El pasado 3 de diciembre la valenciana Julia Forner, más conocida como Juls, se convirtió -en un torneo celebrado en Las Naves- en la campeona de España de beatbox femenino, la habilidad vocal de producir sonidos de batería, ritmos y sonidos musicales sin un solo instrumento más que la boca. A sus 24 años y enfermera de formación -aunque ahora no ejerce para dedicarse a su pasión artística- representará a España en Beatbox Battle World Championship, que se celebrará en agosto en Berlín. De allí puede salir como campeona mundial de la disciplina.

¿Qué supone ser campeona nacional?

Supone una gran satisfacción por todo el trabajo artístico realizado tantos años que ha dado su fruto. Además, es muy importante que se visibilice a la mujer en el mundo del beatbox para que cada vez haya más y no les dé vergüenza viendo que esta es una disciplina para todos los públicos.

¿Cómo descubre el ‘beatbox’?

A los 14 años, en Paterna se juntaba mucha gente haciendo distintas disciplinas artísticas: rap, breakdance,... y ahí conocí el beatbox porque se utilizaba para hacer bases a raperos y me pareció increíble. YouTube fue una plataforma donde pude ver vídeos de beatbox y cada vez adentrarme más en este mundo conociendo a gente de la zona que también hacía.

Estudió enfermería, ¿cómo pasó de la sanidad a la música?

La música me ha gustado desde siempre, desde pequeña lo que más me interesaba era la percusión. Empecé a tocar la batería en el colegio y luego vi que se podían hacer los mismos ritmos con la boca y decidí empezar a crear patrones rítmicos. Por otra parte, el cuidar siempre ha estado en mí, y más mayor descubrí la carrera de Enfermería donde pude desarrollarme. Tenía claro que quería estudiar y tener una carrera. Actualmente intento compaginar ambas organizando el tiempo.

¿Ha abandonado la enfermería?

Enfermera eres desde que te levantas hasta que te acuestas, con lo cual nunca voy a dejar de serlo. Me encanta cuidar, hacer que los demás se sientan bien conmigo, y eso también tiene mucho que ver con la música, con el beatbox.

¿Alguien más de su entorno comparte esta afición?

Sí, uno de mis grandes amigos es subcampeón de beatbox en parejas conmigo. Además hay una comunidad amplia en el beatbox valenciano.

¿Se puede vivir del ‘beatbox’?

Sí se puede, es difícil, pero hay que saber cómo funciona. Es un trabajo constante realizando talleres, espectáculos, clases, no parar de buscar, de contactar... Y claro, ser campeona de España también facilita las cosas, pero se necesita mucho trabajo detrás.

¿Cómo se prepara las actuaciones?

Primero de todo voy al estudio, con mi botella de agua, intento estar relajada y a la vez motivada, empiezo a improvisar, posteriormente a escribir o grabar lo que más me ha gustado de lo que estoy haciendo, luego empiezo a unir hasta crear una canción de principio a fin, con su subida, estribillo y bajada. Si son rutinas para competición, una batalla en total son tres minutos. Primero, me cronómetro, 1:30 minutos una ronda, 1:30 minutos la siguiente. Así sucesivamente para cada batalla. Si es una actuación según el tiempo que me pidan, 15-30-45 minutos, creo canciones completas y más largas, puedo desarrollar más, improvisar más, dejarme más llevar que en una batalla. También suelo usar últimamente la loopstation con la que puedo hacer sonidos de beatbox y convertirlos en electrónicos y hacer muchas cosas más.

¿En qué se inspira?

En canciones, en mis géneros favoritos de música, en el momento actual en el que esté, cómo me siento.

¿La gente reconoce el trabajo que hay detrás de tus actuaciones?

Sí y estoy contenta por eso. Llevo 10 años en esto, nunca he parado de luchar. 

¿Hay machismo en el ‘beatbox’?

Lo que hay es un porcentaje mayor de hombres que de mujeres y dependiendo del país puede estar mejor o peor visto según su cultura. Al igual que en otras disciplinas, como el fútbol en lo deportivo, la propaganda e incentivar siempre fue dirigida y mostrada en su práctica por el sexo masculino, con lo que es muy importante mostrar el trabajo femenino porque la música no conoce de sexos.

El día que se proclamó campeona nacional. Levante-EMV

¿Qué expectativas tiene en la competición de este verano en Berlín?

Competiré contras las mejores mujeres de cada país del mundo, es difícil pero tengo todo este año para practicar y dejar a España en un buen lugar.

¿En qué va a consistir su actuación de Berlín?

Primero haré una fase eliminatoria que significa hacer determinados minutos yo sola, luego seleccionan a ocho de todos los candidatos y se desglosa en cuartos, semifinal y final, son tres batallas. Cada batalla dura un minuto y medio cada una.

¿Hay diferencia entre estilos en distintos países?

Sí. El beatbox francés, por ejemplo, es un beatbox técnico, el español diría yo que es una mezcla entre técnico y musical. Cada beatboxer tiene su estilo, pero si se hace en un global, cada país puede tener su estilo, más técnico, show, musical... Al fin y al cabo es música.

¿Cómo es el «beatbox» español?

El beatbox español es una mezcla de muchos estilos, tiene un gran nivel y cada vez es más conocido.

¿Y el valenciano?

La música expresa sentimientos, cada persona lo expresa con su lengua, es más los estilos de cada uno que la lengua en que los transmita, por lo que no hay diferencia.

También da clases. ¿Quién acude a usted para recibir clases?

Un 75 % de mis alumnos son mujeres y esto ha venido de forma progresiva en los últimos años ya que antes eran más hombres. Doy clases tanto online como presencial.

¿Cómo le gustaría verse en el futuro?

El beatbox es algo que vive en mí desde hace mucho tiempo, me encantaría abrir puertas a las mujeres en la disciplina, y que en un futuro me vean como referente.