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Salud

Uno de cada tres menores de 12 a 14 años tiene sobrepeso u obesidad, sobre todo en hogares pobres

"Aunque parezca paradójico los niños y niñas de Suecia están mucho más cerca de llevar una dieta Mediterránea que los de la C.Valenciana", explica el director de Save The Children Rodrigo Hernández, que ha presentado un informe sobre nutrición infantil

Dos niñas en un comedor escolar de la ciudad de València.

Un tercio de los niños y niñas de 12 a 14 años en la C.Valenciana tiene sobrepeso u obesidad. El 23,2 % ya presenta exceso de peso a los tres años y uno de cada cuatro lo padece a los seis. Estos datos son la media, pero se disparan considerablemente en los hogares empobrecidos, donde las familias no pueden acceder a una dieta equilibrada ni a tiempo de conciliación para proveerla.

Son datos del informe "Adiós a la dieta mediterránea: nutrición y hábitos saludables de la infancia en España" presentado hoy por Save The Children. El documento alerta de que los países mediterráneos han pasado de tener una de las dietas más sanas del mundo o otra "donde los dulces, la comida rápida y las bebidas azucaradas han desplazado a la fruta, la verdura, el aceite de oliva y el pescado".

Como ha explicado esta mañana el presidente de la oenegé en la C.Valenciana, Rodrigo Hernández "aunque parezca paradójico, los niños y las niñas de Suecia están mucho más cerca de llevar una dieta mediterránea que los de la Comunitat Valenciana".

Y eso que nuestra autonomía se sitúa a la cabeza de un factor decisivo para la dieta de los menores: una buena red de comedores escolares. El informe pone de relieve que la valenciana es la segunda autonomía (por detrás de Canarias) con más beneficiarios de la ayuda al comedor, además es la primera en usuarios de comedor en la educación infantil y primaria pública.

El 32 % de las niñas y niños que viven en una hogar con bajos ingresos tienen menos posibilidades de acceder a alimentos necesarios para una dieta equilibrada. En las rentas altas son el 19 %

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Además, el texto pone de ejemplo los comedores valencianos para el resto de autonomías, ya que "promocionan la oferta diaria de frutas y verduras de temporada en los menús escolares , se revisa la oferta alimentaria de los centros públicos y se analizan los indicadores propuestos".

Alumnado de educación infantil beneficiario de la ayuda al comedor.

Alumnado de educación infantil beneficiario de la ayuda al comedor. Save The Children

La renta, un factor clave

Save The Children realizó una encuesta en septiembre de 2021 a más de 2.000 padres y madres para entender el impacto de la pandemia en la nutrición de niños y niñas. El análisis pretende ser una comparativa con la Encuesta Nacional de Salud de España realizada en 2017. En resumen, un 30 % de los menores españoles tenían exceso de peso tras la pandemia en comparación con el 28 % antes de la covid-19. La cifra no ha variado significativamente.

Lo que tampoco ha variado es que España, junto a Chipre e Italia, lidere el ránking europeo de obesidad infantil. En la Unión Europea (UE) uno de cada ocho niños de 7 y 8 años padece obesidad, pero en España es uno de cada cinco.

La gran mayoría de niños y niñas que dedican menos de una hora a la pantalla del móvil vienen de hogares acomodados

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Aunque el texto reconoce que los determinantes de la obesidad en la infancia son la calidad de la alimentación, actividad física y las horas de sueño (entre otros) advierte que "es sobre todo el nivel socioeconómico el que determina la salud nutricional de ese niño o niña y sus hábitos saludables".

El 32 % de las niñas y niños que viven en una hogar con bajos ingresos tienen menos posibilidades de acceder a alimentos necesarios para una dieta equilibrada, sufragar actividades extraescolares o de ocio no sedentarias o tratar problemas de salud como los trastornos de conducta alimentaria o bucodentales. En las rentas altas el porcentaje es del 19 %.

Más datos. El 18 % de menores que viven en hogares con pocos recursos consumen diariamente comida rápida, frente al 10 % de los niños de familias acomodadas. En más del 71 % de los hogares con ingresos altos se practican actividades físicas o deportivas regularmente, pero solo el 41 % de los niños de familias de rentas bajas lo realizan. De hecho, en la mayoría de los casos, estos chicos y chicas de hogares pobres no realizan actividad física nunca o solo de manera ocasional.

En las familias con pocos recursos también se reproducen otros patrones que tienen que ver con la precariedad en la que están sumidas. Los hogares de renta baja no pueden conciliar ni poner en práctica hábitos saludables, incluidos los culinarios, o disfrutar de ocio no sedentario con sus hijos e hijas.

La desigualdad también se repite en el tiempo que dedican a las pantallas: la gran mayoría de niños y niñas que dedican menos de una hora a la pantalla del móvil vienen de hogares acomodados. Al contrario ocurre con los chicos que pasan más de cinco horas al día frente a un dispositivo; que son los de familias empobrecidas.

Hasta los patrones de descanso están condicionados por las rentas. El 28 % de menores en hogares ricos duermen más de 10 horas (lo recomendado por la Asociación Española de Pediatría), mientras que solo duermen ese tiempo el 9 % de chicos y chicas procedentes de hogares de ingresos bajos.

El peso de la pandemia en la infancia

Hernández señala que "durante la pandemia y el cierre de colegios muchos niños y niñas tuvieron que reducir el ejercicio físico y cualquier actividad de ocio, lo que tampoco ha ayudado a que esas cifras mejoren", señala. Además apunta que el confinamiento y el virus han afectado al consumo de frutas y verduras por parte de la infancia, lo que tampoco ha ayudado a que las cifras de obesidad mejoraran tras la pandemia.

El presidente de Save The Children critica además que "aunque en la C. Valenciana se ha ampliado en los últimos años el presupuesto destinado a becas comedor y es de las autonomías que más cobertura ofrece respecto a los niveles de pobreza infantil, todavía se está muy lejos de llegar a todos los niños y niñas en riesgo de pobreza o exclusión social del territorio".

Además de aumentar las becas comedor, la oenegé reclama "una fiscalidad más estricta a los alimentos perjudiciales parala salud y una más beneficiosa para los saludables, con el objetivo de desincentivar su consumo", además, como apunta la entidad, se trata de una medida "que ya se ha demostrado que funciona". Por último, la entidad reclama financiar más actividades deportivas extraescolares "en las cuales se priorice a niños y niñas en riesgo de pobreza o exclusión social".

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