«Es un día muy especial para una fallera de cuna que, además de serlo, es también Delegada de Gobierno de España en la Comunitat Valenciana. Bunyol d’or i brillants amb fulles de llorer per a doña Pilar Bernabé i García». Así se anunció la última recompensa de la falla Fray J. Rodríguez-Pintor Cortina, dentro de acto protocolario de entrega de manos de la fallera mayor de València.

Después de 30 años como componente de la comisión adulta, salió, desfiló y recibió la insignia. «La verdad es que es muy bonita» y el pergamino. Antes se fundió en un abrazo con María Estela Arlandis. "Ya nos conocíamos de cuando vinieron a la Delegación por las visitas protocolarias".  

La falla "de debajo de casa"

Pilar Bernabé ya era famosa en el mundo de las Fallas antes de aparecer ni en la Delegación de Gobierno ni en el Ayuntamiento ni en la esfera política en general. «Cuando mis padres cambiaron de casa y se fueron a Gaspar Aguilar apuntaron a mis hermanos en la falla de debajo de casa. Yo ya nací allí y soy fallera desde el primer día. Lo mismo que mis hijos, que los apuntó mi presidente, Alfredo, antes de nacer. Yo tengo un vínculo muy especial con él porque fui su primera fallera mayor infantil y su hijo es mi pareja de teatro».

Pilar Bernabé, con el saraguell de 2018 M. Domínguez

En el escenario desde el primer día

Desde el primer minuto se involucró «porque en Fray J. se hace de todo con el teatro y si eres fallera allí, sí o sí, haces. Era lo normal y los niños íbamos a las actividades de la falla. También hacía play back, pero destacaba más en teatro».

Y destacó desde niña en las artes escénicas. Recibió hasta tres premios en el concurso de declamación y también, a primeros de los noventa, como actriz infantil. «En la adolescencia no tuve ninguna crisis de dejar la falla. Continué todos y cada uno de los días» y se conformó como una de las actrices adultas más reputadas: tiene tres saragüells. «Es lo que más echo de menos. En cuanto pueda».

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Este es el "mega casal" fallero de Fray J. Rodríguez-Pintor Cortina

La familia al completo y los amigos

Lo que no le vino del casal fue su vida privada: su marido es fallero pero en diferido: "se apuntó cuando nació mi hija. Por obligación de la madre de la criatura, que soy yo".

Y más allá de actuar, la sociabilidad: «Mis amigos de hoy, los que siempre están, son los de la falla, los que siempre están. Tienes en el instituto, en la carrera... pero los que siempre están son los de la falla». Con los que recibió el «bunyol» de su vida.