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La pesca de la merluza, reina de la mesa navideña, queda prohibida en el Cantábrico por fin del cupo

Los pescadores tildan de “catastrófica” la medida, que deja sin trabajo a decenas de lanchas asturianas que faenan con artes de pincho y volanta

El pescadero avilesino Samuel Guillén muestra una merluza “de pincho” de diez kilos.

La dirección general de Ordenación Pesquera, dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, comunicó ayer a las cofradías de pescadores del Cantábrico, entre ellas las asturianas, una resolución que en su apartado dispositivo establece el cierre de la pesquería de merluza en aguas litorales a partir de la pasada medianoche.

La insólita prohibición –nunca antes se había cerrado el caladero de merluza en plena campaña de Navidad– generó una reacción furibunda de los pescadores, que en estos días de alta demanda logran sacar rédito a sus capturas de una especie que figura entre las más populares de cara a elaborar los menús navideños.

“Esto es horrible, una catástrofe. Las fechas en las que llega el cierre de la pesquería son las más productivas del año para la flota, por lo que es fácil deducir el gran malestar que va a causar. Las cofradías rechazamos de plano la orden y exigimos que sea revertida de inmediato. Ya no es que vaya a provocar un grave daño de cara a las ventas para Nochebuena y Navidad, sino que arruina por completo la semana de Nochevieja y Año Nuevo”, manifestó en declaraciones a este diario el presidente de la federación de cofradías de pescadores de Asturias, Adolfo García Méndez.

La resolución que frena en seco la campaña navideña de la merluza se fundamenta en el agotamiento del cupo de capturas asignado a la flota del Cantábrico contra el sobrante de cuota asignado el pasado 19 de octubre por el llamado “mecanismo de optimización”. En otras palabras: tal y como los pescadores asturianos afectados vienen protestando desde hace años, el cupo general asignado a España para pesca de merluza en aguas ibéricas es tan exiguo que las autoridades tienen que “parchearlo” todos los años según las posibilidades existentes (intercambios de cuota con terceros países, reparto de excedentes no utilizados por otras flotas....).

Lo ocurrido este año es que ni los parches sirven ya para arreglar el tema de fondo: el cupo de merluza no alcanza para los doce meses del año. Y en este escenario, el consejo de ministros de Pesca de la Unión Europea aprobó la semana pasada un nuevo recorte del 8 por ciento en las posibilidades de pesca de merluza para 2022. El inesperado cierre de la pesquería de merluza en plena Navidad afecta en Asturias a un centenar de lanchas que utilizan, entre otras, artes de pincho y volantas.

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