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Los vecinos citrícolas del sur aprietan el acelerador

La campaña naranjera 2020/2021 concluye en el campo con una mejora de precios respecto a la anterior aunque condicionada por la alta dependencia de la UE y la mayor competencia de marruecos, Egipto y turquía

Barco cargado de cítricos en el
 Puerto de Castelló, en una imagen de archivo. EFE/ Domenech Castelló

Barco cargado de cítricos en el Puerto de Castelló, en una imagen de archivo. EFE/ Domenech Castelló

Concluye la campaña naranjera 2020/2021. Mientras el Ejecutivo de Bruselas acaba de poner esta semana su punto de mira en el acuerdo comercial entre Sudáfrica y la Unión Europa -se cumple un lustro de su ratificación y por tanto toca revisión- el sector citrícola de España hace balance de una temporada recién concluida en el campo, irregular y con algunos claroscuros en el horizonte.

El mayor equilibrio entre oferta y demanda ha permitido obtener, en líneas generales, precios razonables en origen. Sin embargo, muchos productores no han podido beneficiarse de esta coyuntura positiva e incluso han perdido dinero a causa de las adversidades climáticas, la incidencia récord de las plagas o los problemas puntuales de mercado. Por su parte, los operadores de mercado tampoco dan por buena la temporada, ya que no se han cumplido las expectativas que se tenían inicialmente en ventas y precios por el efecto de la pandemia. El sector ha exportado 2,9 millones de toneladas hasta marzo, últimos datos disponibles; es decir, casi 70.000 toneladas más que el año precedente.

Los problemas más graves de comercialización se produjeron en las variedades más tempranas –debido al solapamiento y a la sustitución por parte de las naranjas y mandarinas tardías procedentes de Sudáfrica en el mercado europeo– así como en las variedades mayoritarias como la naranja navelina y la mandarina clemenules a raíz de las lluvias persistentes en otoño. Por el contrario, las mandarinas y naranjas tardías experimentaron un incremento medio de entre el 10 % y el 20% de los precios en origen.

El presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, destaca un hecho importante en su opinión : «Ha sido la primera desde la supresión del insecticida ‘metil clorpirifos’. Y como las administraciones han sido incapaces de dotar al sector de soluciones alternativas eficaces, el ‘cotonet’ de Sudáfrica provocó estragos en varias comarcas valencianas, disparando el desperdicio alimentario hasta las 350.000 toneladas de cítricos y provocando unas pérdidas de 120 millones de euros», explica Aguado.

Dependencia de la UE

Para el presidente de la Lonja de Cítricos de Valencia, Jenaro Aviñó, la campaña ha sido bastante similar a la pasada, puesto que la reducida oferta de agrios, sobre todo en la segunda mitad, ha tenido una absorción fluida en los mercados. Y lanza una advertencia. «Tenemos una excesiva dependencia del mercado europeo, al que destinamos más del 93% de los envíos internacionales y no hemos constatado mayores dificultades en la exportación al Reino Unido», explica Aviñó.

Con todo, en su opinión, hay que estar atentos y a la espera de la evolución de los acontecimientos porque en un futuro no muy lejano la diferenciación de legislaciones, normativas y acuerdos del Reino Unido con países terceros como Marruecos, Sudáfrica o Egipto «generarán más problemas a nuestro sector hortofrutícola y citrícola en particular».

Sensaciones agridulces

El secretario general de la Unió de Llauradors, Carles Peris, califica la temporada de «agridulce» porque el buen ritmo de recolección de la primera fase dado el repunte de la demanda -un 20 % más que en idéntico período de tiempo del año anterior por el impacto del coronavirus, que ha llevado a la gente a consumir más agrios- no se tradujo en un claro repunte de precios en origen. ¡Y hay que ver las liquidaciones finales», puntualiza el dirigente de la organización agraria. «Tanto las clemenules como las navelinas se han pagado a una media de 18 céntimos de euro/kg., lo que ni siquiera cubre los costes de producción», lamenta Peris tras las consultas realizadas por la Unió de Llauradors en estos tiempos de pagos a los agricultores por parte del comercio privado y las cooperativas.

Peris advierte de un riesgo latente desde estas últimas temporadas: la competencia de Egipto y Turquía. Estos países presionan mucho los precios a la baja debido a su introducción masiva de cítricos en la Unión Europea, el principal destino de los envíos españoles. «Habría que buscar otros mercados. Somos demasiado dependientes de la UE, Rusia sigue vetada, Estados Unidos no funciona pese al levantamiento de los aranceles. Japón y China ponen demasiadas trabas y controles», concluye Peris.

Protagonista: el ‘cotonet’

Puestos a destacar un hecho diferencial de la campaña, también las empresas y cooperativas coinciden en la presencia del enemigo tan temido: el ‘cotonet de Sudáfrica’. Esta plaga vegetal encarece 14 céntimos de euro por kilo los costes de producción de los cítricos al tener que colocar trampas con feronomas y realizar tres tratamientos fitosanitarios en los árboles para combatir los insectos portadores de la plaga.

Cirilo Arnandis, presidente de Cooperatives Agro-alimentàries, coincide en que el inicio de la primera parte de la campaña se desarrolló de forma positiva, con una inercia en la demanda y motivada por la percepción de los compradores de que consumir cítricos para reforzar el sistema inmunitario puede tener efectos beneficiosos en la situación actual de pandemia. «No obstante -indica- según fue avanzando , se observó un comportamiento del mercado muy irregular, con cotizaciones no acordes a los costes de producción soportados por los productores».

El máximo dirigente de las cooperativas agrarias valencianas resalta que, en términos de exportación, la primera mitad de campaña se saldó con un incremento de un 4,8% en volumen y del 5,8% en valor respecto a la anterior, «con signos de estancamiento e incluso descenso al final del año, por la mayor oferta disponible en el mercado», afirma Arnandis.

Al sector tampoco le ha pasado desapercibida la entrada en vigor del brexit: el 1 de enero de 2021. Aunque finalmente no habrá aranceles que graven la fruta de los países de la Unión Europea, los competidores del sur ya negocian ventajas aduaneras con Reino Unido. En poco tiempo, según los operadores de mercado, Marruecos, Egipto, Turquía y Sudáfrica tendrán más facilidades para exportar sus cítricos al mercado británico.

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