16 de octubre de 2019
16.10.2019
Fallera mayor de València

Marina Civera: "Las Fallas ya no quieren una mujer florero, pero el cambio aún va lento"

La fallera mayor vuelve a su carrera de doctora mientras reflexiona sobre las experiencias vividas y la imagen que ha dejado en la historia de la fiesta

16.10.2019 | 04:15
Vídeo Arturo Iranzo

Esta tarde, alguien ocupará su lugar en lo más alto de la fiesta con la elección de la fallera mayor de València 2020. Pero Marina Civera finaliza su ciclo de un año y una semana, vuelve a su comisión y retoma unos estudios donde se labra el futuro tras un año en el que ha dado otro impulso de modernidad al cargo. Sabe, aunque no lo dice, que ha dejado una imagen positiva del cargo y si en el momento de ser elegida como fallera mayor de València ya destacaba por su claridad de ideas y facilidad a la hora de transmitir, con el año de experiencia acumulada esto crece exponencialmente. Ahora, en entrevista a Levante-EMV, reflexiona sobre aspectos importantes de su reinado y de lo que supone el cargo más popular de la fiesta, mientras regresa a una cierta normalidad vital.

¿Qué es de Marina Civera en la actualidad?
Marina Civera vuelve a ponerse los guantes de látex. Va a recuperar su vida profesional, que aparcó a gusto para poder dedicarse a València ya como corte de honor porque entonces ya me retiré del master que retomé en septiembre, de Endodoncia y Restauradora. Me ha costado un poco al principio porque lo tenía que compaginar con los actos que me quedaban, pero tengo dedicación completa. Quiero volver a tener pacientes y sentirme útil y realizada. Y también quería retomar mis relaciones personales, a ver mis amigos, bajar a la falla a cenar los viernes, ir a los bailes regionales, que empecé con diez años y que nunca había fallado, ver a mis amigos del colegio... volver a ser la marina Civera no fallera mayor de València.

Usted quería ser fallera mayor, se preparó y lo consiguió. Cuando algo tan perseguido se acaba, ¿llega una sensación de vacío absoluto?
Lo he pensado muchas veces. El primer vacío estará en la agenda, es verdad. Me voy a encontrar con que ya no existe el run run de qué hay mañana, cómo me tengo que organizar, qué hay la semana... me quitaré ese peso por no sentirme más necesaria, porque el cargo tiene mucho de responsabilidad. Pero también es bueno volver a relajarnos y volver a sentirnos chicas de viente años, que es lo que somos, y darnos cuenta de que las fallas no sólo son responsabilidades.

Usted ha debido vivir desapegada de su mundo viviendo en escenarios no habituales. ¿Cómo se le explica a los amigos de siempre "hoy he estado en el acto de la Guardia Civil"?
Es una de las cosas que más se nota de la soledad de la fallera mayor y la corte. Vivir situaciones que la gente no es consciente de tu papel, tu implicación. Cuesta a veces que nos lleguen a entender.

Eche la vista atrás. ¿Qué habría pasado si no sale en la Fonteta o si no es elegida fallera mayor?
De lo primero, estaría exactamente como hoy, pero sin el "fallerío". Habría empezado el master, mandaría curriculums, vería a mis amigos. Los que estamos dentro sabemos lo dificil que es alcanzarlo. Hemos vivido tantas experiencias que dificultan el llegar, que entendemos el privilegio que es ocupar el lugar que hemos ocupado. De lo segundo, yo también quise ser fallera mayor infantil, no salí y me quedé en la corte. El respeto al no salir, al quedarse detrás, lo he vivido previamente. Lo habría recibido con el buen perder que se debe tener: el de pensar que que somos muchas personas, que compartimos el mismo sueño, pero que no hay tickets para todas.

¿Qué sensación tendrá de ver que todas las personas que ha conocido este año, de un día para otro, "se van con otra"?
¡Lo pienso mucho! Es necesario. A las falleras mayores nos hace falta este enfriamiento. Cuando fui elegida pasé, de golpe, de ser una persona normal a alguien a la que la gente quiere y conoce. Ver a partir de ahora desde fuera como se lo hacen a otra persona te hará valorar cuando lo recibiste tú. Es verdad que la realidad no es que "haya una persona más", es que "te sustituyen". Hay un cambio de papeles. Yo siempre me he visto muy docente y me gusta la idea de tener una sucesora a quien poder enseñar, explicar, dar consejos... lo que voy a vivir también es bonito, esta posición secundaria creo que la voy a disfrutar.

¿Y si no cumple sus siempre exigentes parámetros?
Yo soy exigente conmigo misma. Persido la excelencia. Y que si hay algo que no he hecho teniéndolo en la mano, es culpa mía. Pero cada persona es de una forma y cada fallera mayor deja una huella. No exigiré a las demás. Prefiego que me pida lo que quiera.

Sería tentador pensar en el "cuanto peor, mejor". Cuando menos guste su sucesora..
¡No! Ojalá cuente conmigo para ayudarle a que sea su año más magnífico. Todas tenemos nuestro momento y un momento no va a exclipsar el otro.

¿La reconocen por la calle?
No me pasa o no me doy cuenta. Por ejemplo, el mundo de la odontología no tiene unas relaciones especialmente cercanas a las Fallas. Es algo mucho más científico que social. Se habla y se queda para eso. Coincide poco con el mundo fallero. A veces, cerca de mi barrio... pero no tanto como al principio. Cuando salí sí porque pasas del cero al cien.

¿Ni siquiera en el típico paseo por El Corte Inglés en el que todo el mundo la mira?
Bueno, puedo ponerle algún ejemplo. No hace mucho salía del master andando con una amiga. Y me dijo "Marina, te has dado cuenta cuanta gente te va mirando por la calle? Es que hay muchos que hablan entre ellos, te señalan..." Además, soy muy distraída y no me entero. Igual ni me he enterado.

La fallera mayor de Valencia de 2019, Marina Civera, en el balcón municipal. Foto:

Las Fallas es la fiesta del continuo empezar y acabar. ¿Cuando empezó usted a "restar" en su reinado?
Cuando acabaron Fallas. Notas un fin, cerrar una puerta. Que la gente ya va enfocada al siguiente año. Se nota en el ambiente: las preseleccionadas, las falleras mayores de las comisiones del siguiente año... esa es una barrera grande. Aunque sigas con tu vida de actos oficiales, que son muchísimos. Y el sigueinte paso es, sin duda, en septiembre, cuando vuelves de verano.

¿Qué es lo que usted ha hecho mejor?
Por el "feedback" que recibo de la gente, la proximidad que he tenido con las personas. La accesibilidad, por las que siempre he luchado. Yo he visto inalcanzables a las falleras mayores y luego eso es lo que menos me ha gustado: que nos pongan en un pedestal. Porque dos días antes somos falleras de a pie. Siempre he querido eliminar esa barrera. Si he ido a un casal, ¿por qué no voy a recoger mi plato, cuando yo, en mi falla, es lo único que he hecho toda la vida: montar cenas y recoger mi mantel? Ese trato de excelencia que no son tan necesarios. Que somos iguales salvo por una banda.

La fallera mayor de València, una figura feminista


Sus imagenes icónicas como la expresión "València siempre es una buena idea", el puño feminista del 8 de marzo, bajar de la tarima en los intercambios para imponerle a impedidos... ¿se piensan, se preparan o salen?
Las cosas que más han gustado a la gente son las que menos he pensado. Te retuerces los sesos queriendo hacer algo bien y luego lo que más natural haces es lo que cala. Y eso es un mensaje importante: ser una misma, tanto la fallera mayor como la corte. Yo siempre he estado muy orgullosa de hablar valenciano, de llegar a todo el mundo con los idiomas, tener los conocimeintos que la fiesta que me han sido útiles... pero al final, las partes más humanas, de moral, son las que más cuentan. Como sentirme tranquila y a gusto de hacer un gesto feminista el 8 de marzo, de acercarme a las personas mayores en los bunyols, tener gestos tiernos con los niños... son los que hacen que te recuerden por muy preparadas que estén. Al final tienen razón: ser una misma es lo más importante.

¿Entiende el movimiento contrario a la "peineta"?
No. Todos los que somos falleros pertenecemos a una comisión. Allí todos tenemos falleras mayores que respetamos y queremos. No puedo entender que una persona que hace exactmaente lo mismo, a nivel comunidad, ante un gran número de personas, con un sacrificio personal pero a la vez con mucho orgullo, ante todo el mundo, pueda no apoyarse. Es un trabajo que nos beneficia a todos. Los movimientos "anti peineta" son contraproducentes. Todo lo que tenga el mundo fallero suma.

Se habla sobre todo de la desproporción: mucha peineta y poca falla.
Es un enfoque erróneo. La fallera mayor representa las Fallas. A todo lo que significa. Y no pueden estar ni las 380 fallas, ni las obras artísticas ni todo lo que las envuelve. Lo representamos. Todo son sinergias para ser más.

Usted llegó al cargo en plena transición del mismo. Cada vez está más enriquecido de contenidos.
La diferencia y la evolución es real porque la he visto. Por ejemplo, de cuando yo era infantil y de cómo ha pasado el tiempo mientras me hacía más mayor. Veo una realidad palpable. Pero sigo pensando que hace falta mucho más. Va muy lento.

¿Por ejemplo?
Las cortes de honor están sin explotar. Se seleccionan 13 mujeres capaces de hablar, con conocimientos, con recursos, inteligentes... pero cuando sale una, sólo se le da función a ésa. Eso es un desperdicio de talento fallero. La fallera mayor está evolucionando. Es cierto que cuando se intentan cambiar cosas se dice que reina pero no gobierna. Yo no digo que gobierne, pero sí que sea un factor a tener en cuenta. Que no sea sólo un papel representativo, como ha sido siempre.

"La fallera mayor reina, pero no gobierna". Pero usted tiene fama de que, sin levantar la voz, todos han comían de su mano.
(Rie) Si hubiera sido así, hay cosas que habrían sido diferentes. Pero soy una persona que cree que cuando algo se pide con respeto y, sobre todo, con buenos motivos, no se tiene por qué negar. Así es como creo que se deben enfocar los cambios con las falleras mayores y cortes. Con propiedad y sentido común.
Pere (Fuset) dijo de mi una cosa que me gusta: que era una fallera mayor que había hablado con la gente pero, sobre todo, que había escuchado a la gente. Los cambios están ocurriendo porque la gente no quiere una mujer florero, sino una mujer que cambie las vidas y las experiencias.

¿Cuando dejó de preocuparse por su estatura?
Tenia como referente a Carmen Sancho, una de las más grandes falleras mayores de València y era la menos alta... hasta que he llegado yo. Yo pensaba que no debía ser un hándicap porque tenía unas cualidades que no debían nublarse por ello, empezando por mi pasión por las fallas. No veía que debiera condicionar a alguien menos entregada, menos inteligente, menos apasionada, menos fallera... por los centímetros. La talla de una persona no se mide en centímetros. Durante las pruebas sí que lo tenía presente porque me temía que pudiera ser un hándicap para el jurado. Cuando salí elegida se me reafirmó este pensamiento. Que hay que creer en las personas. Me dio mucha fuerza. Si: vives situaciones, gente sin ningún tipo de maldad que te dice "¡Uy, que pequeñita eres!" y tú piensas:; "¡Vaya, por Dios!". Pero una vez el jurado creyó en mí, pasó a ser la última de mis preocupaciones.

Después de haber vivido las Fallas en lo más alto, ¿está preparada para volver a su falla del Barrio de San José?
Lo echo de menos. Soy una persona que no lo pasa mal en la luz, en el punto de mira, pero no es algo que considere necesario para ser feliz. Me gusta mucho mi independencia y mi mundo. Y eso lo echo de menos. Ir como quiero, cuando quiero... echo de menos a los amigos, los bailes regionales... no va a ser ir a menos. Es recuperar cosas que me suman. Cambiaré una cosa por otra. Y la desconexión es gradual: por lo que viva con las nuevas, por los actos que voy a seguir teniendo... hay un cambio de dirección, pero sin volver atrás.

A usted ya le han ofrecido trabajos y colaboraciones, pero ejn su proyecto de vida no parece que vaya a rentabilizar su condición de fallera mayor de València.
Mi vida no está rodeada por eso. Veremos qué ocurre y qué sale. Tengo la mente muy abierto. Quiero hacer cosas que me aporten. Pero no voy a cambiar mi vida personal o profesional por haber sido fallera mayor.

¿Tiene claro quien va a ser su sucesora?
No. Las hemos ido conociendo y ves cualidades. Sé que el jurado lo tiene muy difícil. Si a nosotras nos cuesta encaminarnos, ellos, que las conocen más, estarán pasando por muchas dudas. El grupo me gusta. De verdad, estoy deseando que llame el alcalde y disipen las mías.

¿Marina Civera se marcha siendo una fallera mayor del Siglo XXI, muy XXI?
¿Cómo no lo voy a ser si no he conocido otra cosa? Me han preguntado si creía en la igualdad, si era femininsta, que si la fallera mayor hablara de temas sociales... tengo 24 años en 2019. Quiero tener un papel relevante en la sociedad, en las Fallas... no hay otro escenario posible. Lo pregunto de otra forma: ¿quien no puede ser así? Es lo que hay.

¿Es usted una buena idea?
Porque València nunca decepciona.

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