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Adiós al fino estilismo

Para Amadeo Salvo, el fútbol es como un gran bazar, un mercado persa donde todo se compra y se vende. Empezando por el Valencia CF, y acabando por André Gomes, a quien la pasada semana, a través de sus agentes comerciales mediáticos, el presidente lo puso a la venta. No sólo eso, sino que nos anunció que si el Barça lo quiere fichar, tendrá que desembolsar 50 millones de vellón. El asunto provocó carcajadas. La credibilidad de Salvo desciende en la misma proporción que pierde gas el equipo de Nuno, que lleva dos semanas pasando la mano por la pared. Lo de André y el Barça no se lo traga nadie, sobre todo después de su infame actuación frente al Levante. El luso se lució, como viene haciendo a lo largo de la temporada. ¿50 millones de euros, dice usted? Ni un maravedí de Alfonso X pagan ahora por el portugués. Jorge Mendes se la metió doblada a Mr. Lim, tasando a este manso en 15 millones que es la cantidad que el VCF debería pagarle a su mecenas oriental si se lo quiere quedar en propiedad. Se trata de un fino interior que solo ha marcado dos goles en nueve partidos. Mucho estilo, pero escasa eficacia. Tuvo que regresar urgentemente Dani Parejo ante las insustanciales actuaciones como pivote, de su teórico sustituto. Frente al Levante, su frialdad le retrató. Sin Paco Alcácer y con Negredo sobre el campo, el Valencia fue incapaz de hincarle el diente al rival. El madrileño es otro de esos fichajes de lujo de Mr. Lim, que este domingo, salvo

„con perdón„ en la jugada del penalti que le hizo Vyntra, apenas dio señales de vida. Tampoco apareció Rodrigo, que lleva varios partidos deprimido. Necesita urgentemente de un diván y de un confesor al que hacerle partícipe de sus cuitas „una entrevista a cargo de un interrogador sagaz, quizás le iría bien„.

Así las cosas, el Valencia se perdió en las áreas, donde suele imponer su ley. En la propia, tras un despiste de Mustafi, encajó el gol de Morales

„que le encomienden su fichaje a Jorge Mendes, que para eso está„. En la del Levante, el equipo fue absolutamente inocente. Nada que ver con aquel VCF de inicios fulgurantes y finales contundentes, como el que doblegó al Atléti.

Durante la semana, Amadeo jugó al gato y el ratón con Quico, a cuenta del precio de las entradas, con una falta de elegancia impropia del VCF y del pregonado fair play de su presidente, que sacó a relucir su demagogia barata para alimentar los bajos instintos de sus selectos y elegantes fans. ¿Es este el global respect que se imparte en la Academy? Más bien parece el estilo achantador, propio del Chicago de los años 20. Que Salvo pida al Colegio de Abogados un dictamen al respecto. Allí, su secretaria y su flamante decano, saben por experiencia de qué va el asunto.

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