Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Una acequia para combatir a los piratas

Un informe del siglo XVI destaca el papel de la «séquia del Molí» del Puig en la línea defensiva de torres medievales edificadas para poner fin al pillaje de las galeras berberiscas

Una acequia para combatir a los piratas

Una acequia para combatir a los piratas

La franja litoral que recorre los pueblos de l'Horta Nord ya sufrió la piratería y el corso durante la Edad Media, tras la conquista del territorio por Jaime I. Sus poblaciones y habitantes estuvieron durante siglos amenazados por las incursiones piráticas, en unos períodos con mayor intensidad que en otros. Este hecho constituía un grave problema para las poblaciones del litoral valenciano en donde se encontraban los pueblos costeros de l'Horta Nord. Impedía la normalidad del comercio, de la pesca, de la agricultura y producía una constante inseguridad y malestar psicológico en los habitantes de estas poblaciones cercanas al mar, que intermitentemente eran atacadas por los piratas.

En el siglo XVI la relación de los puertos, calas, fuertes, ciudades, villas y torres, que se encuentran en toda la costa del Reino de Valencia, que Juan Acuña realiza en 1585 nos confirma que el sistema defensivo del litoral valenciano está prácticamente concluido. Y, podemos afirmar que la torre de El Puig de Santa María ya está cumpliendo su cometido.

En ese periodo, toda la costa de la huerta norte de Valencia quedaba amenazada por los piratas y la torre del Puig de Santa María tendrá un importante papel en la protección y alerta de estas poblaciones costeras. La tensión psicológica fue muy grande debido al constante peligro pues, de nuevo en «1583 el pirata Morató Arraez se presentó ante Valencia con cuatro galeotas pero fue rechazado» (Sánchez-Gijón, A., Defensa de costas en el Reino de Valencia).

Funcionando en el siglo XXI

Juan de Acuña afirma en 1585 que la «torre del Puche está del grao de Valencia dos leguas, es redonda con algún escarpe, tiene buen parapeto y una garita en lo alto que guarda la puerta, y tiene la torre unas troneras de poco servicio, tiene cerca della agua en una acequia que por allí pasa, y en ella ay dos guardas con sus arcabuzes y dos atajadores de a caballo que atajan hasta la torre del Grao de Morvedre, ay desde esta torre a la del Grao de Morvedre legua y media, todo de playa descubierta, llana y arenosa» (Juan de Acuña, A.C.A. Consell d'Aragó).

Este informe de Juan de Acuña nos muestra un elemento crucial a tener en cuenta en todo edificio militar: el fácil abastecimiento de agua. Hoy día aún podemos contemplar perfectamente «la acequia que por allí pasa» y que desemboca en el mar. Esta acequia es la llamada «séquia del molí», nombre que recibe ya desde la lejana Edad Media y que, como vemos, sigue funcionando en el Renacimiento y en el siglo XXI.

Otra característica fundamental de esta acequia es que se abastece de nacimientos de agua, como el de la Font Blanca, y, por ello, siempre posee agua. Este hecho pudo ser fundamental a la hora de elegir el lugar en el que construir la torre, pues al tener tan cerca el agua los soldados podían abastecerse sin dificultad y con rapidez. Y al tener cerca este abastecimiento de agua, los vigilantes que había en la torre impedían que los corsarios y piratas se pudieran abastecer de agua en este lugar.

Compartir el artículo

stats