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Vicente Larraga: "La vacuna única de covid y gripe se puede hacer y tiene sentido"

«Ómicron es menos agresiva en el pulmón, pero no quiere decir que sea menos grave. Hasta que vuelva a producir otra mutación que sea más dominante y que sea más leve realmente, pasarán meses»

Vicente Larraga, investigador del Centro de Investigaciones Biológicas. | ALBA VIGARAY

La farmacéutica estadounidense Moderna ha anunciado que trabaja en una vacuna única contra el SARS–CoV–2 y el virus de la gripe que podría estar lista para finales 2023. Un avance que analiza el profesor Vicente Larraga, responsable del Laboratorio de Parasitología Molecular y Vacunas en el Centro de Investigaciones Biológicas–Margarita Salas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Tiene sentido, se puede hacer y sería útil, asegura, pero sólo habría que solventar los problemas de conservación de una y otra vacuna. Si se habla de «gripalización» de la pandemia, el investigador asegura: «Se va a producir, pero no dentro de tres meses. Con un poco de suerte será el año que viene». Larraga es, además, uno de los tres investigadores del CSIC –junto a Luis Enjuanes y Mariano Esteban– que trabajan en vacunas frente al coronavirus de factura española. Su proyecto consiste en colocar un gen de un antígeno del SARS–CoV–2 en un vehículo sintético de ADN (un plásmido) que pueda ser introducido en el organismo del paciente e inducir la protección frente a la infección. Dos son las ventajas de su candidato vacunal: la conservación a temperatura ambiente y que, al ser una vacuna de ADN sintética, puede rehacerse rápidamente para adaptarla a variantes del virus que sean más resistentes.

¿Qué valoración hace del anuncio realizado por Moderna sobre el trabajo en una vacuna única frente a la gripe y la covid–19?

De lo que se trata es de preparar una vacuna doble. Por un lado, la anual que hacen frente al virus de la gripe y a esa se le va a añadir la del SARS-CoV-2. Eso es lo que yo he entendido leyendo las declaraciones. Pero el propio anuncio sugiere mucho más de lo que dice. Esta gente de Moderna son muy listos y, precisamente en un contexto en donde la pandemia pueda «gripalizarse, han pensando: «Vamos a adelantarnos y a decir que vamos a hacer esto». Quien habla de Moderna (en este caso el consejero delegado de la farmacéutica, Stephane Bancel) no habla tanto para los científicos, sino para los mercados. Son estrategias. Piensan en ver cómo conseguir que las acciones suban.

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Pero tiene sentido trabajar en esa dirección?

Sentido sí tiene, claro. Es sensato y se puede hacer. Desde luego que sí. Como idea no es descabellada. Que puede ser útil, también. Se puede hacer perfectamente; desde el punto de vista teórico y conceptual, es perfectamente plausible y, efectivamente, sería una ventaja una vacuna doble que protegiera frente a la gripe y el SARS–CoV–2. Pero, antes del 2023, no se puede hacer. Porque tiene una serie de inconvenientes relacionados con la temperatura de una y otra vacuna con lo que se complica la distribución.

¿De qué manera se complicaría la distribución?

Todos los años se hace una vacuna frente a la gripe estacional utilizando las últimas cepas de la infección del año anterior. Se prepara para que, al año siguiente, las personas que están en grupos de riesgo, tengan menos posibilidades de coger la infección y eso se conserva a cuatro grados. La vacuna del SARS-CoV-2 de Moderna, requiere congelación a menos 20 grados, por lo menos. Si uno junta las dos vacunas, a menos que la compañía tenga una forma de hacerlo que requiera menos congelación, lo único que hace es complicar la distribución de la vacuna de la gripe. Es una complicación técnica, nada más que eso.

En cualquier caso, ¿es la primera vez que se habla de una vacuna conjunta para covid y gripe?

Sí. Es lógico. Porque es la primera vez que, después de la aparición de la variante de ómicron, se está viendo que las mutaciones se dirigen hacia la conversión en una infección respiratoria estacional, lo que teóricamente tenía que pasar. Otra cosa es que vaya a llegar rápido. Entonces ellos (la farmacéutica Moderna) lo han aprovechado y han dicho: «Pues vamos a hacer una doble». Salvo que, insisto, tienen que solucionar el tema de la conservación.

¿Que Moderna avance ahora que trabaja en una vacuna única tiene que ver, entonces, con ese escenario de «gripalización» del covid–19 hacia el que parece que nos encaminamos?

Desde un principio todos los expertos pensamos que, si se comportaba como otras infecciones, debería suceder eso y parece que sí, que efectivamente se está comportando como esperábamos todos. La «gripalización» se va a producir, pero no dentro de tres meses. Con un poco de suerte será el año que viene. Sí parece que esta variante ómicron es menos agresiva en el pulmón y se transmite mucho más rápidamente, pero eso no quiere decir que sea menos grave. La gente se sigue muriendo en los hospitales. Hasta que vuelva a producir otra mutación que sea más dominante y que sea más leve realmente, pasarán meses. Hay que tener en cuenta que ómicron la estamos teniendo aquí y en otros países, pero hay otros sitios en el mundo, donde esta variante no está. Cuando acabe esta oleada no estaremos en «gripalización» ni de broma, estaremos todavía con una infección que se transmite mucho más rápido y que, en porcentaje, envía al hospital a menos personas con respecto a las que se infectan. Pero una cosa es el porcentaje y otra las personas que siguen entrando en la UCI y se siguen muriendo. Es normal que la gente haya tomado con mucho entusiasmo lo de la «gripalización» porque está cansada.

¿Qué opina sobre la posible administración de una cuarta dosis de refuerzo?

Esta nueva variante es menos sensible a la acción de los anticuerpos específicos. Porque es diferente. Se ha prestado mucha mayor atención a los anticuerpos que a la respuesta celular de memoria y que está resultando muy importante ahora. Si se consigue una respuesta celular buena y duradera, entonces no habrá que vacunar tantas veces a las personas. Hay que pensar a medio plazo. No se puede estar vacunando cada tres meses con lo mismo porque se produce un «cansancio» del sistema inmune y la respuesta es menor. La tercera dosis todavía está funcionando muy bien. Produce un incremento de 23 veces en la protección. Pero, la cuarta dosis, al menos en el caso de los israelíes, no está dando resultados tan buenos. No se puede pensar: «Empiezo a vacunar cada tres meses a todo el mundo»; no solo por razones de estrategia, sino científicas.

¿Usted es uno de los tres investigadores del CSIC que están desarrollando proyectos para lograr una vacuna contra la covid–19. ¿En qué fase se encuentra el suyo?

Estamos terminando la fase preclínica. Sabemos que protegemos al cien por cien a los ratones «humanizados» frente a una dosis letal del virus.

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