaldes y concejales de la provincia. Lo sabe bien Serafín Castellano, que trató de competir contra los candidatos de Rus en los congresos comarcales y locales en 2013 y salió trasquilado.

Como era de esperar, el golpe de mano de Fabra fue recibido con una mezcla de incomprensión y enfado en las bases «rusistas» contra Alberto Fabra. «El partido está incendiado», aseguraba ayer un destacado miembro de la dirección provincial. «La gente no entiende la medida, hay una doble vara de medir» a Rus respecto a otros cargos. Y es que, alegaban, el alcalde de Xàtiva ni siquiera está imputado. Con todo, fue precisamente la cúpula provincial la que se encargó de «calmar los ánimos» entre los cuadros populares, según aseguraban. «Hemos transmitido tranquilidad a los presidentes comarcales, alcaldes y concejales. Lo importante es ganar las elecciones», apuntaban, llamando al «cierre de filas». También desde la dirección del PP celebraban con cautela que, «el ejército de Rus» estaba respondiendo con «sensatez». Con el 24M a la vuelta de la esquina, la rebelión no pasará de un cabreo.

La sensación de los últimos años, en los que por momentos parecía haber un PP de Rus y otro PP de Fabra se visualizó ayer. La web del PP provincial publicó el comunicado de Rus, criticó con «el brutal ataque», aunque sin poner nombres. Poco después, la regional emitía la carta de expulsión. En esa clave, la familia rusista se temía ayer un «golpe a la provincial». Pero Fabra no impuso ninguna gestora y dio paso al relevo natural. Vicente Betoret, hasta ayer secretario general, fue elevado a presidente. Con todo, no dudan de que tras el 24M, puede forzarse un congreso extraordinario que trate de orillar el poder del «rusismo», ahora descabezado. Los resultados del 24M marcarán la futura coexistencia de las familias del PPCV.

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