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La investigación

Créditos sin control para seis operaciones inmobiliarias en México

Bancaja y el Banco de Valencia invirtieron más de quinientos millones de dólares a través Grand Coral y parte del dinero acabó en paraísos fiscales

Créditos sin control para seis operaciones inmobiliarias           en México

Créditos sin control para seis operaciones inmobiliarias en México

El origen de la investigación parte de los informes realizados por el Banco de España y la consultora PwC tras el rescate de Bankia. A los inspectores les parecieron sospechosas las operaciones inmobiliarias acometidas por Bancaja y el Banco de Valencia entre 2005 y 2009 en México a través de la empresa Grand Coral. Según el Banco de España, los préstamos para la inversión en seis proyectos inmobiliarios superaron los 500 millones de dólares y supuestamente provocaron un quebranto económico a Bancaja y al Banco de Valencia de 250 millones de dólares.

Bancaja entró en Grand Coral en 2005 para invertir en el desarrollo de fincas turísticas. Los socios de la firma eran: Bancaja Hábitat; Banco de Valencia; los empresarios de Benidorm Juan Ferri y José Baldó; y Juan Poch y Manuel Trujillo, que vendieron su parte al poco de ponerse en marcha en proyecto. La caja, ya con José Luis Olivas en la presidencia, comenzó a comprar terrenos en la Baja California (en la zona de Los Cabos) y en la Rivera Maya (Cancún y Playa del Carmen) para el desarrollo de proyectos turísticos en operaciones que muchas veces ni siquiera contaban con la tasación de los terrenos.

Bankia denunció en el juzgado el caso tras comprobar que las operaciones aprobadas por la antigua cúpula de Bancaja supuestamente solo beneficiaron a los hoteleros de Benidorm que impulsaron el proyecto, Juan Ferri y José Baldó. Los dos empresarios obtuvieron una plusvalía de 76 millones solo con una operación y después desviaron 40 millones a cuentas de Andorra y Suiza.

Los inspectores del Banco de España advirtieron a Bancaja en el año 2010 del «riesgo empresarial» que estaba asumiendo en los proyectos que impulsaba. Para ejecutar la inversión, Bancaja participó en tres sociedades holandesas (Grand Coral, Baja California BV y Rivera Maya BV) que a su vez controlaban otras tres mercantiles mexicanas (Playa Paraíso Maya, Inmobiliaria Piedras Bolas, y Proyectos y Desarrollos Hispanomejicanos).

Los empresarios Ferri y Baldó lograron la plusvalía de 76 millones a costa de Bancaja y Banco de Valencia (que concedieron el préstamo muy por encima del valor de mercado) con la compra de una finca de dos millones de metros en Playa del Carmen. Los dos hoteleros adquirieron el 21 de diciembre la finca El Zacatón por 49 millones a través de una sociedad interpuesta. El 7 de febrero de 2007, Grand Coral compró finalmente la finca a la sociedad de Ferri y Baldó por los125 millones por lo que el benefició para los dos empresarios ascendió a 76 millones.

Torre Emerald

Los inspectores también cuestionaron la compra de una parcela de 16.000 metros cuadrados en Cancún en la que la firma levantó la Torre Emerald. Grand Coral pagó 4,3 millones de dólares por el suelo en febrero de 2005 y cuando unos meses después Bancaja entró en el accionariado los valoró en 30 millones. La valoración sirvió para financiar el proyecto. Algo similar ocurrió con una parcela próxima que el grupo compró por 18,5 millones de dólares para valorarla después en 32,5.

La adquisición de 30 millones de metros en Los Cabos también alertó a los inspectores. Una finca en Piedras Bolas se adquirió por 70 millones de dólares cuando su valor de tasación era de 16,3. Por otra en Zacatón se abonaron 140 millones cuando su precio real no llegaba a los 30.

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