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De la transparencia o el cinismo

Jordi Cuenca

Jordi Cuenca

Habrá que agradecerles a Pablo Casado, Isabel Díaz Ayuso y demás capitostes del PP el ejercicio de transparencia que están realizando en las últimas semanas a cuenta de la disparada expansión del coronavirus en Madrid. Lo tienen claro y así lo dicen. Entre la bolsa y la vida, ese debate que sume en la duda a algunos, ellos defienden la primera. Tal vez se les podría acusar de cínicos, porque si el Gobierno hubiera optado por poner en primer lugar la economía seguramente estarían acusando a Pedro Sánchez, no de dictador, como ahora, sino de enterrador de madrileños. O de sembrar de muerte los hospitales. Algo parecido hicieron los populares en tiempos de Zapatero, a quien acusaron casi de todo a cuenta del terrorismo etarra y las víctimas. En asuntos de vida o muerte, el PP es algo contradictorio. Por ejemplo, los que el franquismo enterró en cunetas no están en su agenda.

Ahora, lo importante es la economía. Si después llegan más muertos... pues la culpa será del Gobierno. Claro que, a lo peor, de lo que se trata es de no molestar a las clases pudientes de la capital que tanto les votan.

A pesar de los precedentes, sigue resultando asombrosa la forma de hacer oposición del PP, que ya era igual de bronca cuando no estaba Vox a su derecha (porque estaba en su seno). Cuando uno observa a los gobernantes de Alemania, Francia o el Reino Unido, con incidencias de la covid inferiores a las de Madrid, actuar con decisión y sin templanzas para contener el virus, se pregunta qué pensarán del principal partido de la oposición en España o de este país que vuelve a parecer un reino de taifas tan absurdo que hasta su propio centro se rebela contra la sensatez.

No teman. No hará propósito de enmienda el actual líder del PP, que no debería ignorar que el colapso hospitalario es la peor noticia para la economía. Si la pandemia se desboca, no habrá confinamientos parciales, sino absolutos, y entonces el hundimiento económico también será absoluto.

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