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OPINIÓN

El remate de 2020

El remate de 2020

El remate de 2020

El remate de 2020

H ace unos días, el primer ministro británico, Boris Johnson, confirmó que se ha secuenciado una nueva cepa de la covid-19, con mayor capacidad de transmisión. El anuncio de esta detección vino acompañado de la imposición de severas medidas restrictivas de la movilidad y la actividad económica en Londres y la mayor parte del sur de Inglaterra.

Otros países reaccionaron en cadena para evitar la propagación de esta cepa, con medidas enfocadas mayoritariamente a la limitación del tránsito de personas. Sin embargo, Francia fue mucho más allá, imponiendo un cierre completo de su frontera, que provocó innumerables problemas, con cientos de camiones bloqueados a ambos lados de la frontera. En este escenario, cadenas de alimentación como Sainsbury’s, la segunda mayor del país, informaban de que había riesgo de desabastecimiento de determinados productos frescos, si no había una rectificación por parte del gobierno francés que desatascara la situación fronteriza.

¿Por qué hubiera sucedido esto? Las cadenas británicas no tienen capacidad de almacenamiento de grandes existencias de productos alimentarios. Esa labor se presta en origen, en nuestras cooperativas y empresas con las que tienen vínculos comerciales. De igual forma, el servicio just in time que prestamos a la distribución británica incluye todo aquello relacionado con el manipulado y packaging del producto. Servicio y calidad son, precisamente, los factores que nos diferencian de la competencia con menores costes de producción. El cierre se produjo por una circunstancia sobrevenida, pero nos hizo preguntarnos qué sucedería a partir del día 1 de enero si por el brexit comenzaban a aplicarse protocolos aduaneros y gravámenes a nuestros productos. ¿Realmente le interesaba a Reino Unido llegar a ese punto? ¿Alguien salía ganando en esa situación? No parece que fuera así, porque el día de Nochebuena se alcanzó un acuerdo que garantiza una apertura total y recíproca de los mercados, si bien con nuevas obligaciones aduaneras y fiscales. Obligaciones que se especula con que sean ágiles, sin apenas esperas en puntos clave como el Eurotúnel, a diferencia de otras fronteras más «tradicionales» en el ámbito europeo, como por ejemplo la de Suiza.

Aprovecho para desearles felices fiestas y, más que nunca, un próspero 2021 que nos devuelva a la vieja normalidad.

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