14 de marzo de 2020
14.03.2020
Levante-emv
Salud

El Gobierno acelera la autorización de experimentos para una vacuna contra el coronavirus

Virólogos del CSIC tratan de construir un virus debilitado con el que vacunar a humanos

14.03.2020 | 10:25
Teresa Ribera, vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra de Transición Ecológica.

Buscar con urgencia una vacuna que frene el coronavirus ha sacudido la habitual burocracia que ralentiza a la Administración del Estado para, sin saltarse la normativa, agilizar los trámites que permitan al Centro Nacional de Biotecnología (CNB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) comenzar a ensayar un remedio para esta epidemia. La autorización, no obstante, no llegará antes del próximo día 26 porque toda la documentación recabada está hasta ese día en fase preceptiva de información pública.

El Ministerio para la Transición Ecológica apura los trámites para poder resolver lo antes posible el permiso solicitado a finales del año pasado -cuando estalló en Wuhan la crisis del Covid-19- por el CNB para comenzar a desarrollar una vacuna contra el coronavirus.

Para lograr esa vacuna, el primer trabajo es manipular el ADN del virus, localizar los genes más peligrosos en su estructura y eliminarlos mediante técnicas genéticas de 'corta y pega'. Todo ello en un laboratorio aislado. Se trata de un trabajo que requiere de un alto nivel de bioseguridad en las instalaciones.

Papeles

Transición Ecológica despacha papeles para que sea aprobado o rechazado el proyecto en el Consejo Interministerial de Organismos Modificados Genéticamente (Ciomg), dependiente del Ministerio de Agricultura. No tiene por qué haber ninguna razón de fuerza mayor que impida estos ensayos clínicos, según fuentes de Transición Ecológica.

El equipo que lideran los investigadores Luis Enjuanes e Isabel Sola en el CNB cuenta ya con el genoma completo del coronavirus, que pretenden manipular lo antes posible para debilitarlo y construir un prototipo (rSARS-CoV-2019), peligroso también para los humanos si sale del laboratorio, pero capaz de convertirse en un candidato para el desarrollo de la vacuna.

"Se espera que la patogenicidad del rSARS-CoV-2019 sea idéntica a la del virus SARS-CoV-2019 silvestre -el coronavirus-, causando infección respiratoria que puede llegar a ser severa en el 20% de los individuos infectados"; reconocen los redactores del documento científico remitido a Transición Ecológica. El informe, de 22 folios, está firmado por José Mario Mellado, director del CNB, Luis Enjuanes, responsable científico de la actividad y Fernando Usera, responsable de bioseguridad del CNB.

Los síntomas clínicos de la infección por este coronavirus manipulado serían también "dificultad respiratoria con signos de neumonía en los casos más severos", añaden antes de destacar en el informe, para tranquilizar a las autoridades, las extremas medidas de bioseguridad de los laboratorios del CNB y la alta cualificación de sus científicos.

Laboratorios seguros

"El trabajo con virus similares (SARS-CoV) que resultan letales para humanos se realiza en todo el mundo (EEUU, Europa, China) en laboratorios de alta contención biológica, bajo condiciones y protocolos inferiores a los que utilizamos en nuestro laboratorio del CNB, tal como certificó el equipo del NIH-CDC -la agencia de investigación médica más importante de Estados Unidos- que inspeccionó las instalaciones y protocolos implementados en el CNB-CSIC", subrayan.

Sobre la preparación del grupo científico que impulsa este estudio, los responsables del CNB aseguran que todos han trabajado más de 17 años con SARS-CoV y, desde el año 2013, se trabaja con otro coronavirus humano que causa enfermedad respiratoria grave (MERS-CoV), en las instalaciones del CNB, "sin ningún problema".

"En este momento, seis científicos del laboratorio 114 conviven regularmente con estos virus", prosiguen al tiempo que anuncian que "todos los investigadores que trabajen regularmente con el SARS-CoV2019 guardarán cuarentena antes de entrar a cualquier animalario de experimentación animal, al igual que hacen cuando trabajan con SARS-CoV o con MERS-CoV".

Ante este informe, y debido a la urgencia de buscar un remedio a esta pandemia, el Gobierno se ha puesto las pilas. "Estamos tramitando el expediente tal y como marca la ley pero con la mayor agilidad posible", aseguran fuentes de Transición Ecológica. El ministerio que dirige Teresa Ribera ya ha elaborado el dossier con los detalles de la actividad aportados por los científicos del CNB. El proyecto se encuentra desde el 26 de febrero en la fase preceptiva de información pública. En paralelo, la Comisión Nacional de Bioseguridad de Transición Ecológica analiza de urgencia la documentación, otro trámite ineludible, para exponerla al dictamen definitivo del Ciomg.

El expediente ministerial sobre esta vacuna recoge toda la documentación aportada por los investigadores para la 'notificación sobre actividades de utilización confinada de organismos modificados genéticamente'. En su tercera página, los científicos declaran que la finalidad de sus trabajos es la "construcción de virus recombinantes basados en el genoma del nuevo coronavirus (SARS-2 o SARS-CoV-2019)" para, mediante modificaciones genéticas, lograr virus con una virulencia atenuada "que puedan servir como vacunas seguras".

Una vez obtenidos los permisos para hacer esta réplica debilitada del coronavirus, habrá que esperar "varios meses" aún para obtener la vacuna, reconocía a 'El Periódico' el 28 de febrero la viróloga Isabel Sola, volcada en el Centro Nacional de Biotecnología en la búsqueda del antídoto para esta enfermedad vírica global.

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