Cumbre sobre el turismo

Pedro Sánchez elige Palma de Mallorca como sede de la cumbre turística de la UE durante la presidencia española

Se trata de una de las 23 reuniones informales organizada por el Consejo de la Unión Europea bajo el liderazgo español, que se celebrará el 30 y el 31 de octubre

Está prevista la asistencia de los 27 ministros de Turismo a la reunión informal que se organiza en la capital mallorquina por sus "vínculos locales con el tema a tratar"

La cumbre de ministros de Turismo se celebrará en el Palau de Congressos de Palma.

La cumbre de ministros de Turismo se celebrará en el Palau de Congressos de Palma. / GUILLEM BOSCH

Myriam B. Moneo

Palma se convertirá en la capital europea del turismo durante dos días con motivo de una reunión informal ministerial que se celebrará el 30 y el 31 de octubre en el Palau de Congressos. Los ministros del ramo de los 27 debatirán sobre el sector en una capital que ha sido elegida por sus vínculos con la industria turística. "Una ciudad de cultura, deporte, ocio y playa". Así se presenta en la web de la presidencia española de Consejo de la Unión Europea, que arrancó el pasado 1 de julio.

Se trata de una de las 23 reuniones informales organizadas a lo largo de la geografía española. Precisamente el pasado jueves 14 se celebró en Santiago otro encuentro del Consejo de Asuntos Económicos y Financieros (Ecofin) y para deliberar sobre turismo se ha elegido la capital mallorquina. La localización de estas reuniones se selecciona "en función de los vínculos locales con el tema a tratar", y qué mejor lugar que la isla en la que se concentran las sedes de los principales grupos turísticos españoles con proyección internacional. Al mismo tiempo el Gobierno aprovecha para mostrar a sus socios europeos "una muestra de la diversidad y riqueza del patrimonio de España".

Así pues el ministro de Industria, Comercio y Turismo, Héctor Gómez, debatirá con sus homólogos de Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chequia, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumania y Suecia. Todos ellos se encontrarán de frente con la protesta organizada por Joventut x Clima - Fridays por Future Mallorca para denunciar los impactos que genera el modelo turístico balear.

Una veintena de encuentros

El Consejo de la UE organiza reuniones oficiales y otras informales de ministros para debatir iniciativas relacionadas con un tema determinado. El Gobierno de Pedro Sánchez ha convocado 23 de estos encuentros informales. Para aprovechar al máximo la presidencia rotatoria de la UE y relanzar su perfil internacional este segundo semestre del año —a pesar de tener que bregar con el deslucimiento que supone liderar un gobierno en funciones— , el Ejecutivo central ha destinado 160 millones de euros, a cargo de los Presupuestos Generales de 2023. La reunión informal de los ministros de Turismo en Palma corre a cargo de este presupuesto.

Sobre qué temas centrarán el debate europeo, el Consejo Europeo no da pistas, más allá de informar que se celebrará en el Palau de Congressos. Ahora bien, se puede presuponer que estará sobre la mesa el impacto del cambio climático en el turismo. Baleares es una de las regiones cuya demanda se verá más impactada, como muestran estudios examinados por la Comisión Europea.

Otro asunto sobre el que ha puesto el foco Bruselas ha sido el del alquiler vacacionalLa Comisión Europea ya presentó una propuesta de reglamento para obligar a las plataformas como Airbnb a ser más transparentes y suministrar información en un registro para luchar contra el fraude. La secretaria de estado de Turismo, Rosana Morillo, mostraba la satisfacción del Gobierno con este avance porque ayudará a evitar la oferta ilegal.

La obligatoriedad de usar biocombustibles, para avanzar en la descarbonización de la aviación, y su impacto sobre los precios de los vuelos, también preocupa a la industria turística, igual que el impuesto al queroseno que rechazan la patronal de las aerolíneas ALA. Deloitte estima que España podría perder 4,5 millones de turistas para 2030 por esa tasa.