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Entrevista

"Es mentira que la ópera sea elitista"

La «mezzosoprano» Cecilia Bartoli vuelve el próximo miercoles al Palau de la Música, donde ofrecerá - «Un viaje por 400 años de música italiana» - La cantante asegura que la música «apela a sentimientos y no le podemos poner barreras»

"Es mentira que la ópera sea elitista"

"Es mentira que la ópera sea elitista"

«La música apela a los sentimientos, y no podemos poner barreras a lo que sentimos». Cecilia Bartoli (Roma, 1966) ha logrado revolucionar el mundo de la ópera con su arte de un modo único. Su fama y reconocimiento mundiales han traspasado incluso las fronteras de la música clásica. El recital que ofrecerá el miércoles a las 19.30 horas, será su quinta actuación en el Palau de la Música -la última fue en 2015-, y todo apunta que la jornada será de las que dejan un recuerdo imborrable.

Bartoli está de gira por España presentando un programa que hace un repaso por 400 años de música italiana. «Tenía ganas de hacer algo nuevo, probar cosas atrevidas que me supusiesen también un reto personal. Desde el punto de vista vocal, llevar a cabo un programa tan exigente y tan amplio como lo es éste, que incluye ópera de Giulio Caccini, uno de los primeros compositores de ópera de la historia, junto a Domenico Mondugno, no es sencillo porque hay que ofrecer un mínimo de calidad». Este cantautor italiano, participante en el concurso de Eurovisión, «es muy divertido», comenta Bartoli entre risas, «pero nos guste o no forma parte de la historia de la música».

Quizás alguien podría extrañarse al ver en el programa compositores no nacidos en Italia como ocurre con Mozart o Haendel, pero el influjo de la ópera italiana es tan evidente en ellos, según la mezzo italiana, «que no he podido excluirlos en este recital». Las obras de cámara de Puccini son otra rareza que Bartoli nos insta a descubrir. «Todo el mundo conoce las óperas de Puccini, como La Bohème o Manon Lescaut, pero no todos saben que varias de las melodías que aparecen en ellas están sacadas de estas obras tan desconocidas», asegura.

Cecilia Bartoli no sólo arrasa con su música allá donde va, sino que se ha propuesto romper algunas barreras socialmente aceptadas. «Hoy día consideramos que la ópera, y la música clásica en general, son algo elitista y reservado sólo para unos pocos, pero es una gran mentira, la ópera tiene un importantísimo componente popular. Los intérpretes debemos luchar contra esa lacra que sólo sirve para separar, y no beneficia a nadie. En el pasado, las clases menos favorecidas también disfrutaron de la ópera, al menos en Italia», sentencia.

Su personalidad arrolladora, su carácter divertido y el trabajo incansable que Bartoli lleva realizando durante todos estos años han servido para dignificar la música vocal de autores como Antonio Vivaldi o Agostino Steffani, y también para mostrar al gran público que el compositor Antonio Salieri no fue sólo el perverso personaje que Milos Forman mostró en su película Amadeus, sino un operista de renombre internacional con el que, y al igual que ha ocurrido con tantos otros, la historia de la música no ha hecho justicia. Y es que la curiosidad por descubrir nueva música y ampliar su repertorio ha sido una constante que ha marcado toda su carrera.

La idea sobre la que incide Bartoli continuamente es que no es tan importante el género al que pertenece una obra musical como su calidad intrínseca. «Lo que realmente valoro es que la música que interpreto sea buena, tanto cuando hago trabajos de investigación y recuperamos nuevas obras, como en este caso, en el que incluyo también canciones populares italianas». Bartoli está convencida de que construir barreras en el terreno musical para diferenciarnos de los demás es un error.

La labor de los cantantes de ópera hoy en día ya no se limita al terreno vocal, la interpretación de las partituras y la aportación de cada intérprete es algo fundamental, y Bartoli es toda una experta en ofrecer un espectáculo para todos los sentidos, mimando hasta el último detalle sus gestos, su vestuario. «Los artistas debemos centrarnos en transmitir al público emociones que de otro modo no podrían experimentar, hacer que compartan con nosotros la emoción del directo», señala una entusiasta Bartoli.

El pasado domingo actuó en Madrid, y la acogida no podría haber sido mejor. El público del Teatro Real la despidió entre inmensas ovaciones y halagos. También la crítica ha sido unánime al calificar la ambiciosa propuesta de Bartoli como un acierto en toda regla. Su capacidad, casi camaleónica para adaptarse a cualquier tipo de música que se le presente no pasa desapercibida para nadie.

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