Presidenta de las empresarias valencianas

Marta Iranzo: Creadora de marcas empresariales para atraer talento

Marta Iranzo confiesa que está muy integrada en el movimiento scout, tanto que todavía hoy lo considera su principal hobby. De niña y en su juventud participó activamente y ahora que se acerca al medio siglo sigue en la brecha. Todos los veranos y en Semana Santa-Pascua se va una semana a los campamentos a hacer de monitora y allí coincide con sus hijas de 20 y 15 años, la primera de las cuales va para psicóloga. Otra de sus grandes pasiones son las redes sociales. También la lectura de libros de Santiago Posteguillo. Por el contrario, declara que no se siente inclinada ni por el cine ni por la televisión.

Marta Iranzo, el pasado martes en la sede de ‘Levante-EMV’.

Marta Iranzo, el pasado martes en la sede de ‘Levante-EMV’. / Germán Caballero

Marta Iranzo es un torrente de actividad. Esta emprendedora fue elegida el pasado noviembre presidenta de Evap, la asociación que representa a las empresarias valencianas, está al frente del Club de Marketing del Mediterráneo y esta semana acaba de presentar su primer libro. Como tiene dos hijas, solo le falta plantar un árbol para cumplir los tres objetivos básicos en la vida, según sostiene la cursilería universal. Es probable que lo haya hecho ya. Nació en 1974, así que en breve entrará en la cincuentena, lo que conlleva cambiar de década y que el cinco ya vaya por delante en el cómputo de la edad. No le importa demasiado. Lo va a celebrar «con un fiestón», como hace todos los años y como hizo cuando cruzó la frontera de los 40.

Aunque nacida en València, durante la adolescencia se trasladó a Moncada, una localidad del área metropolitana de la capital del Túria, con sus tres hermanos y sus padres, que regentaban una empresa de distribución de productos neumáticos y electrónicos que representaba a algunas de las marcas más potentes de Europa. «Fue un pequeño trauma, porque tenía mi vida encauzada en València», dice, pero se rehizo pronto. Siempre con optimismo: «He comprobado con el tiempo que los cambios son buenos, porque te hacen salir de tu zona de confort y ver el mundo de otra manera».

Nexia, que inicia su internacionalización y ya opera en México, trabaja con firmas familiares y otras que se han fusionado

En dicha población, donde está la sede valenciana de la universidad CEU-San Pablo, Iranzo se matriculó en Publicidad y Relaciones Públicas, entonces una carrera muy joven: «Mis padres se pensaban que era para formarme como azafata de eventos». Durante el último curso, solo apareció por el centro formativo para hacer los exámenes, porque su prioridad era realizar prácticas en empresas. «No era buena estudiante pero sí tenía ganas de trabajar. La empresa me absorbía. En lugar de ir solo por la mañana, como era preceptivo, iba también por las tardes». Quería aprender sobre el terreno.

Su primera agencia

Con el fin de la carrera, ya tuvo «dos oportunidades de trabajo». «Me decidí por Global Game Europe, una franquicia de tiendas de videojuegos en la que llevaba la publicidad y la comunicación externa». En aquel tiempo, la empresa de sus padres había ganado tamaño y se propuso «echarles una mano». Es decir, el pluriempleo.

Compaginó ambos trabajos hasta que dejó el primero y se quedó con la familia tras su boda con un amigo de la infancia, ingeniero de carreteras, del que se divorció el año pasado. En 2002, poco antes del parto del que nació su primera hija, en una comida con amigas una de ellas le propuso crear una agencia de comunicación. Y no se lo pensó. Tan es así que cuatro días después del alumbramiento ya se había dado de alta como autónoma.

Pero la aventura conjunta no duró demasiado. Concretamente, un año. Y lo explica: «Cuando te asocias con alguien debe ser porque hay necesidad mutua, porque una aporta a la otra lo que esta no tiene y viceversa. Cuando lo haces por no ir sola en el camino, sueles terminar o pronto o mal». Y eso les pasó a ellas, que descubrieron en poco tiempo que tenían «formas diferentes de hacia dónde ir».

Así que creó otra agencia y se dedicó a la comunicación externa empresarial. «Fue un buen momento, antes de la gran recesión, porque había muchos eventos, comidas, convocatorias de prensa... Una locura», recuerda. El suflé bajó en 2008, con la crisis: «Fue buena porque nos bajó a la realidad y nos quitó lo superfluo. Ahí fue cuando se empezó a valorar más a las personas en las empresas, porque son ellas las que te sacan de las crisis, no las máquinas». Entonces, redujo tamaño en su empresa y se orientó hacia la comunicación interna. El primer contrato le llegó hace ocho años y ahí inició la ruta de lo que ahora es su especialidad, el denominado employer branding, que traducido consiste en la creación de «marca empleadora por parte de una empresa para atraer talento y comprometerlo con el proyecto».

Trabajadores cualificados

No es una acción baladí en un momento en que son tantos los sectores y las mercantiles en disputa por la necesidad de trabajadores cualificados. La buena reputación cuenta, porque, de hecho, una de cada tres personas ha rechazado una oferta de trabajo debido a una reseña negativa acerca de trabajar en una firma determinada. Se trata de conseguir «que la gente quiera trabajar en tu empresa». Nexia, que además de los clientes con sede en España ha iniciado su internacionalización a través de México, es el nombre de la agencia de Iranzo y entre sus usuarios figuran «sobre todo firmas familiares en las que ha entrado a mandar una nueva generación o empresas que se han fusionado y necesitan unir culturas diferentes».

De todo esto versa el libro que presentó el pasado jueves: «Tenemos que hablar de employer branding». No es un texto «académico, sino de reflexiones», que surge precisamente de la salida al exterior de su empresa, con la idea de proseguir su apostolado desde la lejanía.