Manuel Jabois: "El libro tiene las cuatro rupturas de mi vida"

El periodista publica 'Mirafiori' sobre el amor, el desamor y la montaña rusa que se produce entre ambos

"La escritura nunca me sirve como terapia ni como autoayuda; con el corazón roto no escribí ni una palabra"

Manuel Jabois, el periodista que escribe a oleadas, publica 'Mirafiori'

Manuel Jabois, el periodista que escribe a oleadas, publica 'Mirafiori' / Jairo Vargas

Amparo Soria

Amparo Soria

Lo que atrae de Manuel Jabois (Sanxenxo, 1978) es seguramente su capacidad para ofrecer siempre un punto de vista en el que nadie antes había caído, una mirada poliédrica fresca y no invasiva que convierten sus intervenciones en una pequeña sorpresa, en un nuevo descubrimiento. Ese imán atrae también a su última novela, Mirafiori (Editorial Alfaguara), -cierra así la saga de Malaherba y Miss Marte - con esa curiosidad lectora sobre cómo describirá el amor y su despedida, esa ola que a todos nos ha barrido alguna vez. No decepciona, y aunque insiste en que es pura ficción, los sentimientos descritos son tan reales que sirven de espejo para cualquiera. "Se escribe con una intensidad distinta, y todos aprovechamos nuestras experiencias", dice. Qué bien, porque de su primera novela sobre el desamor, no solo están sus vivencias: están también las nuestras.

La visión de fantasmas sobre la que gira la novela es un hecho verídico: se la confesó una amiga suya. Aquí, sin embargo, el protagonista es la pareja de la joven. ¿Cómo ha gestionado el cruce de historias?

Me parecía interesante que al lector o a mí nos ocurriese algo parecido, qué pasa si en vez de una amiga es tu pareja, de 22 años. ¿Qué se hace con ese secreto? ¿Cómo se mantiene una relación con un secreto tan grande?

¿Le ha pasado a usted?

Alguna cosa rara me ha pasado. El estruendo que el narrador escucha y que se queda en nada, con un libro caído, es real, me pasó con un cuadro. El estruendo fue gigante, pensaba que se venía abajo el edificio. Me quedé alucinado, y cuando vi la puerta cerrada del estudio, que nunca había estado cerrada, pensé al abrirla que se habría caído la estantería, pero solo encontré un cuadrito en el suelo. Intenté buscar una razón pero no la había. Era un cuarto interior, sin corriente, el cuadro estaba apoyado en una pared. Fue hace unos años.

El libro es una constante ruptura, pero, si tuviera que definir la plenitud del amor, ¿Cómo lo haría?

También hay amor en el libro. Se conoce, se empiezan a olisquear, y quedar, a saber el uno del otro, hasta enamorarse. Si tuviera que definir el amor creo que es el momento en el que se cuidan mutuamente. A ella se le muere su padre y él está encima constantemente. Me gusta mucho del amor el cuidado, de saberse acompañado, que no vas a estar solo nunca, que el otro va a estar contigo siempre. Creo que se dice en el libro: pase lo que pase siempre habrá uno que esté al lado del otro.

Afirma Valentina Barreiro que la infidelidad en una pareja "es el secreto de la felicidad". Luego dice que no, que la clave es la confianza, pero para contarlo todo. ¿Qué papel juega una infidelidad en una relación?

Depende de qué tipo de relación y cómo se lo tome el otro. Cada pareja es un mundo. En mi caso, está escrito: hay un universo propio y depende mucho del paso del tiempo y lo que hagáis con ese tiempo juntos, eso es vital. No es igual una pareja que empieza que una que lleva 20 años, y me imagino que ahí es necesario conocer gente, si no es muy monótono.

También Valentina sabe “con un sentimiento viscoso”, el de la intuición, lo que ha pasado. ¿Sabe uno, en su interior, que le están siendo infiel?

No. No creo. Hay un párrafo descriptivo que dice que, si nos hurtan la verdad, y no tenemos ninguna pista, no ocurre nada, todo funciona igual y la felicidad es la misma. Pero en cuanto hay una sombra, quieres seguir pisándola, quieres saber de dónde viene. Cuando sale un hilo del cajón quieres seguir tirando. Mientras no lo ves, no pasa nada, pero si lo ves, te puedes volver loco si no tiras de él.

"Con el corazón roto no escribí ni una palabra; podía intoxicar la novela con mi propia tristeza"

Sabina dice que las mejores canciones surgen del desamor, y en el libro que en el paraíso nadie habla porque es feliz. ¿Se escribe mejor con el corazón roto?

No tengo ni idea, yo con el corazón roto no escribí ni una palabra. Me atropelló la vida al final de la novela y paré de escribir. Estuve siete meses sin tocarla. Podía intoxicarla con mi propia tristeza y no iba de eso, era una historia de ficción; si no, hubiera escrito una historia personal y autobiográfica. La tristeza era grande y seguía con el periódico a duras penas, pero no estaba para la fiesta de la novela. Con las novelas siempre me lo he pasado bien escribiendo, incluso cuando la historia es dura o triste, como ésta, pero tiene que estar escrita en un tono luminoso, tiene que tener humor, ligereza, enganchar al lector. Aquí no hay un tono sombrío, solemne o triste. Cuando se disipó la tristeza, volví a escribir.

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Sin embargo, el final es puro sentimiento.

La historia de amor y desamor está escrita y pensada antes de lo sucedido en mi vida. La pareja del libro iba a romperse en 2021, el final no tiene que ver con mi vida. Sin embargo, cuando retomé la novela y quedaban 10 páginas, había roto mi relación ocho meses atrás, y sí, se escribió con emociones más frescas, que han ayudado. Si lo hubiera escrito en 2021 no habría tenido tanta intensidad, porque entonces mi última ruptura había sido ocho años antes. Cuando finalmente me senté a escribirlo, resultó que había pasado ocho meses atrás. Se escribe con una intensidad distinta y todos aprovechamos nuestras experiencias. He sufrido cuatro rupturas en mi vida y de cada una hay algo en el libro.

Manuel Jabois, el periodista que escribe a oleadas, publica Mirafiori

Manuel Jabois publica Mirafiori / Jairo Vargas

En el libro haces una afirmación demoledora porque, peor que desenamorarnos, es perder la confianza. ¿El desamor es justo eso?

Sí, cuando dejas de contarlo todo, comienza el final. Cuando Valentina Barreiro empieza a estar con alguien que no conoce, empieza a sufrir.

Parte de la frustración es la dependencia de él sobre ella: ha crecido a su sombra y tiene un papel secundario y tranquilo. ¿Es firmar una sentencia de muerte esa falta de independencia en pareja?

Se conocen desde muy pronto, no se han tenido más que el uno al otro hasta que han empezado a tener su vida privada. No tienen un camino propio, sobre todo porque cuando lo hacen, el camino de ella brilla más que el de él y empieza el rencor, el resentimiento y los problemas.

Por la historia narrada, la clave del éxito en una relación es ser un equipo. Cuando dejas de serlo, todo termina.

Sí, estoy de acuerdo completamente.

¿Escribir le ayudó a superar la ruptura de su relación?

No. Cuando escribo, lo hago de otra gente que no tiene nada que ver con la mía. Sería muy pesado escribir ficción también desde mi punto de vista, porque lo hago en el periódico y la radio. Me lo paso bien escribiendo cuando estoy enamorado, cuando no lo estoy, cuando pierdo un amigo o cuando lo gano. Nunca como terapia ni como autoayuda, si he perdido un amigo, escribir no me alivia ningún luto, y si estoy eufórico porque mi equipo ha ganado 14 copas de Europa, tampoco escribir me cambia el estado de ánimo.

Esta frase me tortura: "Habría sacrificado mi cordura por ti". ¿Eso forma parte del amor?

Piensa que él siempre ha creído a pies juntillas que ella veía fantasmas, sin pruebas, hasta que él empieza a vivir esas cosas. El amor por ella le hacen creerlo, y ella estaba tan enamorada de él que hubiera preferido estar loca antes que creer lo que él hacía a sus espaldas

¿Hay que salir y tomar aire para ver todos los errores cometidos?

Bueno, en el caso del libro se encierra cinco años y supongo que se da cuenta de cosas, pero no le recomiendo a nadie esos cinco años de locura cuando termina con Valentina.

"Me gusta mucho del amor el cuidado, de saberse acompañado, que no vas a estar solo nunca, que el otro va a estar contigo siempre"

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¿Por qué no intentó volver con ella?

Porque sabe que va a hacerle daño. Una de las viejas se lo dice, será su veterinario y carnicero, y él prefiere mantenerse a distancia. Monitorizarla en la distancia. Pero cuando quedan se difumina ante sus ojos.

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Habla de las conversaciones eternas por Whatsapp discutiendo, sobre vigilar qué contenido se publica y la obsesión enfermiza por buscar noticias en Internet sobre ella. ¿Cuánto empeoran las redes sociales una relación?

Son parte de su bendición y de su condena, como cualquier gran invento de la Humanidad. Hay un lado estupendo, que nos hace estar comunicados, nos hace mejores y evita problemas, pero su utilización es perversa y tóxica. Lo que las redes hacen es ser una herramienta tóxica de la obsesión que él tiene con ella. Y en cierto sentido es buena, porque si no hubiera redes lo que haría sería plantarse en el portal y ver qué hace o a dónde va. La información de las redes es pública y él se ha quedado gripado en el tiempo, hace cinco años, y lo que hace es seguir la vida de ella sin él. Cuando dice: “Como esos pajaritos pluviales que le limpian los dientes a los cocodrilos”, él sabe que está en una zona de altísimo peligro, pero la mandíbula del cocodrilo jamás baja y una vez limpios los dientes, los pajaritos se van.

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¿Le han ayudado los cuentos de Scott Fitzgerald y sus cartas de amor a Zelda Sayre?

Me han ayudado mucho, sobre todo los reproches cuando se separan. Incluí la frase literal de una de las cartas: “Nunca he creído que nos destrozáramos el uno al otro, siempre he creído que nos destrozamos a nosotros mismos”. Ese desgarramiento entre los dos, ese despelleje, esa forma de ver la relación una vez terminada, ese cruce de reproches y amargura sí me ayudó cuando escribía la novela. Las leí hace mucho y las retomé hace poco, me gusta mucho esa correspondencia y la forma de observar hacia atrás lo que ha ocurrido. Tengo una cachorra Border Collie que se llama Zelda, en homenaje a Zelda Sayre.