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Uno de cada tres valencianos quiere cambiar de casa

Una parte de los propietarios descubre que no le gusta su casa durante el confinamiento y trata de cambiar de vivienda. Las inmobiliarias aseguran que el ritmo ventas es alto pese a la incertidumbre económica por la pandemia

Uno de cada tres valencianos  quiere cambiar de casa

Uno de cada tres valencianos quiere cambiar de casa

Uno de cada tres valencianos quiere cambiar de casa tras descubrir durante el confinamiento que no le gusta la suya. El encierro obligado durante dos meses y medio de la primavera pasada ha hecho que muchos ciudadanos se hayan planteado mudarse tras comprobar que su vivienda no es luminosa y la importancia de tener un balcón (por pequeño que sea). Otros directamente han decidido dejar la ciudad para instalarse en un unifamiliar en el área metropolitana. Sin embargo, un 23 % de los ciudadanos no se puede permitir trasladarse a un piso más grande y con más luz o a un adosado, según revela el informe de EAE Business School «El impacto de la covid-19 en estados de ánimo, expectativas y hábitos de consumo».

El análisis de EAE Business School precisa que el 21 % de la población reside en pisos que no disponen de espacios exteriores; un 55 % vive en inmuebles con balcón o terraza y un 23 % disfruta de un unifamiliar. «Las nuevas necesidades derivadas de los cambios en los hábitos de vida y las prácticas laborales están impulsando nuevas demandas en el tipo de vivienda. Ahora se da prioridad a tener un espacio exterior (45 %), disponer de más metros en el interior de la vivienda (40,8 %), vivir en el campo o junto al mar (40,8 %) y que la vivienda permita disfrutar de una forma de vida más saludable», explica el autor del estudio, Pablo Contreras. El análisis subraya que algunos factores que antes de la pandemia tenían mucho peso a la hora de elegir una vivienda ahora han perdido valor como residir en el centro de la ciudad. Disponer de un espacio apropiado para el teletrabajo también es uno factor determinante.

Vicente Díez, portavoz del colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API) de Valencia, confirma que los resultados del estudio reflejan la realidad. «Antes de la pandemia ya había gente que quería mejorar, pero la crisis sanitaria ha disparado el interés por cambiar de piso. El teletrabajo está ayudando mucho a este cambio. En zonas como Navarrés hay una gran demanda de chalés de personas que viven en València. Un piso en la capital es un valor seguro, pero fuera es mucho más económico». Díez reconoce que la decisión de dejar València para ganar metros «es mucho más fácil para parejas que no tienen hijos. Los que apuestan por quedarse en la capital buscan grandes terrazas. Es curioso porque antes se cerraban los balcones y ahora vamos al fenómeno contrario».

El subdirector general y director del área residencia de Olivares Consultores, José Manuel Martínez Plaza, señala que pese a la incertidumbre económica por la pandemia el ritmo de ventas es muy alto. «Sorprende por la situación, pero hay más demanda de vivienda que antes. Los clientes se han dado cuenta de la importancia de la vivienda. Durante dos meses y medio estuvimos todo el día en casa y ahora la gente de le da más valor, aunque eso no quiere decir que todos puedan comprar. Hay segmentos como la gente joven que no pueden acceder al mercado». Martínez explica que los tiempos de decisión se han acortado. «Antes los clientes se lo pensaban más. Eso sí, buscan proyectos consolidados. Hay zonas como el eje de la autovía de Ademuz donde la demanda se ha disparado. Los compradores han descubierto que pueden conseguir un unifamiliar con cuatro dormitorios por 260.000 euros cuando en València un piso grande de obra nueva puede rondar los 400.000 euros», asegura el directivo de la consultora inmobiliaria.

Mucha luz

Cristina Recasens, directora de Recasens Real Estate, incide en que la prioridad es que los pisos sean luminosos. «Los compradores buscan pisos superluminosos y que tengan por lo menos un balcón, aunque sea pequeño», apunta. Recasens, que está especializada en vivienda de lujo, admite que los primeros cuesta venderlos por la falta de luz. «En Gran Vía Marqués del Turia hay muchos pisos con terraza y no se venden por la altura», afirma. La consultora coincide con el resto de profesionales en que se ha disparado el interés por los chalés. «La gente busca casas con piscina y jardín. Antes se daba mucha importancia a vivir en la ciudad, pero eso ahora ha cambiado. Algunos clientes han vendido su piso en el centro para irse a vivir a la urbanización El Bosque (Chiva)», revela. Recasens insiste en que mucha gente ha descubierto durante la pandemia que su casa no le gusta, pero no pueden cambiar. «Han visto que su casa es oscura. Antes de la pandemia solían llegar a casa por la noche después de trabajar y estos meses han comprobado que no tienen luz».

La presidenta de la Asociación de Inmobiliarias de la Comunitat Valenciana (Asicval), Nora García, destaca que le venta de unifamiliares «en la comarca de Camp de Túria ha crecido una barbaridad, aunque cambiarse de casa no es tan fácil porque lleva aparejado muchos gastos como los impuestos. Mucha gente quiere cambiar, pero no le salen los números». «La mayoría de los que optan por salir de València tiene la opción de teletrabajar. Un piso de 90 metros cuadrados en València cuesta entre 180.000 y 200.000 euros, y es posible encontrar un unifamiliar en las afueras por 150.000 euros. En La Cañada un chalé grande con piscina cuesta 300.000 euros», precisa.

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