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Navidades de luto para el cava valenciano

El consejo regulador de la denominación de origen, controlado por bodegas catalanas, ordena reducir un 17 % la producción de uva para este año. La decisión enciende la alarma en el sector del cava de requena

Navidades de luto para el cava valenciano

Navidades de luto para el cava valenciano Germán Caballero

En vísperas del arranque de la vendimia de 2020 -la 'añada del coronavirus'- viticultores y bodegueros de cava de Requena afrontan estos tiempos recios con gran inquietud. No es para menos. El consejo regulador de la Denominación de Origen (DO), con sede en Vilafranca del Penedés y controlado por bodegas catalanas, ha ordenado reducir la cosecha de uva un 17% durante este año, respecto al anterior, medida que pretende mitigar los excedentes que causa la pandemia y que tiran a la baja los precios. Javier Pagés, presidente de la DO Cava de España, sostiene que esta medida pretende dar respuesta a "dificultades adicionales" para este sector, explica en referencia al cierre durante varios meses del canal de venta 'Horeca' -hoteles y restaurantes-, el estancamiento del consumo doméstico, las dificultades para moverse por el extranjero y el impulso de las exportaciones. Hasta ahora, nunca se habían adoptado unas restricciones productivas tan a la baja, pues las restricciones reducen a 10.000 kilos de uva por hectárea, en lugar de 12.000 kilos habituales, las que podrán cosecharse para la DO Cava en esta vendimia.

Además, las nuevas normas irán acompañadas de un incremento del número de verificadores para el control a pie de viña, así como en bodega "en aras de dar la máxima garantía al consumidor", explican desde la DO de estos vinos espumosos. La decisión de los dirigentes de este consejo regulador supone una piedra más en el zapato para los intereses de los viticultores de Requena, cuya última temporada han visto cómo se desplomaban los precios en origen. Desde hace años aumentan las disputas entre el sector del cava de Cataluña, que aglutina 30.000 de las 38.000 hectáreas de cultivo que cuentan con la denominación de origen, y los productores de Requena y Almendralejo (Badajoz), con unas 4.000 y 1.400 hectáreas, respectivamente. De hecho, las autorizaciones para nuevas plantaciones de viñedo destinadas a la producción de cava en 2020 ascienden solo a 0,1 hectáreas, según ha decidido el Consejo Regulador de esta denominación de origen y el Ministerio de Agricultura.

Una producción concentrada

Y eso que el consumo de vinos aumenta. La frecuencia ha crecido considerablemente durante el confinamiento por el coronavirus en España, así como en el resto de Europa, aunque no el número de compradores ni el desembolso medio por botella debido, entre otras cuestiones, a que se ha priorizado el autoabastecimiento doméstico. Lo certifica un estudio de la Universitat Politècnica de València (UPV).

Según AC Nielsen, en el mercado doméstico el consumo de cava se ralentizó un 0,5% el año pasado. En volumen, el descenso fue de un 1,3%, lo que constata "la tendencia a consumir cavas de mayor precio unitario", explican desde el Consejo Regulador del Cava, organismo que supervisa su correcta producción. En total, cerca de dos tercios de la producción de cava se venden fuera de España. Con Codorniu y Freixenet ya en manos de fondos de inversión americanos y multinacionales alemanas, respectivamente, las bodegas de la DO Cava produjeron 249 millones de botellas, un 2,07 % más que en 2018, cuando las ventas en España se hundieron.

Más allá de la limitación de autorizaciones para nuevas plantaciones de viñedo destinadas a la producción de cava en 2020, las medidas adoptadas por el pleno de la DO Cava son cuestionadas por la Asociación de Elaboradores de Cava de Requena, que aglutina los intereses de siete bodegas valencianas: Grupo Coviñas, Unión Vinícola del Este (UVE), Torre Oria, Dominio de la Vega, Chozas Carrascal, Pago de Tharsis e Hispano Suizas. Su presidente, Emilio Expósito, sostiene que "es difícil normalizar el mercado y si finalmente se lleva a cabo esta restricción de cosechas de vino para cava puede tener implicaciones importantes". No lo ve así el presidente de la DO Cava, quien sostiene que "nuestra obligación es intentar revertir la situación ya que sería irresponsable seguir incrementando la producción, lo que contribuiría aún más a tensionar a la baja los precios de las uvas y de los vinos base para hacer cava", apunta Javier Pagés.

Los productores de Requena elaboran una media de 9 millones de botellas del citado espumoso por campaña si bien este año, dadas las circunstancias, será menos. "Este año se espera una cosecha importante y sería una desgracia reducirla porque eso puede requerir desclasificar viñedos, podar o clarear para cumplir ese mandato que pretende la DO", apunta Expósito desde las instalaciones de su bodega, Dominio de la Vega. "No se puede bajar en 2.000 kilogramos por hectárea. Esa medida habría que revisarla y buscar soluciones. No sé si es legal", apunta el bodeguero valenciano.

Pendientes del impacto del coronavirus en lo que queda de año, especialmente en Navidades, cuando se juegan gran parte de sus ventas, la Asociación de elaboradores de Requena también espera como agua de mayo la recuperación del canal de ventas a hoteles, restaurantes y bares . Y, por supuesto que las exportaciones tiren hacia arriba sus ventas durante esta próxima campaña. "Asia, sobre todo países como China, Japón y Singapur, así como los países del Este de Europa son claves para las exportaciones", resalta Expósito.

El conjunto del sector reclama apoyo de las administraciones públicas. En vísperas de arrancar la vendimia la organización interprofesional del vino OIVE reclama al Ministro de Agricultura, Luis Planas, "medidas extraordinarias" para paliar el impacto que la crisis del coronavirus está provocando en el sector vitivinícola. En concreto, la inteprofesional propone un "presupuesto extraordinario" habilitado a tal efecto tanto por parte de la Unión Europea como del Gobierno de España. Y con urgencia máxima. Bodegas y viticultores consideran que estas medidas deben tomarse de forma "acuciante" ante la llegada de una nueva cosecha que se sumará a la producción que no se está pudiendo comercializar. Eso agravará más la situación. Con ello se pretende evitar que miles de viticultores y cientos de bodegas tengan que abandonar su cosecha o echar el cierre a sus negocios.Los viticultores, preocupados

Desde el campo valenciano se ven con preocupación los recortes de la DO Cava. Luis Javier Navarro, responsable de la sectorial del vino de la Unió de Llauradors, considera que "esta campaña tan atípica por el coronavirus no debería tener otros planes para bajar precios en origen, que es lo que pretende esta medida del consejo regulador de la Denominación de Origen". Invita a recordar las sonadas tractoradas de protesta del verano de 2019 y por eso insiste en que «habrá que estar muy atentos a los contratos de compraventa», afirma Navarro tras recordar que el año pasado las cotizaciones ya cayeron un 45 % en comparación con el ejercicio precedente.

En su opinión, puede ser una campaña vitivinícola "problemática y anómala" en una comarca donde la bodega UVE, puesta en marcha en otros tiempos por socios de Freixenet, acapara alrededor del 90 % de la producción de uva para cava. Esta firma marca precios de referencia. Y más allá del impacto de la covid-19 y de recortes anunciados por la DO, Navarro, como buen agricultor, añade que lo más importante es estar pendiente del cielo: de posibles lluvias fuera de tiempo o de pedriscos. "El clima también decide una campaña", concluye.

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