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"El sello de la Teta Calva es nadar entre la miseria y la carcajada"

La compañía valenciana vuelve este fin de semana a la Mutant mientras adapta con Marea Danza "Rebelión en la granja"

"El sello de la Teta Calva es nadar entre la miseria y la carcajada"

"El sello de la Teta Calva es nadar entre la miseria y la carcajada"

El viernes y el sábado vuelve a un escenario valenciano -el de la Mutant- El Muro, el conglomerado dramático, musical, sórdido, bizarro y disparatado que La Teta Calva estrenó en marzo de 2019 en el Teatre Principal y que está basado (de alguna manera) en The Wall de Pink Floyd. Pero si aquel disco conceptual venía a ser una fábula sobre el aislamiento autoimpuesto y la sobreprotección -dos temas perfectamente actualizados por estos tiempos pandémicos-, la obra teatral de la compañía de Xavo Giménez y Maria Cárdenas sobre una actriz underground que se esconde entre las cortinas mugrientas de un motel junto a la antigua N-III, trata más bien sobre la soledad y sobre sentirse atrapado, sobre llegar a un muro y no poder ir más allá.

La protagonista de El Muro es Rosi (interpretada Merce Tienda), una artista «ultraextracontemporánea» que cambia las «performances» por los chistes en la televisión porque es lo que finalmente le va a dar de comer, según explica Xavo Giménez, que además de dirigir la obra y de escribirla junto a Cárdena, también interpreta a uno de los personajes. «Rosi se siente encerrada y la única manera en la que puede salir es aceptando una serie de normas que van en contra de sus principios. Esta no deja de ser una obra autobiográfica, como todas las que hacemos».

¿Ha tenido La Teta Calva que renunciar como Rosi para hacerse un hueco en la escena teatral nacional? «Los creadores y las compañías tenemos dos caminos -explica Giménez-. Uno es contar nuestras historias y esperar que nuestros delirios interesen a la gente. Y otro es ganar dinero como cualquier trabajador. Pero muchas veces estos dos caminos son incompatibles y te has de plantear si seguir el que te da de comer o el que te alimenta el espíritu. En el mundo de las artes escénicas te dicen cada vez más que mejor hagas una comedia asequible porque el público no te va a entender. O, si no, que pongas a una actriz que salga en la tele porque la gente irá a verte por ella y dará igual si lo que cuentas se entiende o no».

Pero de momento La Teta Calva ni ha echado mano de rostros populares ni ha abandonado su humor punzante e incómodo para contar sus historias de dolor y fracaso. «Nuestros espectáculos son simples, sencillos, precarios -define Giménez-, y nuestros personajes son del universo de los que luchan y pierden, personajes destruidos que pensaban que iban a ganar la medalla de oro y han quedado los últimos. Usamos la sátira, el humor a cuchilladas. Siempre la bofetada cómica. El sello de la compañía es nadar entre la miseria y la carcajada y profundizaremos en esto utilizando los lenguajes que hagan falta».

Con esta fórmula, en sus cinco años de trayectoria la compañía valenciana ha creado y representado ocho espectáculos entre obras infantiles y para adultos, como Qué pasó con Michael Jackson o Síndrhomo, con la que Cárdenas ganó el premio MAX como mejor autora revelación en 2016.

Pero Giménez no cree que tal prolificidad sea una victoria: «Más bien es una huida hacia adelante. Si nos fuera genial, haríamos un espectáculo cada tres años. Es cierto que nosotros somos muy inquietos, y dentro del sector nos va mejor que a otras compañías. Pero nos va bien porque trabajamos precariamente, y eso no debería ser. Entre María y yo abarcamos una cantidad de trabajo -dramaturgia, dirección, diseño del espacio, cartel, música?-, que en otras compañías lo hacen entre diez personas».

Después de tanta actividad, La Teta Calva quería cierta calma para 2020, pero no como la que les ha traído el coronavirus. De la multifaceta teatral de la compañía, Giménez cree que la más perjudicada por la crisis del covid-19 es la de la interpretación. «Ya hubo una crisis en 2005-2006 en la que las grandes compañías como Albena, la Pavana o L'Horta tuvieron que empezar a hacer producciones de uno o dos personajes, que eran los mismos propietarios de las compañías. Ahora parece que va a ser así otra vez, vamos a tener que replantearnos las estructuras escénicas».

Pese a todo, La Teta Calva ya está trabajando de cara a 2021 en una nueva obra para el Escalante junto a Marea Danza. Se llamará Rebel·lió y está basada en Rebelión en la granja de George Orwell. Pero, ¿cómo se transforma un alegato contra Stalin en un espectáculo de danza dirigido al público infantil?

« Rebelión es una síntesis sobre el estalinismo pero también una fábula sobre la opresión y la desigualdad que nos podemos plantear en una granja o en un patio de colegio -contesta Giménez- ¿Quién es el dueño de la pelota? ¿Quién ha traído las canicas? ¿A quién le han traído los regalos caros en Navidad?... Un niño puede ser más tirano que Stalin y un maestro más déspota que Hitler. Las injusticias en una sociedad como la de hoy, donde a las personas se les exigen beneficios, ya están en la novela de Orwell. Ahora nosotros tenemos que descifrarlas y convertirlas en imágenes y movimientos».

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