02 de febrero de 2019
02.02.2019

Memorable noche lírica con el recital de Martí, Santana y López

El Espai Cultural Sant Domènec acoge el arranque del I Festival Remor de Veus

02.02.2019 | 00:16
Montserrat Martí Caballé, anoche durante su actuación en Sant Domènec, en Xàtiva.

Un espacio abarrotado. Un recuerdo inevitable en el ambiente, el de Montserrat Caballé. Y tres artistas entregados. Con estos ingredientes, el I Festival Líric-Remor de Veus arrancaba anoche en Sant Domènec, en Xàtiva, y lo hacía dejando para la posteridad una noche histórica. La soprano Montserrat Martí, hija de la diva catalana recientemente fallecida; el barítono Luis Santana y el pianista Antonio López ofrecieron algunos momentos especialmente memorables. El programa se dividía en dos partes: una primera dedicada a la ópera, y la segunda, a la zarzuela. Y hubo propinas muy celebradas.

El concierto empezó con piezas de Donizetti y Rossini; para seguir con La ci darem la mano, de la ópera Don Giovanni, de Mozart, y tres pasajes de La Traviata, de Verdi, incluida Violeta y Germont. Para la zarzuela, tras una pausa de unos minutos, los tres artistas recorrieron un tramo inicial con Del cabello más sutil y En el pinar, de Obradors; Nana, de Manuel de Falla, y cuatro soberbias incursiones en Don Gil de Alcalá, El barbero de Sevilla, Alma de Dios y Luisa Fernanda, de Penella, Giménez, Serrano y Moreno Torroba. Luis Santana dijo que el maestro Serrano, de Sueca, era también descendiente de Xàtiva; en concreto, su padre nació en esta ciudad. «¡Es que todos son de Xàtiva!», bromeó entonces Monserrat Martí, cuya abuela nació en la capital de la Costera, aunque siendo aún niña marchó a Barcelona.

Una formidable interpretación de Granada inició el turno de bises, al que se sumó otra más: el famoso Dúo humorístico de gatos, de Rossini, esa pieza interpretada sólo con maullidos que tan célebre fue años atrás cantada al alimón por la Caballé y su hija, y que hizo recordar el multitudinario concierto que ambas ofrecieron en Xàtiva, en la Murta, en la clausura de la Fira d'Agost del año 2000.

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