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L’Horta Nord, a pie de rotonda

La proliferación de glorietas para controlar el tráfico rodado constituye un gran escaparate artístico y patrimonial

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Rotondas en l'Horta Nord Sofía Ros

Las rotondas, nombre de origen italiano que significa redonda y que se usa como intersección de viales, han tenido una auténtica explosión en l’Horta Nord en los últimos años. Si bien fue en la década del 2000 cuando empezaron a proliferar en l’Horta Sud, es en este último lustro cuando han empezado a crecer en la comarca norte de València. Aumento motivado por el crecimiento de población y las construcciones de nuevas vías para desviar fuera de las localidades el tráfico rodado.

El «boom» de rotondas dejó un legado en l’Horta Sud en municipios como Alaquàs, donde es famosa la de la torre enroscada, en el acceso a Xirivella; la glorieta dedicada a Kioto en Aldaia o, en ese mismo pueblo, la «carxofa», así como su hermana de Quart de Poblet, además de la glorieta del Mas del Jutge en Torrent, entre otras.

Ahora entre los nueve kilómetros que discurren entre la zona de Alboraia y Puçol se pueden ver decenas de rotondas de variada forma. Sus construcciones son cada vez más exuberantes y, aparte de evitar los puntos negros del tráfico, son verdaderas obras de arte y escaparates para poder elegir. De hecho algunas están diseñadas por artistas locales.

Sirva como ejemplo la glorieta de entrada a Meliana en el Camí del Barranquet en forma de M, que es una escultura del artista Paco Corell. O la de Foios en su acceso por la parte sur del municipio, inaugurada hace unos meses y realizada por el artista local Jose Antonio Orts, natural del barrio Roca, pero establecido en Foios. Una obra sin precedentes en la zona debido a la envergadura de la estatua, de 5 metros de altura.

La carretera de Barcelona

La CV-300, más conocida como antigua carretera de Barcelona, ha sufrido sobre todo en esta última década decenas de obras en su trayecto, que incluyen el esperado desdoblamiento que llegó a conectar las dos partes de l’Horta Nord, desde Albalat hasta Puçol y el Puig. Es en esta carretera donde más se aprecia el crecimiento de construcciones de rotondas: en total desde Tavernes Blanques hasta Albalat dels Sorells existen seis glorietas, y en el desdoblamiento de la CV300 y hasta Puçol hay construidas ocho.

La cruz de Museros

Sus simbologías son varias. Por ejemplo, en el término de Museros se localiza una rotonda con una cruz, conocida también como de Sant Lluís Beltrán, porque la original fue levantada por este religioso, que residió muchos años en el convento de San Onofre. En el antiguo camino donde está ahora expuesta en la rotonda, existía una cruz de madera cubierta y de época medieval, que en 1545 se decidió reemplazar por otra de piedra totalmente descubierta, que fue, asimismo, reemplazada años más tarde. A día de hoy, ha sufrido restauraciones y avatares pero sigue en pie justo delante de la entrada desde la CV 300.

Otras albergan son un auténtico jardin por su decoración de árboles y plantas. Este estilo es el que más abunda (en la entrada de Foios emerge una Olivera de grandes dimensiones). Existen también varias más pequeñas con vegetación al paso de localidades de Vinalesa y Alfara del Patriarca. Hace unos días, quedó enclavada en el horizonte en la entrada del litoral de Saplaya una nueva rotonda de acceso a la costa, que es una forma de puerta abierta con vegetación en su base.

Curiosa es también la glorieta de Benifaraig que tiene un motivo que se asemeja a un via crucis aunque con otra temática religiosa. También con el nombre en grande enclavado entre piedras, está la glorieta de Albalat dels Sorells.

L’Horta Nord, que ha reorganizado el tráfico a su paso por la mayoría de los municipios, ha hecho uso a granel de construcción de todo tipo de rotondas que, aparte de reorganizar la circulación son verdaderas obras de arte urbano en plena carretera.

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