Francisco Toledo

«La situación en el Mediterráneo duele porque ves que no hay una política clara»

Francisco Toledo acaba de publicar su primera novela «La estrella de ébano», que se presenta este martes en València. Toledo da el salto a la escritura tras la llegada de unos polizones al puerto de Castelló

Francisco Toledo consu novela. |   LEVANTE-EMV

Francisco Toledo consu novela. | LEVANTE-EMV / saray fajardo. valència

¿Por qué decide centrarse en la tragedia migratoria del Mediterráneo?

Fue el desencadenante de que empezara a escribir. Llegaron unos polizones al puerto de Castelló. Empecé a ver la compleja repatriación que supone y los dramas que tenemos en el Mediterráneo. Esto hizo que empezara a escribir. Y ha acabado en una novela que, realmente, ya tiene poco de esos polizones que llegaron a Castelló, pero sí que está de fondo toda la cuestión de preguntarse qué pasa, por qué los lanzan al mar... Eso es lo que lleva a la capitana a buscar respuestas.

Por lo que comenta, ¿hay una parte de realidad en la obra?

Yo me encontré unos polizones que vienen en un barco al puerto de Castelló. Eso realmente no tiene que ver con la manera en la que empieza la novela. En la novela, la capitana encuentra surcando el Mediterráneo el cuerpo de cinco chicas jóvenes. Luego ya te puedes preguntar cómo vienen. También está la duda de por qué se han echado al mar. Simplemente por pobreza o hay otras razonas. ¿Y quiénes son? El drama es que son personas desconocidas. ¿Qué pensarán sus familias? ¿Lo sabrán? ¿Llegarán a saber que se han muerto? Hay muchas preguntas, que hacen que la capitana se embarque en un viaje hacia la verdad y a descubrir un país (Nigeria) fascinante, con todos sus contrastes, que no se parece al resto del mundo.

¿Por qué Nigeria?

Ha sido una cuestión de casualidad. Como todos los que llegaron eran nigerianos, me puse a investigar sobre Nigeria. Yo no sabía qué me iba a encontrar. Me he encontrado un país con condiciones demográficas que hacen que dentro de veinte años sea el tercero más poblado del mundo. Un país donde hay millones de personas en una situación de pobreza, sin agua potable, que tiene tráfico de armas y de personas, que tiene el mayor foco de piratería en el mundo, que tiene el terrorismo más mortífero del mundo. Descubrí un país con 250 etnias, 500 lenguas. Son cosas que parecen inverosímiles, pero son reales. Eso me hizo ver que era un país ideal para ambientarla.

Ha habido un gran trabajo de investigación detrás. ¿Ha costado más la parte de documentación o de redacción?

Han sido paralelas. Iba haciendo e iba descubriendo cosas. Siempre he sido una persona curiosa que se pregunta el por qué. Me gusta aprender. Ser escritor te permite dar rienda a la faceta creativa y poder utilizar información y hacerla útil. La novela la he intentado escribir con los cuatro ingredientes que me gusta encontrar en ella: debe entretenerte y atraparte para que quieras leerla, que te provoque emociones (eso ha sido lo más satisfactorio) y, cuando acaba, tienes que haber aprendido algo y que te haga pensar. Ese es un poco el engranaje. También me gusta que los capítulos no sean muy largos. Cuando hay un capítulo muy largo y tengo que desconectar, me sabe muy mal. El más largo se ha quedado con unas 17 páginas.

Es doctor en Matemáticas y catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial. De las ciencias, da el salto a las letras. ¿Por qué decide escribir la novela?

Siempre me ha gustado leer. He escrito mucho en mi vida, pero nunca literatura. He escrito artículos científicos, colaboraciones en periódicos y muchos textos administrativos, pero nunca había hecho una incursión en la literatura. Pero a la hora de manejar el lenguaje, me gustaba. Me parece fantástico ese lenguaje a la hora de expresar las ideas. Como puedes expresarlo con la mitad de palabras y que resulte más potente. Me cuesta hacer esa reducción, pero, cuando acabas, ves que está mejor porque las ideas las condensas más y están más claras. Ha habido un aprendizaje que me ha permitido descubrir la necesidad de ser preciso. La novela me ha permitido ser más preciso con el uso de la lengua. La precisión también tiene que ver con las matemáticas.

¿Ha sido difícil ese cambio de estilo y lenguaje?

No. Sí que he notado que, desde que empecé a escribir y sin saber por qué o cómo, vas mejorando muchísimo. Expresas las ideas de forma mucho más simple, sin tener que hacer mucha revisión. La novela empecé a escribirla en presente y me di cuenta que había cosas que no sonaban bien. La pasé a pasado. Hubo un trabajo. Con el tiempo, vas cogiendo más confianza.

Muchos de los personajes de la novela son mujeres. ¿Es una manera de visibilizar que su situación todavía es más complicada?

La protagonista es mujer y las cinco chicas que se encuentra eran mujeres. No tiene nada que ver con lo que yo me encontré, que eran hombres. Pero les cambié el sexo porque eso me permitía introducir temáticas mucho más actuales y problemáticas en las que hay que concienciar. La capitana es una mujer con mucha sororidad.

¿Cree que la sociedad está concienciada en torno la situación migratorio?

No, en absoluto. Solo hay que ver la falta de política común que tiene Europa y los dramas que se producen. Humanamente te duele y ves que no hay una política clara. Evitar las migraciones haciendo que los países más empobrecidos se desarrollen es el quid de la cuestión y como se integran esos migrantes dentro de nuestras culturas. España es una sociedad muy envejecida y está en la cola en la tasa de fecundidad. Si queremos mantenernos como sociedad, necesitamos invertir esa pirámide. Si no creces con más hijos, hay que asimilar a más personas.

¿Cuáles son los próximos proyectos?

Tengo otro libro con los derechos firmados, que saldrá el año que viene. Estoy con dos muy avanzados.