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Un año después del 24M

La corrupción, de tema estrella a invitada de piedra

El castigo por los asuntos turbios ya se pagó en las elecciones anteriores, opinan los expertos

La corrupción, de tema estrella a invitada de piedra

La corrupción, de tema estrella a invitada de piedra

El último barómetro del CIS de este mes de mayo certifica que la corrupción sigue siendo una de las principales preocupaciones para los españoles. El segundo problema, por detrás del paro. El fenómeno de la corrupción y los escándalos con nombres y apellidos no han cesado en el último año. El caso de la Comunitat Valenciana, además, ha sido especialmente lacerante en los cinco meses y diez días que separan el día de hoy con las elecciones del 20 de diciembre. La operación Taula, que ha salpicado a quienes fueron destacados referentes del PP valenciano y tocado a iconos como la exalcaldesa Rita Barberá, ha machacado unas siglas que no hace mucho desplegaban su dominio sobre el territorio valenciano.

A los populares, la sucesión de asuntos turbios ligados a una forma de entender y ejercer el poder, les costó la Generalitat en las autonómicas de hace un año. Algo cambió en el electorado valenciano que durante 20 años consecutivos dio el poder a una organización que empezó a caer en desgracia ya en la anterior legislatura con el estallido del caso Gürtel y la causa de los trajes; pero que pagó en las urnas en 2015.

La cuestión es si el castigo de los votantes no sólo se mantendrá, sino si puede acentuarse en el nuevo examen con las urnas del 26J. Y la respuesta parece estar más del lado del no a tenor de la reflexión de las personas expertas consultadas por este diario, que, con matices, coinciden en que la corrupción va a pasar de ser la protagonista a convidada de piedra. Ya está amortizada y, por tanto, dejará de ser la clave al ceder protagonismo a otras cuestiones. Es la primera vez que a los ciudadanos se les convoca a votar tras haberlo hecho hace unos meses ante la imposibilidad de los partidos de un acuerdo. Y esta situación inédita será tenida en cuenta.

Así de claro lo ve el sociólogo Narciso Michavila, para quien el PP y, en particular la organización valenciana, ya pagó por la corrupción en las autonómicas de mayo con la pérdida del poder. El analista da por descontado que la corrupción y la regeneración estará entre los temas de la campaña en una especie de día de marmota ya que en este medio año no ha habido cambios ni en el Gobierno ni en la oposición y los carteles electorales son los mismos. Michavila descarta cambios electorales acusados en tan poco espacio de tiempo, si bien apunta que pequeñas modificaciones en el voto pueden alterar la distribución de escaños. Con todo, más que la corrupción, explica, la clave hay que buscarla en otro lado: «En el trazo fino la clave es el pacto».

«El voto va a ser más racional que en diciembre, los ciudadanos llevan muchos meses siguiendo la campaña y las negociaciones. La gente sabe que con su voto no sólo elige a su representante, sino también con quien va a pactar; esto es lo novedoso», añade. El experto minimiza la influencia que el cambio de Gobierno en la Generalitat pueda tener el 26J, al no existir tanto voto dual como en Cataluña. Y, sus sensaciones a contracorriente de los sondeos: la abstención podría no subir tanto y el PSOE podría estar infraestimado.

Tampoco para la politóloga valenciana Aida Vizcaíno la corrupción será el tema estrella de estas elecciones. Aclara que la corrupción está asociada al sistema y los españoles no la perciben como algo individual, de ahí, que tenga, en su opinión, un menor castigo electoral que si se percibiera como algo personal. Vizcaíno admite que los escándalos pasaron factura en la Comunitat Valenciana pero tuvo menos influencia de lo que expertos decían. «Para el electorado de izquierda es la gota malaya y mantendrán vivo el tema para crear tensión electoral, mientras que el votante tratará de sortearla», apostilla. Coincide con Michavila en que las negociaciones entre los partidos influirán en el votante y vaticina que en este terreno el PP ha salido ganando, mientras que al PSOE su pacto con Ciudadanos le lastrará. «El ciudadano ha aprendido lo que pasó el 20D y ve más claras las estrategias».

Para la analista, a diferencia del 20D, los discursos de esta campaña se van a mover en «un plano emocional frente a la racionalidad programática más asociada al PSOE y PP». Y vaticina que el votante conservador que probó con Ciudadanos podría volver al PP.

El analista electoral Jaime Miquel es también contundente cuando se le pregunta por la influencia que tendrán los casos de corrupción el 26J: «Ya está descontada desde el 20D; los jóvenes han salido huyendo, se han ido a Podemos y Ciudadanos y los más mayores siguen votando al bipartito en clave de confrontación, rojos contra fascistas», indica.

Y reflexiona: «Lo que ha sucedido quiebra la confianza en la clase política. El proceso se inicia en 2010 y tiene que ver con la revolución tecnológica; los ciudadanos denuncian situaciones, y una parte ha sido consciente de que se está distrayendo dinero púbico con deslealtad. No es desafección, es ruptura y además es definitiva».

Puig y el plurinacionalismo

Para Miquel no hay más clave que asimilar el profundo cambio que se ha producido en España: «Las personas han dicho de mil formas distintas que es el fin del bipartidismo. Lo dijeron el 20D y después también en las encuestas. Los partidos tienen que alcanzar un acuerdo. Y quien se ponga ahí, en el lugar del encuentro, gana». «Es el Toro de Vega con sus 500 años de tradiciones lo que hoy se hunde», expone gráficamente este analista que se muestra muy crítico con la «ceguera» de los partidos tradicionales: «PSOE y PP interpretaron el postfranquismo como una licencia para el caudillaje, para repartirse España como dos familias políticas».

De ahí que vaticine el sorpasso de la izquierda y un futuro para el PSOE que «camina hacia el 10 %». En clave valenciana, ve un resultado «espectacular» para la confluencia de izquierdas y que Puig, al situarse en el discurso de la España plurinacional, defenderá su resultado con dignidad.

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