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«De repente, te ves sin ingresos, sin nada y tienes que pedir ayuda»

Dos mujeres relatan que la pandemia les dejó sin empleo y tuvieron que recurrir a Cruz Roja

Lucía y Vanesa, en la sede de Cruz Roja, en Mislata. | L-EMV

Lucía y Vanesa, en la sede de Cruz Roja, en Mislata. | L-EMV

Lucía y Vanesa son dos nuevas usuarias de Cruz Roja, en Mislata. Nunca se vieron en la tesitura de pedir ayuda, hasta que la pandemia las dejó sin nada para sus hijas.

Lucía tiene 42 años, está divorciada y con una hija que acaba de estrenar la mayoría de edad. «He trabajado toda la vida en el sector de la hostelería, llevaba más de 20 años como cocinera, pero con el cierre de los bares me quedé sin empleo, y no tuve más remedio que pedir ayuda a Cruz Roja porque, la verdad, me vi muy mal», relata a este diario. La mujer reconoce que verse en una cola en la calle pidiendo alimentos «era una cosa que veía siempre muy lejos porque he tenido un empleo, pero mira, esta crisis nos está afectando a todos. De repente, estaba sin un ingreso en casa, y con una pandemia que impedía que te buscaras la vida».

Pagar recibos y tener comida

Así, entró a formar parte del programa de empleo, que le ha permitido abrirse nuevos caminos, «y gracias a eso, empezando desde cero, hoy en día, aunque mi situación no es 100% estable ni boyante, si puedo tirar hacia adelante en el sector de la limpieza. Ahora estoy mejor que antes y, al menos, tengo un ingreso con el que llevar un plato de comida a la mesa y pagar los recibos», afirma Lucía.

Vanesa, también de 42 años, con dos hijas 15 y 5. Lleva cuatro años en España y tiene una experiencia laboral de nueve años como marine en México, en telemarketing o la hostelería, el que perdió con la pandemia. «De un día para otro te ves sin nada. Me comentaron la posibilidad de que me ayudaran en Cruz Roja y aquí estoy. Me atendieron rápidamente y me dieron despensa para esas primeras semanas. Venir aquí fue entre tener algo para mis hijas o no tener nada, incluso juguetes para la pequeña en Navidad», admite.

Ahora, Vanesa está completando un curso de ocho meses de auxiliar administrativo y ya ha realizado otros con los que disponer de un currículum con los que competir en el mercado laboral. «Somos muchos los desempleados para las ofertas que salen», sostiene la mujer.

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