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El Gobierno planea dejar en Cofrentes los residuos radiactivos hasta 2088

La planta va a generar hasta su cierre 24.914 metros cúbicos de desechos contaminantes

Central nuclear de Cofrentes, con el núcleo del reactor en el centro y las torres de refrigeración a la izquierda. | FERNANDO BUSTAMANTE

El Gobierno está barajando mantener en Cofrentes los residuos radiactivos de la central nuclear hasta 2088 ante las dificultades para construir un Almacén Temporal Centralizado que asuma los desechos de toda España. El Ejecutivo, que la semana pasada presentó la hoja de ruta del desmantelamiento nuclear del país, estudia que cada una de las siete centrales españolas disponga de un Almacén Temporal Descentralizado para guardar los residuos hasta que se active la solución definitiva (que básicamente consiste en enterrar todos los desechos en un punto de España a varios kilómetros de profundidad). El proyecto del Gobierno (recogido en la propuesta de 7 º Plan General de Residuos Radiactivos y su Estudio Ambiental Estratégico) precisa que hasta el 31 de diciembre de 2020 Cofrentes acumuló 851 toneladas de uranio gastado (que es altamente contaminante) y desde ahora hasta la fecha de su cierre en 2030 va a generar 24.914 metros cúbicos de residuos radiactivos de baja, media y alta actividad.

España optó inicialmente por reprocesar los residuos de las primeras centrales nucleares (Vandellós I, José Cabrera y Santa María de Garoña) en instalaciones de Francia y Reino Unido. Esta práctica se interrumpió en 1982 y se optó porque cada central española almacenara provisionalmente el combustible gastado (el uranio) en piscinas propias. Como resultado de la primera estrategia se obtuvieron residuos radiactivos de reproceso que dependiendo de los contratos debían retornar o no a España. Actualmente, aún deben volver a España residuos radiactivos procedentes del reproceso del combustible gastado de la central nuclear de Vandellós que permanecen en Francia.

Cofrentes, que empezó a operar en 1985, fue almacenando todo el uranio gastado en el reactor en dos piscinas ubicadas dentro del complejo. Las piscinas estaban el año pasado al 98 % de ocupación, situación que obligó a construir un almacén temporal seco que se está utilizando para dejar espacio libre en las piscinas y que la central pueda seguir funcionando.

La solución para el uranio gastado iba a ser el Almacén Temporal Centralizado previsto en el municipio conquense de Villar de las Cañas, pero hace dos años el Gobierno descartó esa ubicación para el cementerio nuclear. El principal problema es el rechazo ciudadano a este tipo de almacenes nucleares. En este contexto, el Ejecutivo baraja ahora dos alternativas: un Almacén Temporal Centralizado en otra ubicación o siete Almacenes Temporales Distribuidos (ATD) junto a cada una de las siete plantas nucleares españolas.

Plan de residuos

El 7 º Plan General de Residuos Radiactivos prevé la posibilidad de que las centrales de Cofrentes, Almaraz, Ascó, Santa María de Garoña, José Cabrera, Trillo y Vandellós II dispongan de un almacén con capacidad de almacenamiento suficiente para albergar la totalidad de los residuos que se generen durante la operación de las plantas y su desmantelamiento. De forma paralela, con independencia de la solución final, el Ejecutivo ha dado luz verde a la ampliación del almacén seco de Cofrentes (como avanzó este periódico en verano) para ganar tiempo.

El plan de cierre confirma que Cofrentes parará en noviembre de 2030, el desmontaje arrancará en 2033 y los trabajos de desmantelamiento concluirán en 2043.

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