Cuatro alcaldes a por un sexto mandato

Lola Celda (Marines), Ximo Segarra (Benaguasil), Raúl Pardos (Gestalgar) y Ramiro Rivera (Titaguas) aspiran a pasar la barrera de los 20 años en el gobierno | Coinciden en que la clave de la longevidad en la alcaldía es la cercanía y la resolución de problemas

Cuatro alcaldes a por el sexto mandato: Ximo Segarra, Lola Celda, Raúl Pardos, Ramiro Rivera.

Cuatro alcaldes a por el sexto mandato: Ximo Segarra, Lola Celda, Raúl Pardos, Ramiro Rivera. / L-EMV, JM López, M.A.Montesinos y R.Abulaila

Amparo Soria

Amparo Soria

Accedieron a la alcaldía siendo veinteañeros y treintañeros y 20 años después, la ciudadanía sobre la que gobiernan siguen avalando su gestión. En una semana se enfrentarán a su sexto referendo y todos llegan con ganas, porque media vida al frente de un ayuntamiento no se concibe como un trabajo, sino como una vocación pública. Todos aluden al mismo argumento para explicar cómo se han mantenido tanto tiempo con la vara de mando: la cercanía a sus conciudadanos.

Ximo Segarra entró en el ayuntamiento de Benaguasil como concejal, donde estuvo dos mandatos. Después se convirtió en alcalde, un cargo que ha mantenido hasta hoy. Asegura que no hay secreto alguno, porque «si te gusta lo que haces, ya tienes la diferencia con los demás». Eso implica no tener un horario y estar disponible todo el tiempo para cualquier ciudadano, una afirmación que también comparten el resto de alcaldes entrevistados. 

Entre ellos, Lola Celda, primera edil de Marines. La disponibilidad se premia, «y que puedan llamarte y hacerte partícipe de un problema, también». Aquí entra otra variable: decir siempre la verdad. «Hay que explicar las cosas, tanto si pueden solucionarse como si no», y Raúl Pardos, primer edil en Gestalgar, completa esta premisa al asegurar que «solo debemos comprometernos con lo que podemos hacer, y hay que saber decir que no cuando algo es imposible». 

Celda critica la actitud del mercadeo en campaña electoral, algo que ellos conocen a la perfección porque han vivido, de forma directa, seis veces, siendo ellos los cabeza de lista. La alcaldesa lamenta las promesas imposibles en la carrera electoral, y sostiene que solo hay que plantear «aquello que podemos hacer con el presupuesto que tenemos». 

Además, todos apuntan a otra clave que explicaría su permanencia en los consistorios: presentar planes municipales a largo plazo, proyectando un futuro y no acciones inmediatas. En este punto, el diputado provincial y alcalde de Titaguas, RamiroRivera, cree que las soluciones que se ofrecen deben ser de progreso, pensando en el futuro.En este contexto, tanto Titaguas comoGestalgar, son municipios rurales a los que hay que ofrecer «alternativas viables» y marcar prioridades futuro, consolidando economías rurales. 

El peor mandato de todos

Huelga decir cuál de los cinco mandatos ha sido el más complicado. Segarra alude a la constante incertidumbre a la que la pandemia sometió a los municipios. «No había antecedentes ni referencias sobre cómo hacerlo, y no teníamos autonomía municipal para tomar decisiones, venían del Estado y del Consell», señala el alcalde.Celda añade que el miedo que tenía la ciudadanía solo podía frenarlo el ayuntamiento, y fue un desafío seguir manteniendo todos los servicios activos. «La Administración nunca puede cerrar las puertas, y allí estuvimos», explica. Pardos pone la nota positiva y optimista, ya que cree que fue en ese momento tan crítico «cuando pudimos conocernos mejor, pusimos en valor los comercios locales, que en Gestalgar tenemos todavía bastantes, y surgió un compromiso social nunca antes visto». 

Sin embargo, el alcalde de Gestalgar también recuerda 2012 y el incendio que afectó este municipio como un año negro, mientras que Ramiro Rivera explica que su mandato más complicado fue el primero.«Tenía 25 años y era la primera vez en política», dice, aunque sí esta de acuerdo en que el mandato de la pandemia ha sido el más «diferente». Celda añade el adjetivo «intenso» porque, para bien y para mal, se vio lo mejor y lo peor en cada municipio, y las ayudas y subvenciones prestadas de la Generalitat y elConsell permitieron poner en marcha proyectos que no habrían existido sin la pandemia. 

"La política, o la haces o te la hacen, y yo decidí hacerla"

Los cuatro alcaldables están de acuerdo en que nadie sobrevive a cinco mandatos si no está convencido del servicio público que prestan. Esa conciencia les llegó pronto a todos ellos y Raúl Pardos dio el paso porque «la política, o la haces o te la hacen, y yo decidí hacerla». Además, con cierta humildad, restan importancia a su trabajo y Segarra explica que no existe el desgaste, ya que en este cargo «es una elección, nadie está aquí obligado, puedes retirarte cuando quieras». «Aquí ninguno tenemos que ponernos en un altar», sentencia.

La política "de las pequeñas cosas"

Tanto Segarra como Celda coinciden en que os mejores mandatos son aquellos donde pueden sacarse adelante grandes proyectos. Para el alcalde de Benaguasil, los mejores momentos siempre han sido cuando se ha logrado atraer inversiones al municipio, pero hay algo más. El diputado provincial explica que una de las cosas que más valora es casar a sus vecinos y vecinas. "Para los alcaldes, que nos pidan que oficiemos un matrimonio es una muestra de la confianza, algo tangible, y es muy bonito; valoro mucho esa proximidad", explica.