Unos registros históricos de intensidad de lluvia que, en diversos municipios, llegaron a triplicar el índice en el que las precipitaciones adquieren el carácter de torrenciales -un litro por minuto y además de forma prolongada- provocaron ayer una jornada caótica en la comarca de la Ribera al anegar parcialmente núcleos urbanos -de Rafelguaraf a Llombai o Sollana, pasando por Alzira o Carcaixent-, desbordar barrancos y cortar numerosas carreteras, entre ellas la autovía A-7.

El temporal deja, además, acumulados que apuntan a récords con 499 l/m2 en 24 horas en el observatorio de la Muntanyeta dels Sants de Sueca -de los que 472 corresponden a la jornada de ayer, en pocomás de 15 horas- o los 416,6 l/m2 registrados en Benifaió, municipios que sufrieron sus efectos por partida doble, tanto por la noche como a primera hora de la tarde, mientras que dos observatorios de Almussafes se quedaban cerca de los 400 litros. Un mar todavía con el agua caliente, en torno a los 20º C, un flujo de viento húmedo de gran recorrido marítimo con rachas que, en el caso de El Perelló alcanzaron los 105 km/hora, y un embolsamiento de aire frío situado en el Atlántico, al Oeste de la península, que sin llegar a ser una DANA aportaba la inestabilidad necesaria, conformaron el «cóctel explosivo» que propició estas intensas precipitaciones, explicó ayer el meteorólogo de Algemesí, Jovi Esteve, que a través de la red de Inforatge controla los registros de lluvia en numerosas localidades de la Ribera.

Momento del rescate de uno de los caballos atrapados por el agua en Algemesí LMV

Un episodio monzónico

Esteve indicó que se trata de un epiosodio de lluvias de perfil «monzónico» que, a falta de un estudio, más detallado, pueden marcar un récord de intensidad. Esteve puso como ejemplo que, en el caso de Benifaió, entre las 15 y las 16 horas se registraron 155 l/m2. El temporal, que el día anterior ya había dejado registros de cien litros en los valles de la Murta y la Casella de Alzira, arreció por la noche con mayor fuerza si cabe en la Ribera Baixa -también en Benifaió-, acompañado por pedrisco en algunos municipios y mucho viento.

«Esta noche se ha vivido una situación caótica tanto en el casco urbano como en las playas», relató el alcalde de Sueca, Dimas Vázquez, que destacaba como «espectaculares» los registros de 372 litros que ya por la mañana el acumulado diario reflejaba en la Muntanyeta dels Sants. Otras localidades como Sollana, donde el granizo llegó a aflorar por los desagües e inodoros de las viviendas, también vieron anegadas sus calles, mientras que los arrastres del agua en la montaña de Cullera obligaba a montar un dispositivo de limpieza al dejar intransitables algunas calles.

El temporal se desplazó por la mañana hacia la Ribera Alta, donde permaneció estático durante horas provocando inundaciones en numerosos municipios con registros que superan los 270 l/m2 en los núcleos urbanos de Carlet o Alzira, de 252 en Montserrat, de 239 en Massalavés o de 218 en l’Alcúdia. Los 325 l/m2 que recogía solo en el día de ayer el observatorio de Avamet tiene en la Casella mantenía en vilo por la tarde al barrio de les Basses de Alzira ante el riesgo de desbordamiento del barranco que canaliza las aguas de esta cuenta. La intensidad de las lluvias registradas provocaba que los colectores no dieran abasto para evacuar el agua y, en diversas localidades, a esos caudales se unieron los procedentes de barrancos periurbanos que volvieron a anegar calles, garajes, viviendas y comercios.

En el caso de Alzira, el desbordamiento del Barranc Fosc contribuyó a inundar una gran zona en torno al parque de l’Alquenència y el barrio de Venècia, aunque hubo inundaciones en otras muchas localidades.

El temporal daba un respiro a partir del mediodía en la Ribera Alta, aunque el frente se volvía a desplazar hacia la costa para descagar con intensidad en Benifaió y otros pueblos de la Ribera Baixa, disparando los acumulados ya muy elevados de la noche y causando de nuevo inundaciones. El agua alcanzaba cotas especialmente elevadas en Benifaió. En Sollana, el alcalde, Vicent Codoñer, relataba por la tarde que el pueblo permanecía anegado como consecuencia del agua que recibían a través de barrancos y torrentes.

calles inundadas por toda la Ribera, arrastres y pedrisco en el interior de casas. La jornada de ayer deja registros históricos de lluvia, por la intensidad, e imágenes insólitas.

El granizo aflora por los inodoros en casas de Sollana

La intensidad de la lluvia que, acompañada por abundante granizo, se registró en la noche de ayer en la Ribera Baixa dejó en Sollana unas imágenes insólitas. La acumulación de pedrisco embozó los desagües y acabó aflorando con abundancia por el inodoro de algunas viviendas, llegando a dejar un manto de hielo -y agua- en los pasillos de estas casas. «El pedrisco ha llegado a aparecer hasta en un segundo piso», comentó el alcalde, Vicent Codoñer.

Un váter escupe granizo tras el paso de la tormenta por Sollana LMV