Los okupas de Quart: "No queremos dinero, queremos un techo para nuestros hijos"

Los residentes ilegales en un edificio de la Sareb cuentan que la inmobiliaria y varios vecinos les han ofrecido dinero a cambio de abandonar las viviendas

Unas cuarenta personas, la mitad de ellas menores de edad, se han instalado a la espera de que Servicios Sociales les facilite una vivienda social

Los ocupas de Quart: "No queremos dinero, queremos un techo para nuestros hijos"

Daniel Tortajada

Abraham Pérez Coronado

Abraham Pérez Coronado

La okupación de un edificio propiedad de la Sareb en Quart de Poblet ha alterado la convivencia vecinal en la zona ante el temor de los vecinos de que el problema pueda trasladarse a sus casas. De hecho, ocho familias ya habían desembolsado cerca de 5.000 euros un mes antes de que se produjera el allanamiento de las viviendas al firmar el contrato de arras con la inmobiliaria que gestiona los activos de la sociedad. Mientras que el conocido como "banco malo" busca soluciones para compensar a los afectados, los ocupas han atendido a Levante-EMV para explicar su situación.

"Cuando entramos en las casas nos dijeron que eran de la Sareb. No sabíamos que ya estaban apalabradas porque la finca llevaba 17 años abandonada", cuenta José, una de las personas que se ha asentado en una de las ocho viviendas junto a su mujer, su cuñado y sus tres hijos menores de edad". Preguntado sobre los perjuicios que están ocasionando a las familias que pagaron por adquirir estos inmuebles el joven afirma que "me sabe muy mal, pero mi situación es muy jodida y a nosotros nos ponen muchas pegas para poder alquilar una casa".

"No queremos vivir así"

En este sentido, el ocupa explica que a pesar de tener una nómina fija el acceso a la vivienda es una tarea imposible para él: "Nos piden que paguemos tres meses por la reserva, un aval y unos ingresos que son imposibles". Es por ello que, ante la desesperación de verse en la calle, optó por esta opción a sabiendas de que "en cualquier momento nos pueden tirar a la calle". De hecho, ya sabe el proceso que le espera en los próximos meses porque no es la primera vez que ocupa una vivienda. "Hace un año estuvimos en otra casa unos seis meses, nos desahuciaron y estuvimos seis meses en la calle. Como padre no puedo permitir que mis hijos vivan en la calle, por eso decidí venir aquí porque no tenemos otra opción".

Jose y Samuel, dos de los ocupas de un edificio de la Sareb en Quart de Poblet

Jose y Samuel, dos de los ocupas de un edificio de la Sareb en Quart de Poblet / Daniel Tortajada

A este respecto, subraya que su única intención es "que nos den una vivienda social y poder vivir en paz. No queremos vivir así y yo quiero pagar y poder estar tranquilo porque esta no es la vida que le quiero dar a mis hijos. Si nos dan una vivienda social nos vamos sin ningún problema", relata al tiempo que señala que "la inmobiliaria y varios vecinos vinieron a ofrecernos dinero, pero no queremos dinero, queremos un techo para nuestra familia".

Servicios sociales visita a las familias

Una situación similar la de Rafael, que a sus 45 años ha visto en la ocupación la única manera de poder sacar a su familia de la calle después de que hace casi un año lo desahuciaran de su casa de Manises. "Me quedé sin trabajo y sin dinero. Me quitaron el piso y me quedé en la calle con mi mujer, mis 4 hijos y mis seis nietos". El hombre subraya su intención de regularizar su situación ya que "no nos gusta vivir así. Queremos una vivienda digna y haciendo esto es la única forma de que los servicios sociales nos hagan caso y nos ayuden".

Como él, Alba, que vive con su bebé de diez meses y no tenía dónde ir. "Nos dijeron que había una finca abandonada y vinimos aquí conscientes de que nos pueden tirar, pero solo espero que nos escuchen y nos den una casa con un alquiler que podamos pagar", cuenta la mujer, que se muestra esperanzada de que su situación se solucione pronto "porque ya han venido a vernos servicios sociales y han visto que tenemos buena intención".

Cuarenta personas, la mitad menores de edad

La ocupación es la forma de hacer presión de estas familias vulnerables que se encuentran en riesgo de exclusión social. En total, cuarenta personas, la mitad de ellos menores de edad, que coinciden en las trabas que se están encontrando para poder vivir de manera regular: "Nadie quiere alquilarnos una casa", cuenta Samuel, otro de los jovenes que se ha asentado en el edificio que relata su dura historia de vida. A los doce años se quedó en la calle y al poco tiempo ingresó en un centro de menores hasta alcanzar la mayoría de edad.

Uno de los ocupas del edificio de Quart muestra la cocina

Uno de los ocupas del edificio de Quart muestra la cocina / Daniel Tortajada

"Vivo de la chatarra. Sé que hay otras formas de ganarse la vida pero yo no voy a robar a nadie. Me dedico a recoger cosas y venderlas para poder dar de comer a mis hijos". Asimismo, el joven apunta a la necesidad de tener un techo para poder ver a sus hijos: "estoy separado y si no tengo casa mi exmujer no me deja ver a los críos. Mis niños son lo primero para mí", cuenta mientras lamenta los daños que están ocasionando a los aspirantes a propietarios. "Sé que esto es una faena para ellos pero mi situación es mucho más complicada", sentencia.

La Sareb analiza los casos

A la espera de que el "banco malo" determine la resolución a este conflicto, desde la gestora de activos explican que ya están siguiendo los protocolos establecidos para este tipo de casos. "Cuando detectamos que un activo ha sido ocupado lo primero que hacemos es poner una denuncia y si hay situación de vulnearibilidad se busca una solución para no dejarlos en la calle", explican fuentes de la Sareb consultadas por este diario. "Si se demuestra que es el caso se propone un alquiler social, bien en la finca ocupada o en una vivienda alternativa para evitar el desahucio".

Interior del portal del edificio ocupado en Quart de Poblet.

Interior del portal del edificio ocupado en Quart de Poblet. / Daniel Tortajada / LEVANTE-EMV

Por el momento la situación se encuentra en trámites. De hecho, los propios ocupan ha mostrado a este diario los documentos que ha remitido a la empresa mediadora demostrando su intención de buscar una solución. "No queremos perjudicar a ningún particular. Vinimos aquí porque eran propiedad de un fondo buitre y si nos ofrecen un piso social nos vamos", reiteran todos los ocupas.