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EDUCACIÓN

Una vuelta al cole con la lección aprendida

Las familias y los centros esperan con optimismo y tranquilidad la reapertura de los colegios tras la experiencia del curso pasado

Abrir las puertas abiertas es una de las medidas para gaerantizar la ventilación de las clases. | F. CALABUIG

Abrir las puertas abiertas es una de las medidas para gaerantizar la ventilación de las clases. | F. CALABUIG

La cuenta atrás para la vuelta al cole es cada vez más corta y el 2021-22 está a la vuelta de la esquina. Los próximos días se volverán a abrir los centros educativos, a la espera de recibir al alumnado a partir del 8 de septiembre. Estos días, también, se acabarán de perfilar los últimos flecos de la hoja de ruta que los centros educativos deberán seguir, al menos, al inicio del nuevo curso y a la espera de comprobar cuál es la evolución de la pandemia con toda la población mayor de 12 años vacunada.

Un adolescente recibe la primera dosis. | F.CALABUIG

En líneas generales —y como ya acordaron las CC AA y el ministerio y se confirmó en la Comunitat Valenciana—, el punto de partida es el curso pasado, pues en buena parte se mantienen las medidas, si bien en algunos aspectos se flexibilizan ligeramente. Eso sí, este miércoles, los máximos responsables autonómicos de Educación tienen una nueva cita en la reunión sectorial con el ministerio, la definitiva antes de septiembre.

Aula de Primaria de un colegio de València con distancia entre pupitres. f.calabuig

Por ahora, la mascarilla continuará siendo obligatoria en todo momento desde 1º de Primaria, del mismo modo que sigue siendo esencial la ventilación de las aulas (al menos entre clase y clase y los descansos), y la desinfección de manos que, según el protocolo de las conselleries de Educación y Sanidad, debe realizarse varias veces al día. Así, el gel no desaparece todavía.

En Infantil las clases continuarán funcionando como grupos «burbuja» y, a diferencia del 2020-21, estos se extienden más allá de 2º de Primaria y serán obligatorios en todo el nivel. La novedad en este aspecto es que, además de los tutores, podrán entrar otros profesores al aula y los niños y niñas también podrán compartir espacio, por ejemplo, en el patio (que ahora muchos colegios tenían dividido por zonas). Esto facilita aspectos organizativos de los docentes en las escuelas.

Por su parte, los centros de Educación Especial trabajarán por tutorías y, estas podrán agruparse hasta un máximo de 20 alumnos formando núcleos de convivencia; mientras que en Secundaria, Bachillerato y FP la presencialidad será total. En caso de no contar los institutos con suficiente espacio, podrán organizar horario vespertino, pero no turnos en días alternos, como hasta ahora. Para que esto sea posible, los institutos son los que acaparan la mayor parte del refuerzo docente que Educación ha anunciado para este curso, en detrimento de los colegios.

Preocupan las ratios

En cuanto al número de estudiantes por clase, este aumentará respecto a la situación extraordinaria del curso pasado y se podrán ir recuperando las ratios habituales (hasta un máximo de 25 en Infantil y la mayoría de Primaria; 30 en ESO y FP, y 35 en Bachillerato), aunque en los niveles superiores esto estará marcado por la distancia y los espacios disponibles.

El de las ratios es un punto que las ampa y los sindicatos docentes ven con cierto recelo pues defienden que además de para contener el virus, un número menor de alumnas y alumnos por aula como el del 2020-21 también mejora la calidad educativa.

Rúbén Pacheco, presidente de la confederación de AMPA Gonzalo Anaya, cree que es «razonable, si así lo consideran los expertos, rebajar la distancia en clase a 1,20 metros», pero lamenta que en los institutos «puede suponer un aumento de ratio» y recuerda que el curso ya finalizado «se vio el efecto positivo» de ser menos en clase. Eso sí, reconoce que los centros educativos actuales tampoco tienen la infraestructura necesaria para dar cabida a tantas clases, lo que generó algunos problemas.

«Los agoreros no tenían razón»

En general, desde las ampa se toman la vuelta al cole «con tranquilidad», teniendo en cuenta que las indicaciones son «adecuadas» y siguen la «línea de hasta ahora».

A pesar de la variante Delta —que ha complicado el verano más de lo esperado y falta por ver si provocará algún cambio en las instrucciones, lo que parece poco probable—, Pacheco asegura que «la única opción y la más razonable es empezar el curso con la máxima tranquilidad posible», pues los centros «continúan siendo espacios seguros».

«El 2021-22 tiene que ser mucho más optimista de lo que fue el inicio del curso pasado, con perspectivas agoreras y puntos de vista alarmantes por algunos colectivos que luego se demostró que no tenían razón», asegura.

De hecho, defiende que «otros sectores sociales deberían tomar nota del educativo, que ha funcionado muy bien y de manera permanente durante todo el curso».

Así, espera que la normalidad «llegue a lo largo del curso» aunque, eso sí, pide no bajar la guardia y responsabilidad ciudadana para mantener bajos los contagios, como ya dijeron los equipos directivos. «Lo primero es hacer todo lo posible para que la evolución de la pandemia sea favorable, pero no olvidemos estar preparados para cualquier escenario posible, con todas las herramientas y recursos. El virus no puede volver a ‘pillarnos’», explica a Levante-EMV.

Directamente desde los centros el mensaje es similar. Joaquina Barba, presidenta de l’Associació de Directores i Directors d’Infantil i Primària (Adip-PV), explica que, gracias a la experiencia del 2020-21, «no inquieta extremadamente» esta vuelta al cole, porque el curso pasado «funcionó muy bien».

Misma lectura hacen en los institutos desde Adies-PV, cuyo presidente, Toni González Picornell, asegura que «da tranquilidad» ver cómo los adolescentes ya están pasando por los vacunódromos. De hecho, la mayoría ya tienen la primera dosis de Pfizer o Moderna y la segunda la recibirán en septiembre. Es un «plus» de tranquilidad que también sienten en el sindicato Stepv y valoran en la patronal de la concertada, Feceval.

Eso sí, la incógnita es si, durante el curso, también recibirán las dosis los más pequeños, los únicos que quedarán sin inmunizar de toda la comunidad educativa, pues el profesorado ya tiene la pauta completa.

Esta es una cuestión que depende de las autoridades sanitarias; de momento, Pfizer y Moderna esperan tener en otoño los resultados de los ensayos clínicos que ha realizado en menores de cinco a once años.

Aún así, el protocolo de Sanidad y Educación defiende «el papel fundamental de los centros en el desarrollo de la infancia» y afirma que el cierre de los centros —que se ven afectados por la situación comunitaria y las olas del ‘exterior’— «tiene poca probabilidad de ser efectivo para controlar la transmisión» y «la mayor probabilidad de contagio entre los y las menores ocurre en sus hogares».

Además de las aulas, las instrucciones también recogen medidas para la «escola matinera», las extraescolares y el comedor, similares al curso pasado. Asimismo, si la situación empeorase y se volviera a un escenario previo a la «nueva normalidad», el protocolo indica que debería ampliarse la distancia a partir de la ESO, llegando a la semipresencialidad solo como último recurso.

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