Nomdedeu: "Algunas firmas no aguantarán la caída de la demanda por la subida de precios"

«El hidrógeno verde es una solución a muy largo plazo; necesitamos ayudas para plantas piloto que demuestren que el combustible no revienta las tuberías»

Vicente Nomdedeu, 
presidente de 
Ascer. ma montesinos

Vicente Nomdedeu, presidente de Ascer. ma montesinos / ramón ferrando. valència

Vicente Nomdedeu (L'Alcora, 1959) ha renovado cuatro años como presidente de la patronal azulejera. El empresario es consejero delegado del negocio familiar Azteca Cerámica desde 1987. Es una persona muy comprometida con el sector cerámico. Licenciado en Económicas por la Universitat de València y máster en Alta Dirección por la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (Esade), entró a formar parte de la junta rectora de la patronal Ascer en 1998. En 2006 fue nombrado vicepresidente de la asociación, revalidando el cargo en tres ocasiones. También ha participado de diversos consejos asesores y comités en instituciones vinculadas a la industria y la economía de la provincia de Castellón como Feria Valencia, Cevisama, Cámara de Comercio y Qualicer.

¿Cómo han sobrellevado la crisis del gas?

La hemos sobrellevado, aunque no todas las empresas han sobrevivido. Esto es importante dejarlo claro. Hay empresas que se han quedado en el camino y otras han tenido pérdidas muy importantes en sus cuentas de explotación y han sufrido una reducción de mercados importante. A pesar de eso, el 80% del sector sigue intentando sobrevivir.

¿Cuántas empresas han caído?

Más de diez empresas. En los dos últimos años ha habido una reducción de la producción del 38 % y una bajada de ventas del 12 %. Ahora hay 102 empresas, pero muchas de ellas sienten incertidumbre porque las ayudas (por los sobrecostes del gas) que han llegado son insuficientes.

¿Cuánto subió el gas?

El gas llegó a estar diez veces más caro de lo normal. El gas suele representar el 10 % de nuestros costes de producción y con la crisis de la energía llegó a suponer el 40 %. En este momento volvemos a estar en un 13 % y un 14 %.

¿Cuánto podían haber llegado a aguantar?

Bueno, ya han caído algunas empresas y otras no aguantaran porque ha bajado la demanda. Esta crisis nos ha llevado a subir los precios en los mercados. Lo hemos tenido que hacer más que nuestros competidores por la falta de ayudas y ellos han sufrido menos pérdida de mercados que nosotros. Hemos subido solo un 20 % los precios a pesar de que nuestros costes se han incrementado un 40 %. Países como Turquía o China, que no han tenido nuestros sobrecostes energéticos, nos han comido mercado y otros productores europeos que han recibido más ayudas no han subido tanto los precios.

¿Es comparable esta crisis a la de 2008?

Son crisis distintas. Esta no le ha afectado a todo el mundo por igual. La crisis financiera fue igual para todos. Mis competidores tenían los mismos problemas que yo. Esto no ha pasado ahora.

El precio del gas tiene una gran volatilidad. ¿Es el hidrógeno verde la solución a medio o largo plazo?

A muy largo plazo. El hidrógeno verde todavía no se puede utilizar para cocer la cerámica. Estamos pidiendo ayudas al Gobierno para invertir en plantas piloto de hidrógeno verde, hornos eléctricos, cualquier biomasa o cualquier cosa que ayude a descarbonizar. Europa solo produce el 8 % del azulejo mundial. La mayoría de nuestros competidores son de fuera de la Unión Europea y no están sometidos a nuestros objetivos de descarbonización. Necesitamos esas plantas piloto que demuestren que el hidrógeno verde no revienta las tuberías. Son soluciones a muy largo plazo porque también tenemos que comprobar si es necesario cambiar las formulaciones de los esmaltes y la tierra. Todo eso necesita investigación. Sin esas plantas piloto, aunque tengamos mañana los componentes, no sabremos si al final el negocio es rentable o no.

¿Es cierto que el uso del hidrógeno verde va a duplicar el coste de los azulejos?

Es una presunción porque es una tecnología que todavía no existe.

¿Ve salida a esta crisis?

Todas las crisis tienen salida, el problema es cuántos quedan. Un ejemplo es lo que ocurrió en el clúster de la galleta en Aguilar de Campoo. Hoy solo queda una empresa produciendo galletas. Antes había un montón y daban empleo a 5.000 personas. Allí hay hoy menos de 2.000 empleados. O sea que saldremos como en todas, pero ¿cómo? ¿Y cuántos saldremos desgastados? Porque todo lo que realmente hace falta para la industria intensiva en energía no se está teniendo en cuenta. O sea, nos están pidiendo cambiar de paradigma (por la descarbonización) sin poder hacerlo y perdiendo competitividad. Entonces, la sostenibilidad medioambiental es muy importante, pero si te cargas la económica ... Deberían ir a la par los dos objetivos.

¿Seguirá la concentración de empresas en el sector?

Sí. La escala en este sector es muy importante. Tú necesitas dimensión para competir o tienes que especializarte en nichos de producto y de servicios muy concretos donde puedes mantener un tamaño no tan grande. La concentración seguirá existiendo y será buena señal. Para que el sector siga existiendo hace falta la concentración. Necesitamos escalar para ser competitivos contra los grandes monstruos chinos, indonesios, malayos, indios y vietnamitas. Vietnam y Brasil están por encima de los mil millones de metros de producción al año. En España este año apenas vamos a hacer cuatrocientos millones.

Pero, ¿es comparable la calidad del azulejo de Castellón a la del producto vietnamita o brasileño?

No se puede comparar, pero cada día se acerca más porque hemos internacionalizado la tecnología y el diseño, no solo el producto. Cuando todo el mundo es capaz de hacer lo mismo, la diferencia está en la calidad de otros procesos como el servicio, la relación con el cliente, la seriedad y el cumplimiento de las promesas. Esa curva de experiencia también la irán aprendiendo.

¿Hay alternativa a la cerámica en Castellón?

De momento, no. Lo que no tiene sentido es que ahora hablemos de una alternativa para consolarnos. Ahora lo que hay que hacer es alimentar lo que tienes. O ayudamos a este sector o no podremos pensar en la alternativa. Pensar en una alternativa y llevarla a cabo son tres, cuatro, cinco o seis años. Hace falta tiempo para que madure. Nosotros lo que necesitamos es que a Castellón se le atienda mientras se busca esa alternativa. Por eso, presentamos el manifiesto de defensa del sector en València y en Madrid. Necesitamos comer de lo que tenemos y de lo que puede provocar que la estrategia sea otra y no solamente esta. Nosotros hemos llegado a ser el 36 % de la industria y el equivalente a un 25 % del PIB de Castellón. No puede ser que esto desaparezca por otras cosas. Esto caerá por la competencia internacional. Ese 25 % de la cerámica pasará al 20 % y mientras, hagamos crecer otros sectores. Pero si a lo que te da de comer no lo atiendes, pues tenemos un problema grave en Castellón.

¿Habrá más recortes de plantilla en los próximos meses?

Claro, claro. Las ventas han caído en dos años el 35 % y las plantillas solo un 12 %. El recorte de personal será de entre un 8 % y un 10 % más.

¿Eso en personas cuánto es?

Nosotros desde junio de 2021 a fin de 2023 hemos perdido a 2.070 trabajadores. Y este año serán unos dos mil. De junio de 2021 a diciembre de 2024 habremos perdido cuatro mil personas.

¿Cuánta gente había en junio de 2021?

Había 17.500 trabajadores. Nos quedaremos en 13.500. Esto es el empleo directo. Luego está el indirecto. Por nuestra situación va a descender el empleo en otros sectores como el esmaltero, la maquinaria, el transporte y el porturario. Una empresa del sector esmaltero ha hecho en enero un ERE de 350 personas.

¿Tan grave es la situación?

Sí. Uno de cada tres trabajadores de Castellón está vinculado al sector azulejero y nuestro problema no se atiende. Y no se atiende desde Madrid ni desde Bruselas, que es donde se puede resolver. Porque por mucho esfuerzo que hagan desde aquí, si no hay fondos ... Resulta que lo poco que ha venido (las ayudas) lo tenemos que devolver por la ley «Crea y crece». Esa ley dice que si tú no pagas a menos de 60 días no tienes derecho a subvenciones. Eso es muy distinto a lo que la prensa está informando. La prensa está diciendo que tenemos que cumplir y que impagamos. Eso no es cierto. Nosotros no impagamos. Tenemos pactos con nuestros proveedores a 60, a 90 y a 120 días. Exportamos el 75 % de nuestro producto y a nosotros no nos pagan esas exportaciones antes de 120, 150 o 180 días. El azulejo puede tardar dos, tres o cuatro meses en llegar a destino. Los clientes no te pueden pagar antes. Ellos también tienen que financiarse. Entonces, ¿si yo cobro a una media de 150 días cómo voy a pagar a 60 días? No me digas que soy incumplidor.

¿Y optan a los fondos europeos de reconstrucción?

Pues los Perte (los planes que canalizan los fondos europeos) tampoco llegan por este motivo. Cuando llega el plazo no podemos cumplir con los 60 días a no ser que endeudemos a la empresa. Si lo hacemos, tendremos préstamos y pagaremos a 60 días, pero menuda gracia. Cada día valgo menos si me endeudo. Encima, en este momento los bancos no te dan el dinero porque están preocupados. No financian circulante porque no quieren tener impagados. La construcción está ya marcada. Nosotros, que somos sector de la construcción, estamos marcados. Cuando digo marcados es que estamos en un condicionante de riesgo y la banca no financia el circulante.