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Ford acelera el papel de España en el coche eléctrico

La planta de Almussafes se sumará en la fabricación de modelos puros a las de Stellantis, Mercedes-Benz y, a medio plazo, Volkswagen. El camino, no obstante, deberá pasar por reforzar la competitividad y el impulso de las ventas

Trabajadores saliendo de Ford Almussafes PERALES IBORRA

Mannheim (Alemania), 1885. Un Karl Fiedrich Benz recién entrado en la cuarentena acaba de diseñar el primer motor de combustión interna por gasolina. El hito, uno de los más significativos de la historia de la automoción, supone el primer gran paso dentro de un sector que menos de un siglo y medio después mueve billones de euros al año gracias a su extensión por todo el mundo. Hoy, sin embargo, el horizonte de los gigantes automovilísticos está lejos de aquel primer motor. La sostenibilidad alejada de los combustibles fósiles se ha convertido en el caballo de batalla del futuro de la automoción y la lucha por albergar la fabricación de los vehículos que liderarán esa ‘revolución verde’, en un objetivo clave para cualquier país o región.

Con ello, en este escenario de lucha por convertirse en un gran ‘polo’ eléctrico –el mayor de Europa–, la adjudicación esta misma semana por parte de Ford de la plataforma GE2 a Almussafes –permitiendo que en pocos años la planta fabrique varios modelos aún sin confirmar de los vehículos eléctricos de nueva generación de la marca del óvalo– supone acelerar el papel de España en la fabricación eléctrica pura de vehículos.

Electrificación por España

No en vano, la factoría valenciana se sumará con esta transformación a un camino en el que ya han anunciado que se embarcarán desde 2025 plantas como la de Seat en Martorell (Barcelona) o la de Volkswagen en Navarra y en la que ya están plenamente inmersos en España tanto Stellantis como Mercedes-Benz . Además, Renault -otra marca con fábricas en territorio peninsular, en su caso, en Palencia y Valladolid– tiene fijado utilizar las inversiones ligadas al Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (Perte) del vehículo eléctrico impulsado por el Gobierno para transformar sus factorías y sumar a sus coches híbridos la producción de nuevos modelos totalmente a base de electricidad.

Sin embargo, en esta realidad existe un matiz clave. Porque poder fabricar vehículos eléctricos no es lo mismo que ser el destino elegido para producirlos. Como explica Begoña Cristeto, socia responsable de Automoción, Industria y Química de KPMG en España, nos encontramos «en un momento crítico en la transición» del coche de combustión al eléctrico, donde «tenemos que posicionarnos para ser más competitivos» que países rivales de Europa o el norte de África. Por ello, Cristeto, secretaria general de Industria en el Gobierno de Mariano Rajoy, remarca que hay que estar «en primera línea» en factores clásicos de competitividad como los costes o la mano de obra y en otros más recientes –como una mayor innovación o el impulso de la sostenibilidad– para que «cuando las casas matrices decidan que las fábricas en sus países ya están llenas y necesitan más producción, opten por España». A futuro. De momento, el país está en la carrera.

Con vistas a este escenario, el Perte del automóvil eléctrico permitirá dar «ese empujón que necesitaban las fábricas para llevar a cabo la transición hacia el vehículo eléctrico», remarca Cristeto , porque, «el 95 % de lo que producimos sigue siendo diésel y gasolina». Además, en ese horizonte de cambio fomentado con los fondos europeos, se suma el impulso de infraestructuras claves –que en 2025 deberían estar ya en pleno desarrollo– como la gigafactoría de baterías que Volkswagen establecerá en Sagunt.

«Estos proyectos van a dar un empujón a las marcas para que apuesten por las fábricas españolas», coincide el presidente de Ganvam, Raúl Palacios, que no obstante avisa que la batalla por la producción de este vehículo será «a largo plazo». En esta línea, Begoña Cristeto cree que «si sabemos aprovechar toda esta inversión», España estará bien posicionada dentro «de seis o siete años».

Ford acelera el papel de España en el coche eléctrico

Impulso a la infraestructura

Pero para que las multinacionales de la automoción tengan en España un pilar para su fabricación eléctrica se debe tener en cuenta otras palancas necesarias como la de la infraestructura para poder circular por toda España con un coche 100 % eléctrico y, en paralelo, la de que estos modelos sean asequibles para el bolsillo del ciudadano medio. En el caso de la primera, como remarca Palacios, «estamos muy lejos de tener una infraestructura de recarga adecuada para que el vehículo eléctrico tenga una penetración importante dentro del mercado», una línea en la que también incide la socia responsable de Automoción de KPMG en España.

«Hoy por hoy [la arquitectura del vehículo eléctrico] está pensada para que tú lo recargues en tu casa o en tu punto de trabajo», afirma Cristeto, que pese a ello pone el foco en cómo los fondos europeos deben ser utilizados «para poder mallar España con una infraestructuras de recarga y recarga rápida sobre todo en carretera». Sin ello, «no vamos a poder normalizar la presencia de los eléctricos en la carretera», añade.

Del mismo modo, además de fomentar alternativas en la movilidad como el renting de vehículos eléctricos o impulsar nuevos servicios de movilidad «desde las pymes del sector, no de las multinacionales», el presidente de Ganvam pone también énfasis en incrementar los incentivos –enmarcados en los planes Moves– para la adquisición de este tipo de vehículos, cuyas ventas entre enero y mayo estaban cerca de las 13.000. «Llegar a los objetivos [de descarbonización] lo veo muy complicado si no se actualizan las políticas de renovación del parque y de apoyo al eléctrico», destaca Palacios.

Frente a este escenario, Cristeto coincide en que se debe «estimular la demanda» y remarca que los precios de los eléctricos bajarán «cuando se produzcan más vehículos y haya más ventas», una situación que únicamente se dará, asegura, manteniendo los incentivos. Porque,enfatiza, «nadie va a fabricar en un país que no tenga un mercado potente de vehículo eléctrico », aunque está convencida de que España «va por el buen camino» y «lo conseguirá».

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