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Análisis

El verde intenso que disgusta a Compromís

La coalición trata de atar corto al número dos de Medio Ambiente y frenar una tensión creciente entre el núcleo de Verds-Equo y la consellera Cebrián

La consellera de Agricultura, Elena Cebrián, y el secretario autonómico, Julià Àlvaro, en un acto. germán caballero

La Conselleria de Medio Ambiente se ha convertido en un foco de tensión para Compromís. Las luchas entre el núcleo duro de Verds-Equo, uno de los partidos fundadores de Compromís, y la responsable, Elena Cebrián, han aumentado en los últimos tiempos. Oficialmente no se han producido destituciones, pero tampoco sería la primera ves en una de las consellerias que más cambios ha experimentado desde el comienzo de la legislatura.

Cebrián, técnica en Agricultura y políticamente independiente, llegó de Madrid para ocupar un puesto en el segundo escalón del Consell, pero acabó como consellera por los equilibrios internos entre PSPV y Compromís para garantizar la paridad. Aterrizó con el equipo ya configurado en Medio Ambiente en torno a Verds-Equo y con la iniciativa política en manos del secretario autonómico, Julià Álvaro, que, por momentos, llegó a verse como conseller.

Los desencuentros han sido constantes. «Desde el minuto uno els Verds está intentando controlar la conselleria», admite una fuente de la dirección de Compromís, que no obstante no cree que el conflicto acabe en destituciones.

En los últimos tiempos, la coalición ha tratado de parar los pies al secretario autonómico, al que se achaca un exceso de protagonismo y al que se le ha hecho ver la necesidad de que mantenga un perfil bajo hasta las elecciones para evitar conflictos y más en un área tan sensible como la de Medio Ambiente. La propia vicepresidenta, Mónica Oltra, ha intervenido para defender a Cebrián.

Pero Àlvaro no está cómodo con ese rol secundario que se le pide más en la línea de otros secretarios autonómicos sin apenas notoriedad. «Se la ha explicado mil veces, que la política no la hace la conselleria», apunta un dirigente.

Pero el líder de Verds-Equo no es un número dos al uso. Es uno de los coportavoces en Compromís y referente de uno de los tres partidos que conforman la coalición valencianista. Por eso, la bronca en la conselleria de Medio Ambiente es más comprometida que las que puedan existir en otras consellerias, donde el mestizaje también ha causado fricciones. La de Medio Ambiente podría afectar a la estabilidad interna de la coalición, ya que una destitución del propio Àlvaro o de dos directores generales muy cercanos, el de Cambio Climático y Calidad Ambiental, Joan Piquer, y la de Prevención de Incendios Forestales, Délia Álvarez, que la consellera ha llegado a poner sobre la mesa según ha informado Valencia Plaza, provocarían un cisma en la coalición.

«Políticas arriesgadas y radicales»

Pero en el grupo verde aseguran que no han llegado al Consell para quedarse de brazos cruzados. Fuentes de la dirección de Verds -Equo admiten que está claro que como partido tienen políticas «arriesgadas y radicales», pero defienden que van a la raíz de los problemas y que hay determinados sectores que esto no les interesa. «Pero nosotros nos creemos la política verde, porque durante muchos años en el PP estas políticas no han existido y siempre han primado los intereses muy ligados a la corrupción», apuntan. «Àlvaro ha hecho mucho esta legislatura -añaden-, para tratar de transformar el paradigma que dejó el PP, lo que obliga a políticas arriesgadas», entre las que citan el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), la lucha contra los vertidos o Puerto Mediterráneo.

Acuerdo estatal con Podemos

Respecto a estrategias políticas, en Verds-Equo apuntan que su intención es seguir fieles a Compromís, coalición de la que remarcan que son socios fundadores.

Pero conocido es el pacto estatal existente entre Unidos Podemos y Equo, formación que da apellido a els Verds y en la que también admiten afinidad con Podemos.

De momento, Àlvaro está protegido por la coalición y lo estará mientras no se salga de los cauces normales, señalan en la dirección de Compromís «pero si va a la suya dejará de estar protegido», avisan. A Àlvaro la recuerdan que la política de la conselleria la decide la coalición según el programa electoral y el Pacte del Botànic. Uno de los asuntos más polémicos es el del SDDR, que Verds-Equo defiende igual que Podemos, pero que Compromís y PSPV han rechazado en el debate de los presupuestos en las Corts. La posición de la consellera Cebrián en esta cuestión es que no hay suficiente consenso para abordarlo antes de que acabe la legislatura.

De esas políticas «radicales» que defienden Verds-Equo ha llegado a quejarse el presidente, Ximo Puig que lamenta que se han quedado actuaciones bloqueadas en la conselleria de Agricultura y Medio Ambiente.

Así se entiende que Compromís no quiera estridencias en los próximos meses porque eso daría bazas al PP en la denuncia de que la coalición es el socio radical.

En la coalición empiezan a sentir que reeditar el Pacte del Botànic es más que posible con la suma del actual tripartito y las malas perspectivas que la agenda de la corrupción atribuyen al PP. Por ello, desde la cúpula del Consell se pide política de perfil bajo.

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