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Falta de confianza digital

estamos en la era de la revolución digital en todos los sectores pero, ¿compartimos la revolución en el sector financiero? Ante esta pregunta podemos contestar con un sí rotundo, un sí por parte de las entidades financieras, que han ido evolucionando y adaptándose con una gran oleada de cambios y ofertas digitales que actualmente podemos encontrar dentro de sus servicios, en parte a las exigencias de los clientes, agilizando así los procesos y buscando nuevos modelos de negocio.

Un claro ejemplo de esta revolución digital son las llamadas fintech, creadas a partir de la suma de financial y technology, que desarrollan servicios financieros fundados en la innovación tecnológica.

Tenemos claro que las entidades financieras no solo se han adaptado a la transformación digital, si no que han innovado en los servicios digitales que ofrecen para así diferenciarse de sus competidores, pero, ¿estamos seguros que nosotros, los consumidores, nos hemos adaptado a estos servicios financieros digitales que nos ofertan los bancos? Aquí es cuando encontramos incongruencias. Sí, somos una generación tecnológica, que nos adaptamos rápidamente a las novedades digitales, pero cuando se trata de temas financieros preferimos volver a la entidad tradicional, exigimos unos avances digitales en nuestro día a día, que por el momento no se reflejan en los usuarios que contratan los productos financieros a través de Internet.

Encuesta

Como se puede observar en la encuesta realizada sobre equipamiento y uso de tecnologías de la información y comunicación en los hogares (2017) por TIC-H (INE) en la Comunitat Valenciana hay 3.096.805 usuarios conectados a internet de los que un 13,3% ha contratado productos financieros por internet, un porcentaje demasiado bajo teniendo en cuenta el alto nivel de digitalización de la sociedad. ¿Cómo puede ser que las entidades nos faciliten todos los productos a un solo clic de distancia y todavía no haya una respuesta elevada ante estos cambios?

Seguramente todo esto se deba a la elevada desconfianza generada en los años anteriores, preferimos el cara a cara, que nos cuente todos los entresijos de lo que vamos a contratar una persona real, a tener nosotros mismos toda la responsabilidad de leer y comprender correctamente lo que nos ofrecen y vamos a contratar. Si las entidades financieras nos están ofreciendo una amplia gama de productos que podemos contratar digitalmente para nuestra propia comodidad, pero la respuesta es todavía baja, hay un claro problema de confianza que se debe de ir ganando tras años pasados de recelo bancario.

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