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Els Alforins pide dinamizar el territorio además de proteger el paisaje

La asociación de bodegueros y los alcaldes aplauden el plan del Consell para blindar el enclave, pero esperan que sirva para incentivar la actividad

Viñedos en una explotación de Fontanars dels Alforins. | PERALES IBORRA

«Estamos muy contentos de que haya esta respuesta». El presidente de la asociación de bodegueros Terres dels Alforins, Rafael Cambra, no oculta la satisfacción del colectivo con el nuevo ordenamiento que prepara la Generalitat para blindar este paisaje vitivinícola frente a los grandes proyectos fotovoltaicos y de otro tipo que pueden representar una amenaza a sus singularidades.

El representante agradece que la Conselleria de Política Territorial haya hecho partícipe al sector en el proceso, invitando a los productores de vino a presentar sus aportaciones y propuestas en el marco de la fase de exposición pública del futuro catálogo de protección que está diseñando la administración autonómica. La asociación va a repartir un cuestionario entre las bodegas para que cada una plantee sus sugerencias y preocupaciones.

«Defendemos que las energías renovables son necesarias, pero con sentido común», recalca Cambra. Para el presidente de Terres dels Alforins, ahora toca afinar los ámbitos de protección con la ayuda de la participación ciudadana para acotar aquellos paisajes que son realmente singulares y garantizar que ese blindaje sirva al mismo tiempo como incentivo para las tradicionales actividades agrarias y vitivinícolas asentadas en el territorio, que constituyen su elemento nuclear. «Si no hay una protección propicia no se instalarían más actividades ligadas al sector, son cuestiones que deben ir ligadas», recalca.

De la misma opinión es el alcalde de Fontanars. «No nos podemos quedar solo en una foto fija del paisaje. El nuevo instrumento debe ser una herramienta para dinamizar el territorio, ha de servir para fomentar actividades relacionadas con las ya existentes e incentivar propuestas vinculadas a la viticultura, la enología, la agricultura ecológica o el turismo», sostiene Julio Biosca. A su juicio, si se potencia la vigorosidad empresarial y económica asociada al cultivo de la vid en el territorio dels Alforins, «otro tipo de alternativas ajenas a este tejido ni se plantearán» porque «ya habrá asegurada una manera de poder ganarse la vida» en los terrenos.

El alcalde de la Font de la Figuera, Vicent Muñoz, considera que el proyecto del Consell va en la senda adecuada porque recoge las inquietudes de los ayuntamientos y los productores y porque garantiza una tramitación supramunicipal mucho más ágil «por encima de las dificultades que pueden tener los consistorios, con trámites burocráticos que se alargan mucho». El objetivo, apunta Muñoz, debe ser «evitar que se acabe destrozando el territorio». «Se trata de buscar soluciones sostenibles para que comulguen el desarrollo energético y la aportación y el valor añadido del territorio», apostilla.

Unión de intereses

Biosca comparte esta última apreciación. «Necesitamos un apoyo grande entre las empresas aquí establecidas, las administraciones locales y la autonómica para garantizar prosperidad sin perder de vista los valores que nos caracterizan», incide. El alcalde de Fontanars cree que el territorio ha de aprovechar la oportunidad que se abre para encabezar las propuestas y compartir una mirada en común sobre el futuro sin necesidad de un enemigo en común como las macroplantas fotovoltaicas para unir intereses.

Los propietarios de fincas piden que se cuente con ellos en el proceso

No todos los actores implicados están del todo contentos con el proceso seguido para establecer un nuevo marco regulatorio en el paisaje dels Alforins. Diversos propietarios de fincas han trasladado a este diario su inquietud porque hasta el momento sienten que no se ha contado con ellos en las reuniones. Defienden que con el cultivo de sus tierras y la adecuación de sus inmuebles están contribuyendo a mantener vivo el territorio, y advierten de que un ordenamiento con demasiadas trabas puede contribuir a que sus explotaciones pierdan rentabilidad y acaben abandonándose. Por eso piden un mayor apoyo e incentivos. «Todo es ya un poco farragoso para nosotros. Es muy bonito el entorno y que venga la gente de fuera a pasar el domingo, pero lo estamos manteniendo los que estamos aquí desde siempre y se tendría que contar más con nosotros. Da la sensación de que estamos creando un parque temático», incide Juan, uno de estos propietarios.

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