¿Cómo surge esta colaboración con Marset?

Conocí a Javier Marset en 2011 en Moscú. Íbamos a promocionar el diseño español en una acción donde diseñadores y marcas mostrábamos el potencial del diseño nacional a través de charlas y exposiciones. Yo representaba al departamento de diseño en Lladró y fui a hablar sobre el proceso creativo de la marca. Después de este viaje, Marset me propuso colaborar con ellos y desarrollar algo juntos. La FollowMe no fue la primera propuesta que les presentamos, de hecho en el estudio trabajamos en otras tipología de lámparas, de pie y colgante, que no acabaron de cuajar. Fue cuando ojeaba un catálogo de la marca de los años 70 cuando descubrí la lámpara de sobremesa Flash, que dio origen a la actual FollowMe. Me gustó el detalle de cómo la cúpula basculante estaba sujetada a la estructura, y a partir de ese detalle le di forma a la nueva lámpara. Esta vez combinando el plástico con la madera y el latón. A diferencia de la original, que estaba fabricada principalmente en metal. Se la presentamos a Javier y le encantó, fue él mismo quien tuvo la idea de desarrollarla como lámpara autónoma ya que entonces, en 2013, empezaban a ser más populares y accesibles económicamente las baterías y la tecnología LED, y había una necesidad en el mercado de este tipo de lámparas. Fue así como conseguimos ser los primeros en lanzar una lámpara autónoma con un estilo mucho más cálido de lo que existía en aquel momento. Todavía recuerdo el subidón que tuve durante su lanzamiento en la feria de Light and Building en Frankfurt, en 2014. Como toda madre orgullosa de su criatura, me dediqué a pasearme por los pasillos de la feria con mi FollowMe encendida cogida por su asa de madera. Fue un súper éxito y luego ya, como indica su propio nombre, nos siguieron los demás.

«He encontrado mis diseños en casas de amigos, restaurantes o películas»

«He encontrado mis diseños en casas de amigos, restaurantes o películas» Begoña Jorques. València

¿Cómo es esta lámpara?

Dispone de una batería que permite hasta 20 horas de luz en su intensidad más baja y un dimmer con el que puedes regular la luz en tres intensidades. Creo que también supimos elegir muy bien los materiales ya que el plástico del cuerpo y pantalla nos permite que tenga un precio más accesible, y la madera y detalles en latón la ennoblecen, además de ser un reclamo para que la cojas por su asa. Posteriormente, lanzamos el modelo FollowMe Plus, que respondía a las necesidades del mercado que demandaba una con mayores dimensiones. A finales del 2019 lanzamos cuatro colores nuevos: rosa, terracota, verde y azul, aplicados en la base y en el asa de madera.

«He encontrado mis diseños en casas de amigos, restaurantes o películas»

«He encontrado mis diseños en casas de amigos, restaurantes o películas» Begoña Jorques. València

Se le nota feliz con el resultado final.

Es un proyecto que me ha dado satisfacciones a muchos niveles. Es muy difícil conseguir que un diseño guste a la mayoría y creo que con lo hemos logrado. Recibo muchos mensajes contándome lo mucho que la utilizan, los niños la disfrutan un montón y ya ha pasado por la tienda del MoMA de Nueva York, está en la del Centro Georges Pompidou de París y en la fundación Louis Vuitton. Y los gurús del diseño ya la nombran como un clásico del diseño español. ¿Qué más se puede pedir?

¿Cómo definiría el buen diseño?

Principalmente, debe comunicarse con el usuario de manera fluida, haciendo fácil la vida de las personas. Un buen diseño también debe facilitar su producción y, hoy más que nunca, respetar el medioambiente economizando el uso de materias primas y de procesos de producción más eficientes, no solo económicamente, sino también medioambientalmente. Y a ser posible que además cree un apego emocional con el usuario.

«He encontrado mis diseños en casas de amigos, restaurantes o películas»

Algunos de sus diseños se pueden ver en todo el mundo gracias a su trabajo con Ikea. ¿Cómo es esa colaboración con el gigante sueco?

En 2006 hice prácticas en el departamento interno de diseño en la sede de Älmhult (Suecia) y el primer encargo me llegó del departamento de baño. Mi trabajo les gustó y ya de vuelta en España, conseguí mantener y afianzar la relación como freelance. Durante estos 15 años, he tenido la posibilidad de diseñar productos muy diferentes, algunos con una carga más decorativa, como jarrones, relojes, velas o lámparas, y otros más funcionales, como iluminación para el baño, percheros o accesorios para el baño. Me he encontrado mis diseños en muchos lugares diferentes, casas de amigos, restaurantes, hoteles, películas, anuncios de televisión… Y es muy satisfactorio saber que lo que diseñas se va a utilizar en muchos hogares. Por ello, es muy relevante lo que puedas aportar en el producto para mejorar ese día a día de las personas. Colaborar con Ikea también me ha permitido viajar a muchos otros países a diseñar producto a pie de fábrica. Esto permite ser más ágil y eficiente, y me ha servido además para conocer procesos de producción más punteros. Al igual que poder trabajar con materiales más innovadores. Últimamente he tenido la suerte de colaborar en proyectos donde se utilizan residuos marinos como materia prima, y donde el foco del proyecto ya no es tanto el producto sino el mensaje que le llega al usuario haciendo más visible el gravísimo problema de la contaminación de nuestros mares.

«He encontrado mis diseños en casas de amigos, restaurantes o películas»

También ha trabajado para firmas valencianas como Lladró. ¿Es diferente la forma de trabajar cuando abordas productos españoles o internacionales?

La manera de resolver un encargo varía dependiendo de las necesidades y la piel del cliente. Cada proyecto puede necesitar de estilos y soluciones muy diferenciadas. En el caso de mi colaboración con Lladró el reto fue diseñar objetos contemporáneos principalmente decorativos pero manteniendo el ADN de la marca. Por el contrario, en Ikea los proyectos tienen un marcado carácter funcional y los briefings suelen ser bastante extensos, con muchos condicionantes como el precio, material o estilo, que dejan un espacio muy reducido a la creatividad.

¿Cuál es el mayor premio para un diseñador?

Hoy más que nunca creo que los diseñadores debemos ser más conscientes y consecuentes en nuestro trabajo y aportar soluciones respetuosas con el medio ambiente, ese debería ser nuestro objetivo y nuestro premio al conseguirlo. Los creativos somos profesionales muy válidos para resolver problemas de todo tipo. Es lo que ahora está tan de moda y llaman Design thinking, y es por esto que estamos capacitados para hacer frente a los nuevos retos de la humanidad, aportando soluciones creativas.

Lo suyo viene de serie. Tengo entendido que ya dibujaba muebles con 12 años.

Más que dibujar, creo que siempre he sido muy curiosa, y me ha interesado saber cómo funcionaban las cosas. Los relojes me duraban poco porque me encantaba destriparlos.

¿Qué espera de 2022 cuando València sea Capital Mundial del Diseño?

Sobre todo espero que las empresas se den cuenta de la importancia del diseño y lo incluyan en sus estrategias y planes económicos, esto hará que sean mucho más competitivas y que aumente la calidad de vida de los valencianos. Al igual que para las administraciones, que entiendan la necesidad de trabajar mano a mano con los creativos para tomar decisiones en los campos de urbanismo, comunicación, sostenibilidad o innovación para mejorar procesos y resultados. Que todas las acciones, mensajes, proyectos, exposiciones y charlas nos ayuden a nosotros mismos a creer que València es una tierra donde abunda la creatividad y talento, y sepamos comunicarlo con orgullo al mundo.