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Emergencia agrícola en Morvedre por el cotonet

Los agricultores censuran que las autoridades estatales paralicen los tratamientos más efectivos contra este plaga que ataca a las naranjas

Emergencia agrícola en Morvedre por el cotonet

Emergencia agrícola en Morvedre por el cotonet

Los agricultores de El Camp de Morvedre han denunciado la situación de «emergencia agrícola» que se vive en la comarca, especialmente por la desatención de las administraciones, que en algunos casos se convierte incluso en trabas. El último episodio tiene que ver con la plaga del cotonet de Sudáfrica, más conocido como cotonet de Les Valls por su aparición en esta subcomarca hace más de una década, desde donde se propagó por campos de Camp de Túria y la Plana Baixa.

Según apunta el presidente de la asociación de agricultores de Sagunt, Francisco Campillo, «lo único que pedimos es que nos permitan utilizar los productos fitosanitarias que venimos aplicando en los últimos años, cuya eficacia está demostrada contra esta plaga», que ataca tanto al árbol como a la fruta. En este último caso, lo hace en el periodo inicial de crecimiento, de tal forma que no se desarrolla con normalidad, sino que aparecen deformaciones, principalmente en las naranjas, pero también en las mandarinas, hasta el punto de hacer imposible su comercialización.

Después de las sucesivas restricciones en la aplicación de estos tratamientos y la sustitución por otros cada vez más caros, la última decisión, que entró en vigor en abril, prohibe la utilización del Metil Clorpirifo y plantea otras alternativas, cuya eficacia «solo se demostró en laboratorio, pero la realidad ha sido muy distinta».

Alternativa poco eficaz

Y es que, según confirman desde la empresa de productos fitosanitarias, Agromoyano, esta sustancia no ha librado al sur de la provincia de Castelló de los efectos devastadores de esta plaga, que afecta en algunos casos a más de la mitad de la cosecha. «¿Quién va a pagar ahora esos daños que son consecuencia de la mala gestión de las administraciones?», se preguntan.

Las quejas de los agricultores se enfocan en el departamento estatal de Sanidad Agraria, dirigido por Valentín Almansa, que «debería facilitarnos las cosas -añade Campillo-, pero hace lo contrario. Es una vergüenza». En este caso, las críticas se centran en la paralización de la suelta de un parásito, también procedente de Sudáfrica, para el que «tendrían que dar todas las facilidades para su suelta masiva, pero todo son trabas desde hace dos años y, para hacer esto, este señor debería irse».

El representante de los agricultores de Sagunt insiste en que «nos han puesto en una tesitura en la que tenemos que elegir entre lo malo o lo peor. Las opciones son echar un producto que no es eficaz o utilizar otro que sirve, pero que está prohibido y posteriormente se puede detectar y provocar que se rechace la fruta». En esta línea, Campillo recalca que «en otros países se ha concedido una autorización especial para utilizarlo, pero aquí no, cuando, además, yo no conozco ningún caso de alguien que haya tenido problemas de salud por comer fruta pulverizada con Metil Clorpirifo».

Desde Agromoyano recalcan que «si la administración quiere tener más control sobre los productos, que haga lo mismo que hace años al contratar a empresas y proporcionarles los tratamientos y las dosis adecuados».

«El bicho nos hace polvo»

Y mientras «este bicho nos hace polvo», la agricultura no se libra de los problemas endémicos que arrastra el sector, como la falta de un relevo generacional, ya que «es comprensible que los jóvenes no vean futuro en el campo, porque sus padres hacen una inversión brutal en trabajo y dinero para luego, en el mejor de los casos, no tener ninguna ganancia».

Campillo insiste en que «el automóvil, el turismo o el deporte están recibiendo ayudas, pero la agricultura, que es uno de los principales sectores económicos de España y de la Comunitat Valenciana, parece que es de tercera regional. Están condenándola a la desaparición a manos de cuatro grandes empresas».

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