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Sin obreros en la construcción

La falta de profesionales especializados por el parón que se produjo tras el estallido de la burbuja inmobiliaria amenaza al sector

Sin obreros en la construcción

Los constructores están preocupados por la falta de mano de obra cualificada en un momento en el que se espera la entrada de 680 millones de euros de los fondos europeos de reconstrucción para el impulso de la rehabilitación de viviendas en la Comunitat Valenciana. El presidente de la Confederación Nacional de la Construcción, Pedro Fernández Alén, ha advertido esta semana de que, «por paradójico que pueda resultar, la construcción se encuentra amenazada por la falta de mano de obra». El problema es que los constructores no encuentran profesionales preparados tras haber desaparecido las cuadrillas de obreros por el parón que sufrió el sector desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. La Federación Valenciana de Empresarios de la Construcción (Fevec) ha alertado del «encarecimiento progresivo» de la mano de obra por la falta de estos profesionales cualificados. La consultora Manpower ha certificado que los puestos más difíciles de cubrir en las obras son los de los oficios manuales. El presidente de Fevec, Francisco Zamora, insiste en la necesidad de programar «una formación estrechamente vinculada a la demanda para recuperar la masa laboral con la que históricamente contaba el sector» y preparar a albañiles, escayolistas, encofradores, fontaneros, electricistas y carpinteros que «son esenciales» para el sector.

Todos los expertos coinciden en que la Comunitat Valenciana no ha conseguido volver a captar mano de obra cualificada de este tipo de oficios tras la gran crisis que golpeó al sector. La realidad es que la gente joven que comienza a trabajar no se ve atraída por la construcción como ocurría hace quince años, mientras que los trabajadores más veteranos se van jubilando. Según la Fundación Laboral de la Construcción, antes de la pandemia apenas el 9 % de los trabajadores eran menores de 30 años. La situación ha empeorado en el último año. «Es una realidad preocupante. Falta de todo. Ahora se está produciendo un boom en el sector de las reformas porque la gente ha ahorrado durante la pandemia y quiere mejorar su casa. No hay suficientes fontaneros, electricistas o carpinteros buenos», advierte Jordi Torrijos, arquitecto y director de la empresa de reformas Estudio Campanar. Una consecuencia inmediata es que está subiendo el precio de las horas. «Antes, la mano de obra costaba 20 euros la hora y ahora está en 23 euros. Ha subido entre un 10 % y un 15 %. Además, el coste de los materiales se está incrementando por el repunte de la demanda. No sabemos cuánto va a durar este auge, pero está claro que los fondos europeos incrementarán los proyectos y los precios continuarán al alza», subraya Torrijos.

Obreros trabajando esta semana en proyectos en València. | Germán Caballero

Inmigrantes

La falta de mano de obra nacional está provocando la entrada de trabajadores extranjeros con experiencia. «Están llegando muchos sudamericanos y rumanos. Es una tendencia que estamos viendo en la Fundación Laboral de la Construcción», destaca Francisco Zamora. El número medio de afiliados a la Seguridad Social en la Comunitat Valenciana en el sector durante 2020 fue de 127.981 trabajadores (85.691 afiliados y 41.290 autónomos), lo que supone un incremento interanual del 0,3 %. A pesar del incremento medio, el número de albañiles contratados cayó un 8,8 %, el de electricistas un 14,7 % y el de fontaneros un 10,2 % por las dificultades para encontrar obreros cualificados. Las compañías del sector de la construcción inscritas en la Seguridad Social (14.890) suponen un 10,2 % del total de empresas de la Comunitat Valenciana (145.283), según datos de la Fundación Laboral.

Pisos más caros

Una derivada de la escasez de trabajadores especializados es el encarecimiento del precio de los pisos, según alertan los promotores. El gasto de la construcción del metro cuadrado ha pasado de 700 a 950 euros en tres años tras subir los salarios de los obreros. La reactivación del sector tras casi diez años de inactividad por la gran recesión de 2008 ha provocado que falten trabajadores para hacer frente a todos las promociones que ahora mismo hay en marcha en València (más de un centenar de proyectos). Las constructoras se «roban» trabajadores unas a otras para poder ejecutar sus proyectos. El recalentamiento de los costes ha provocado que la promoción de obra protegida (que tiene un precio del metro cuadrado que no puede subir) haya dejado de ser rentable en algunos barrios de la capital del Túria.

Francisco Zamora precisa que un obrero especializado «puede ganar un salario que ronda entre los 2.000 y los 3.000 euros al mes. Son pocos porque la gente no está formada en tareas básicas como colocar el pladur. Esta situación les permite fijar el precio que cobran».

La Confederación Nacional de la Construcción considera que el plan de rehabilitación residencial diseñado por el Gobierno con el apoyo de los fondos europeos supondrá la creación en España de 188.000 puestos de trabajo y la aportación de 13.500 millones al PIB. El presidente del colectivo defiende que esta inyección de capital (que en la Comunitat Valenciana rondará los 680 millones) aliviará al Estado, ya que la ayuda pública para crear un puesto de trabajo en el sector de la rehabilitación ronda los 14.000 euros frente a los casi 20.000 euros que supone el coste anual del subsidio de paro por cada desempleado. El problema es que resulta complicado que las obras puedan absorber parados de «sectores muy afectados por la crisis como el de la hostelería o los servicios», según Pedro Fernández Alén.

Un factor determinante en la dificultad para incorporar profesionales con baja cualificación procedentes de otros sectores (como sí pasó durante la época de la burbuja inmobiliaria) es la implantación generalizada de los nuevos estándares de calidad, según advierten los ingenieros. El Código Técnico de Edificación que entró en vigor el 15 de septiembre incluye una normativa (denominada Documento Básico de Ahorro de Energía) en la que España ha asumido la directiva europea 2010/31/EU que regula la eficiencia energética de los edificios. En la práctica supone que los nuevos edificios deben tener mejores acabados, lo que requiere profesionales más preparados.

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