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Mecanizados SA

Mecánica de precisión para submarinos

Mecanizados SA, proveedora de Ford desde hace décadas, ha diversificado hacia el sector naval de Defensa y pone su mirada ahora en el negocio fotovoltaico en Cuba

Mecánica de precisión para submarinos

En ocasiones es difícil encajar un concepto industrial tan básico como la vieja tornería (hoy mecatrónica), con proyectos que remiten a la tecnología más avanzada como la industria naval de defensa, la Fórmula 1, la energía solar o los bólidos del mar de la Copa América. Una visita a empresas como la valenciana Mecanizados SA ayuda a comprender que la mecánica de precisión está en la base de todos los procesos industriales. En el parque de proveedores de Almussafes, existe una compañía que va a más allá de los suministros a Ford.

Mecanizados SA, surgida como Rectificados Mínguez hace ahora 70 años, tiene entre su cartera de clientes actuales e históricos a firmas como Pilkington, Repsol o ArcelorMittal, pero también los astilleros de India, el el equipo BMW Sauber de Fórmula 1, el velero Alinghi vencedor de la Copa América... «Somos una empresa manufactura, industrial, fabricamos piezas bajo plano. Suelen ser repuestos de maquinaria o de equipos para el automóvil», explica Joaquín Mínguez, nieto del fundador y hoy al frente de la empresa. La alta precisión es su valor añadido. Son capaces de elaborar una pieza en que el grado de acabado es muy estrecho, por debajo de la centésima.

Con la incorporación de la tercera generación en 1998, la empresa empezó a mirar más allá de Ford. «Era el principal cliente, el 75% de la facturación dependía de ellos, y el 90% era automoción. Hoy, dependiendo del año sigue siendo el primer o el segundo cliente, pero comenzamos a diversificar. Era mucho riesgo y decidí cambiar la estrategia de clientes, superar esa dependencia», apunta.

La amplitud de miras ha terminado por llevarles a territorios inesperados al principio de su andadura. Desde hace algo más de una década son proveedores del sector naval de Defensa, especializados en la fabricación de escotillas para submarinos. Comenzaron en 1991 trabajando con Navantia, el astillero participado por el Estado español (Sepi). Pero ahora también trabajan con el DCNS francés, que es estatal pero con una parte de capital privado; empresas privadas de Reino Unido que tienen el grueso de su facturación en Defensa, y con los astilleros militares de India, país que está incrementando el gasto en esta área.

Desde hace un par de años, explica Mínguez desde su planta en el parque Juan Carlos I de Almussafes, son proveedores también del sector aeroespacial tras obtener la certificación EN9100. Trabajan con materiales clasificados por la OTAN. En ocasiones no saben exactamente qué están produciendo: «Hay proyectos que comportan confidencialidad. Te mandan un plano y haces la pieza».

Con esa política de diversificación, las ventas al exterior ocupan ya un 15% de su negocio, sobre todo del sector naval de Defensa. La automoción hoy 'solo' supone el 50%; un 30% el sector naval, y el resto en diversos clientes de industria siderúrgica, alimentación, textil u otros temas navales, como piezas para yates de lujo.

Y en una empresa que busca rebajar la dependencia del sector del automóvil, el próximo horizonte se llama Cuba. La firma lleva tiempo trabajando en los contactos comerciales con el país caribeño. Ya tiene experiencia. De hecho, sus estándares de empaquetamiento e identificado de las piezas han sido asumido como modelo de calidad y ahora se lo exigen a todos los proveedores. «Les facilita la labor», celebra.

La firma lleva un par de años como proveedor de componentes de repuesto para la industria agroalimentaria. El siguiente reto es más ambicioso. Va a optar al montaje de una fábrica de laminación de placas solares en las próximas semanas. Cuba quiere ganar independencia energética. Hay negocio.

Mecanizados no para de buscar nuevos nichos de mercado. En su departamento de ingeniería se trabaja en estos momentos en una potabilizadora de especial interés para misiones militares y humanitarias. El trabajo, que está desarrollando junto con el centro tecnológico Ainia, ya ha llamado la atención del Observatorio Tecnológico de Defensa.

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