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Un tripartito estable entre pulsos continuos

Aumenta la frecuencia de los roces que en la primera legislatura del Botànic se disimulaban y ahora son más visibles - La violencia obstétrica, último choque

El jefe del Consell, Ximo Puig, saluda a la vicepresidenta, Mónica Oltra, en presencia del vicepresidente segundo, Héctor Illueca. | G.CABALLERO

Una iniciativa para que la violencia obstétrica, el trato sanitario vejatorio a mujeres durante el embarazo o el parto, se legisle como violencia de género ha generado esta semana tiranteces en la izquierda valenciana gobernante.

La semana anterior fue la implantación de la tasa a las pernoctaciones turísticas que Compromís y Unides Podem defienden porque funciona perfectamente en numerosos destinos turísticos, pero que el PSPV rechaza.

A principios de mes el choque se produjo por el tenso cierre del acuerdo presupuestario de la Generalitat para 2022. La principal discrepancia había surgido ya el año anterior y estriba en la fórmula de negociación. Este año la creación de una comisión política de los tres partidos ha coincidido con la primera vez en que las cuentas se presentaban unos días más tarde del plazo legal.

Así, semana tras semana, el Botànic acumula fricciones, formas distintas de ver el mundo en definitiva. En el caso de la violencia obstétrica, el personal sanitario se siente atacado, dos ginecólogas de comisiones contra el machismo han dimitido y el revuelo lleva a los socialistas a intentar retirar la iniciativa. La consellera Barceló no comparte la iniciativa, pero la vicepresidenta Oltra, sí.

En el último año, las desavenencias se han hecho más ostensibles, visibles y frecuentes lo que genera un ambiente más crispado. Mientras en el primer Botànic se llevaban con sigilo y discreción en el segundo se airean sin rubor. Ese es el cambio esencial.

Desavenencia sustancial fue el adelanto de las elecciones autonómicas en abril de 2019, el punto de inflexión de la desconfianza entre PSPV y Compromís antes de la entrada de Unides Podem en el Consell que amplió la nómina de actores en el gobierno valenciano. Hace apenas un año el presidente Puig y la vicepresidenta Oltra estuvieron meses sin hablarse.

Lo que subyace es la competición electoral permanente. Los tres partidos son socios y a la vez competidores. Su electorado está en el mismo bloque ideológico y fluctúa, lo que obliga a todos a mantener una tensión constante. A principios de año, con la grave tercera ola de la covid la fricción se produjo por las distintas fórmulas que los socios querían aplicar a las restricciones. El PSPV defendía esperar, Compromís cerrar centros comerciales y Podem colegios e incluso dejar sin actividad todos los sectores salvo los esenciales.

Leyes y decretos

La ley de Economía Circular, con el polémico sistema de retorno de envases quedó a la espera del paraguas de la futura normativa estatal tras una complicada negociación que acabó en rapapolvo del Jurídic; la ley de Transparencia o la de lobbies, esta a la espera del decreto, igual que la Función Pública por la exigencia de la capacitación en valenciano, también han sido o son motivo de tensión. Y hasta diez meses mantuvo el Botànic visiones distintas y un tira y afloja constante sobre el decreto del teletrabajo. También los socios del PSPV son partidarios de nuevos impuestos verdes aunque el asunto ha quedado aparcado. La ampliación del puerto de València, que llegó a convocar en una manifestación de rechazo a los vicepresidentes Mónica Oltra y Héctor Illueca; la presión de Compromís por el caos de las Cercanías o por la idea del Gobierno de cobrar peajes, la baja ejecución de las inversiones del Estado e incluso la ampliación de la vida útil de la central de Cofrentes han generado críticas de los socios del PSPV a decisiones del Ejecutivo presidido por los socialistas.

La división sobre la fórmula para asumir el departamento de salud de Torrevieja tras la reversión también provocó un pulso de meses. Incluso el modelo territorial del Estado suele ser motivo de fricción. El PSPV ha vetado esta semana un cambio constitucional que pedía Unides Podem en una iniciativa en las Corts y tampoco la aspiración de Compromís de «legalizar» las comarcas valencianas encuentra apoyos suficientes.

Muestra de pluralidad

En el Consell defienden que es muestra de pluralidad y que la suma de opiniones diversas les fortalece. A prueba de bombas, insisten. Un trío poliamoroso bien avenido que durará años, dijo el portavoz socialista, Manolo Mata, tras una de las batallas. «Cuando gobiernas con el PSOE llegas hasta donde llegas», sentenció la lideresa de Compromís, Mónica Oltra, en el reciente encuentro de referentes de izquierda.

Pero en un marco de tanta complejidad, con la fatiga que la crisis causa al ciudadano y cierto arraigo cultural de gobiernos de un solo partido está por ver si el electorado entiende toda la coralidad de voces en una misma coalición.

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