Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Lo uno y lo diverso

Dice Miquel Iceta que aunque Cataluña "es una nación" y su partido, el PSC, así lo cree, no hay por qué temer que los socialistas catalanes abracen la causa independentista. Es un mensaje para el PSOE, con cuya mujer fuerte, Susana Díaz, se reunió ayer en Sevilla, en un encuentro que por el mero hecho de acontecer fue saludado por la gestora como "un potente mensaje" de diálogo entre ambas formaciones, en trance de definir su relación futura.

Es decir, que puede hablarse de una "nación catalana" sin que ello suponga reivindicación de soberanía o materialización en Estado, porque "hay naciones que no son Estado" y "naciones que comparten Estado con otras naciones", razona Iceta.

Desde que Pedro Sánchez se confesó ante Jordi Évole como un rendido admirador del concepto de "nación de naciones", esta vaga noción, debida al militante socialista Anselmo Carretero (1908-2002), está en boca de todos. Ya la manejaban Podemos y sus confluencias, pero ahora es Iceta quien más tira de ella.

Ya se ha explicado: cabe que haya un Estado con varias naciones (o "nacionalidades", como es el caso de España), pero no cabe una nación que esté compuesta de naciones porque contendría varios Estados (salvo que se trate de pueblos o etnias).

Pero como todo el intríngulis del debate es puramente nominal, conviene explicar también que cuando se dice "nación de naciones" se está estableciendo, de mano, la superioridad de la "nación" sobre las "naciones"; o sea, del Estado español sobre las "nacionalidades" (otra aportación de Carretero) catalana, vasca, gallega o andaluza.

Por lo tanto, invocar el concepto de marras es jugar a la confusión, esperando que a las "naciones" (culturales, lingüísticas, idiosincrásicas) les caiga de refilón un Estado-administración que sólo puede corresponderse con la "nación" que las alberga y que es la única que otorga la condición de ciudadano. Como dice el lingüista y exmilitante del PSC Jesús Royo, es resolver "por la vía del tropo el más antiguo problema de la filosofía, juntar nada menos que lo uno y lo diverso".

Compartir el artículo

stats